Unidas contra la Ley del Aborto

Unidas contra la Ley del Aborto

Las concejales Begoña Floria (PSC), Victòria Forns (CiU) y Arga Sentís (ICV) lideran, a título personal, un acto de protesta que se realizará el próximo martes contra la reforma del ministro Gallardón (PP).

Abegoña Floria, Victòria Forns y Arga Sentís les separan, políticamente, muchas cosas. Una es socialista y federalista; la otra es nacionalista e independentista; y la tercera es ecologista y de izquierdas. Pese a ello, a nivel personal tienen muchas cosas en común, como por ejemplo que todas ellas son madres. Hay feeling y ayer, por segundo día consecutivo, decidieron convocar una rueda de prensa conjunta, esta vez para mostrar su rechazo a la nueva Ley del Aborto liderada por el ministro Alberto Ruiz-Gallardón (PP). El día antes ya habían mostrado su unidad contra la reforma de la administración local que encabeza Cristóbal Montoro.

¿El tripartito PSC, CiU e ICV se consolida en Tarragona o el objetivo es marginar al Partido Popular? Ésta es una de las preguntas que a uno le vienen a la cabeza cuando analiza este frente común antiRajoy. Asimismo, la otra cuestión es saber si Unió Democràtica apoya la medida, ya que tanto en el Congreso como en el Parlament ha votado diferente de su socio, Convergència Democràtica de Catalunya (CDC). Ahora esta formación no tiene a ninguna concejal en el Saló de Plens: sus ediles son Albert Vallvé y Robert Vendrell. En 2011 sí que tuvo a Àngels Vilanova.

Llamamiento a ERC y PP

Por todo ello, las tres políticas han decidido liderar un acto reivindicativo contra la Ley Gallardón para el próximo martes. La protesta se llevará a cabo en la Plaça de la Font a partir de las siete de la tarde y está dirigida «a todas aquellas mujeres que han sido cargos electos desde la restauración de la democracia en todo el territorio de Tarragona», según explicó Floria (PSC).

La edil, que es concejal del Saló de Plens desde el año 2007, considera que la modificación legislativa que encabeza «el ministro ultraconservador nos devuelve a épocas franquistas», ya que «pone a las mujeres del Estado a la cola del mundo en derechos sobre su propio cuerpo». Begoña Floria enfatizó que «se trata de una iniciativa que también está abierta a las ediles de Esquerra y del Partido Popular» y anunció que habrá tres exediles tarraconenses que leerán un manifiesto: Teresa Batet (CiU), Carme Cabré (PSC) y Dolors Comas (ICV).

‘Clasista y machista’

Igual de contundente se mostró Victòria Forns (CiU), quien aseguró que la modificación impulsada por Gallardón «es machista, clasista y provocará que, de nuevo, haya mujeres que deberán verse obligadas a abortar de forma clandestina», a la vez que criticó que con la nueva legislación «el PP abre ahora un debate que no estaba en la calle».

A juicio de la edil nacionalista, presente en el pleno municipal también desde 2007, «la ley de plazos de 2010 no había dado ningún tipo de problema, de hecho, había logrado reducir el número de abortos, mientras que ahora juzga la moral de las mujeres». Forns cree que «los temas tan sensibles no pueden tratarse de esta manera», a la vez que la modificación «nos pone en una situación de tutela que no habíamos conocido hasta ahora».

‘Un retroceso’

Arga Sentís (ICV), concejal desde el año 2011, destacó la contradicción que, a su juicio, supone el hecho de que «somos ediles que representamos tanto a hombres como a mujeres, que podemos ser alcaldesas, ministras o presidentas del Gobierno, pero que, en cambio, dependemos de los hombres para poder decidir sobre nuestro cuerpo. Esto es inadmisible», lamentó Sentís, quien añadió que «nos parece un retroceso que creíamos que estaba superado».

Fuentehttp://diaridetarragona.com/

Source: Febrero 2014

No nos dejaremos arrebatar

No nos dejaremos arrebatar

No nos dejaremos arrebatar nuestro derecho a decidir

Recuerdo cuando era joven, casi una niña, todavía menor de edad que una amiga me contó que recientemente había estado en Londres con otra amiga suya. Hablamos de la primera mitad de los años ochenta. Paseábamos por la glorieta de mi pueblo y cuando me entusiasmé ella me cogió por el brazo y se puso muy seria. Me contó que había acompañado a su amiga a abortar a la capital de Reino Unido. Obviamente mi entusiasmo desapareció de inmediato.

