El mercado negro del aborto en Uruguay

El mercado negro del aborto en Uruguay

Los ginecólogos recomiendan a quienes quieren abortar el Misoprostol, pero no lo prescriben y tampoco practican abortos que estarían eximidos de pena por ley. Todo se debe al “miedo”.

El periplo fue largo y angustiante. El lunes, una adolescente de 14 años oriunda de una ciudad del Interior llegó a Montevideo y recorrió una farmacia tras otra, acompañada de su abuela. Era esta última la que consultaba si vendían Misoprostol, el fármaco que en los últimos años se ha convertido ­prácticamente- en el único mecanismo para abortar en nuestro país, aunque esta sea una práctica delictiva. En todas las farmacias le contestaron lo mismo: para comprarlo, requería una receta médica. La mujer no la tenía, pero sí traía una orden judicial que solicitaba que a la adolescente le practicaran un aborto porque había quedado embarazada producto de una violación. En la ciudad de la que es oriunda le dijeron que su “problema” solo podría solucionarse en Montevideo. Pero una vez en la capital en ningún centro supieron asesorarla.

La frase se repetía: “pregunte en una farmacia”. Sin embargo, el “problema” no tuvo solución, no al menos hasta que quien aportó este testimonio a LA REPÚBLICA tuvo noticias.

La Ley de Salud Sexual y Reproductiva aprobada en 2008 dio valor de ley a la Ordenanza 369/04 del Ministerio de Salud Pública (MSP), vigente desde 2004, “acerca de la atención integral en los casos de embarazo no deseado-no aceptado, denominada ‘Asesoramiento para la maternidad segura, medidas de protección materna frente al aborto provocado en condiciones de riesgo'”.

Desde entonces, los ginecólogos orientan a todas las mujeres que deseen interrumpir su embarazo, antes y después de que lo hagan. Sin embargo, el aborto sigue siendo penado por la ley, por lo que no pueden practicar abortos ni entregar Misoprostol, la droga indicada para tratar úlceras que se utiliza para inducir partos y también para abortar. Tampoco lo recetan.

Leticia Rieppi, coordinadora del Área de Salud Sexual y Reproductiva del MSP, refutó que sea ilegal prescribir Misoprostol. No obstante, concedió que los profesionales no lo hacen “por miedo” a las consecuencias legales.

Por otra parte, farmacéuticos consultados por LA REPÚBLICA informaron que, a través de comunicados del MSP, les indicaron que solo pueden vender Misoprostol con receta firmada por un gastroenterólogo. Lilián Abracinskas, codirectora de la ONG Mujer y Salud Uruguay (MYSU), dijo que la cartera emitió esta disposición durante la administración de Tabaré Vázquez. Ginecólogos confirmaron a LA REPÚBLICA que en su momento les prohibieron prescribir este medicamento y jamás recibieron una contraorden. Además, agregaron que es la única droga que solo puede recetar un especialista en particular en nuestro país, de acuerdo a la información que manejan.

Desde que los médicos asesoran a las pacientes antes y después de abortar (recomendándoles el uso de Misoprostol, si están decididas a hacerlo), las cifras de mortalidad materna han bajado considerablemente (ver recuadro). Sin embargo, el Misoprostol no se adquiere en las mutualistas y tampoco ­por derecha- en las farmacias, aunque responsables de estos comercios admitieron que sí se puede conseguir “en la del barrio”, cuando hay seguridad de que la “clienta” no es una inspección ministerial. Por eso surgió un mercado negro que se expande cada vez más.

20% desiste de abortar

* La coordinadora del Área de Salud Sexual y Reproductiva del MSP defendió el asesoramiento pre y post aborto que marca la ley. “Permite que las mujeres interrumpan voluntariamente su embarazo con el menor riesgo posible, lo que disminuye la morbilidad y la mortalidad”, afirmó.

La información incluye hasta qué momento del embarazo se puede abortar, o qué hacer si la mujer cursa una infección o tiene anemia. Además, se explica que el único método seguro es el farmacológico, es decir el Misoprostol, y se agrega que, aunque excepcionalmente, este no provoca la interrupción de la gravidez en el 100% de los casos. “La orientación no estimula a ninguna mujer a interrumpir su embarazo. Al contrario, un 20% de las pacientes que asesoramos opta por no hacerlo”, dijo la profesional.

Rieppi agregó que el varón se está involucrando cada vez más en esta decisión. El MSP está buscando financiación para hacer un estudio al respecto, algo que no será sencillo porque “todo está en el plano de la confidencialidad”.

Fuente: http://www.larepublica.com.uy

Source: Agosto 2011