En mi casa ya se había hablado del tema y teníamos un ejemplar del “libro rojo del cole” en donde ya se hablaba de los peligros de los abortos clandestinos, aunque mi amiga no sabía que lo teníamos. En aquel momento aquel libro creo recordar que no era legal o, al menos no lo era del todo.

Como ya he dicho, en casa se había hablado del tema y yo tenía una idea formada sobre el tema, aunque prefería no compartirla a los cuatro vientos, pero pese a ello mis amigas la conocían. Hablamos de años en los que cada día había nuevas polémicas y cuando en algún grupo aparecía este tema en la discusión siempre había alguna persona facha alrededor que se ponía a gritar y a comparar el aborto con la pena de muerte y a exigir que el aborto continuara siendo ilegal, del mismo modo “que los rojos habían abolido la pena de muerte”. Os aseguro que era un debate cansino para quienes en aquello momentos éramos adolescentes con mayor o menor madurez.

Pues bien en el año ochenta y cinco se aprobó la despenalización del aborto en el Estado Español en los supuestos que todas y todos conocemos. Pasaron los años y más años. Y pasaron los gobiernos de diferente signos y aquella ley, claramente insuficiente, continuaba vigente.

A principios de dos mil ocho se llevó a cabo la campaña de auto inculpaciones por haber abortado con aquella ley y las agresiones a las clínicas autorizadas para realizar las intervenciones para interrumpir voluntariamente los embarazos y comenzó, con ello la presión para que la actual y vigente Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo no saliera adelante. Pero, pese a todo se aprobó y pese a no ser la deseada por muchas de nosotras, por haberse quedado muy corta en algunos aspectos y mantener la falta de libertad total para las mujeres sobre sus decisiones respecto de su maternidad, mejoró mucho la anterior. Y eso, la mejora en sí misma, siempre es buena.

Y llegó Rajoy y su (des)gobierno. Y Gallardón, con su recién estrenado Ministerio de Justicia y con el beneplácito de la ministra de Sanidad anunció las reformas en esta materia sin esperar el dictamen del Tribunal Constitucional sobre el recurso que su partido interpuso cuando se aprobó la actual ley.

Y en estas andamos en estos momentos. Con una perspectiva nada halagüeña en esta materia para las mujeres y las niñas que pueden perder derechos que ya teníamos. Que podemos volver a situaciones anteriores a la que se legisló en el año ochenta y cinco por las creencias de unos pocos y que pretenden imponernos a todas las mujeres.

Si esta reforma del ultracatólico de Gallardón, alias fachardón sale adelante, a Londres podrán ir, de nuevo, aquellas mujeres que puedan permitírselo económicamente, puesto que ahora, como antes, habrá abortos. Las mujeres sin recursos para viajar a Londres, volverán a poner en riesgos sus vidas con abortos clandestinos, como hace más de treinta años.

De lo que se trata es que la vida de la madre que es quien ha de gestar, tenga todas las garantías de decidir sobre su vida y sobre su propio cuerpo. Y eso es lo que este Gobierno facha pretende evitar.

En aquel “libro rojo del cole” que llegó a casa de mis padres y que todavía se conserva por allí, en el capítulo 4 dedicado al aborto ya decía textualmente:

“Un bebé tiene el derecho de vivir y ser ciado en buenas condiciones. Si tú eres joven, si no te ganas la vida, si estás sin trabajo, tú impondrás inevitablemente a tu hijo condiciones de vida penosas que podrían marcarle para siempre.

Si no se dan estas circunstancias tan desfavorables puedes aceptar libremente al hijo”

Si pensamos que aquel libro apareció en el Estado Español de forma clandestina a finales de los años setenta y ya nos indicaba a quienes éramos estudiantes aquellas premisas que ya estaban vigentes en algunos países de Europa, nos daremos cuenta de la involución que se nos pretende imponer a las mujeres.

Es, de todo punto inaceptable esta regresión a tiempos de oscuridad y de falta de libertades.

El hecho de interrumpir voluntariamente un embarazo es un momento muy duro para cualquier mujer. Un momento al que nunca desearía llegar, pero que ha de tener libertad de utilizar si lo necesita.

Del mismo modo que las personas decidimos casarnos o no, divorciarnos o no, conducir o no, estudiar o no, porque tenemos libertad para ello y nadie nos impone seguir estudiando a partir de los dieciséis años, o nadie nos impone casarnos o sacarnos el permiso de conducir cuando tenemos los requisitos, sigo sin entender porqué han de imponernos maternidades forzadas.

Sólo lo entiendo desde la perspectiva de la dominación y nunca desde la libertad de elección. La dominación implica que a las mujeres, que de momento somos las única personas que podemos gestar, se nos considera seres menos libres que los hombres, precisamente por esa capacidad de dar la vida. Y no lo entiendo.

A los mismos hombres que ahora pretenden coartar nuestras libertades sobre nuestras propias vidas y sobre nuestros propios cuerpos, seguramente les parecerá una aberración que haya países en donde se impida a las mujeres conducir un vehículo. Y, al menos en público, requerirán a “La comunidad internacional que se den lo pasos necesarios para que los derechos de las mujeres queden salvaguardados de la misma manera que los de los hombres”(y esto es un ejemplo), pero cuando llegan a sus casas, versus sus orígenes nos imponen a las mujeres que pretenden gobernar, normas que quedan bastante alejadas de esas premisas grandilocuentes que predican en público y en foros internacionales.

Hace unos años leí una frase que me impactó. Era de Claudia Acuña, periodista y co-fundadora de LAVACA.ORG, que es, entre otras cosas, una agencia de noticias de libre circulación y reproducción que se fundó en 2001 en Argentina y decía lo siguiente: “Los espacios no se consiguen, sino que se construyen”.

Pues bien, haciendo mía (y creo que puedo decir que nuestra) esta frase, estoy completamente segura que las mujeres que creemos en la libertad, que sabemos que tenemos derechos y los exigimos; las mujeres comprometidas con los derechos humanos que también exigimos como propios, que buscamos una sociedad igualitaria en todos los aspectos, que impulsamos la coeducación en las aulas que también queremos que sean públicas, laicas y de calidad; las mujeres que consideramos que nuestras maternidades han de ser siempre deseadas y libres y que buscamos proteger a nuestras jóvenes y niñas, como decía, las mujeres comprometidas con los derechos de las personas, junto con aquellos hombres que son nuestros compañeros en estas lides, construiremos ese espacio de libertad que Gallardon pretende arrebatarnos. Porque no podemos olvidar que cada día también son más los compañeros que se suman a la lucha por una maternidad más libre que es lo que nos pretende arrebatar este Gobierno facha. Y no lo vamos a permitir.

Exijo respeto a mis decisiones como mujer. Exijo respeto a mi decisión de ser o no ser madre. Exijo respeto a serlo cuando, cómo y con quien desee hacerlo. Y si un Gobierno facha intenta impedirlo, plantaré cara con los medios de que disponga, junto a mis compañeras y compañeros para pararlo.

Ben cordialment,

Teresa

Fuentehttp://teresamolla.wordpress.com

Source: Febrero 2014

Derecho al aborto legal y seguro

Derecho al aborto legal y seguro

Derecho al aborto legal y seguro, un asunto de todas y todos.

La Ley Gallardón de España nos señala que no sólo es cuestión de años o de evolución, sino también de una conciencia ciudadana de que lo ganado en el campo de los derechos humanos no puede ser regresivo sin afectar profundamente el sentido de la vida y, en este caso particular, de la vida de las mujeres.

Muchas veces pensamos que lo que ocurre en Latinoamérica es un resultado de nuestras democracias incipientes. Sin embargo, la Ley Gallardón de España nos señala que no sólo es cuestión de años o de evolución, sino también de una conciencia ciudadana de que lo ganado en el campo de los derechos humanos no puede ser regresivo sin afectar profundamente el sentido de la vida y, en este caso particular, de la vida de las mujeres.

América Latina conoce mucho de esta realidad, con el añadido de que ni siquiera las más elementales conquistas logran ponerse en práctica, y esto hace muchas veces que la regresividad no sólo carezca de resistencias, sino también que las barreras no remontadas se instalen como el status quo de la normalidad, obligando a las mujeres a elegir el camino de la clandestinidad, a pesar de que a muchas de ellas, por leyes de sus propios países, les debería corresponder el acceso garantizado a un aborto legal y seguro.

Nadie puede negar que en nuestra región, en materia de derechos sexuales y reproductivos, hayamos tenido más avances que retrocesos. Hay efectivamente menos muertes maternas, existe una mayor prevalencia de anticonceptivos, hay más legislaciones que castigan la violencia contra la mujer, especialmente la violencia sexual. Sin embargo, esto no evita que nos deje de llamar la atención que nuestros avances sean tan modestos e insuficientes, en contextos en que esto no debería estar ocurriendo, debido a: a) el incremento del estatus económico que la mayoría de los países de nuestra región han logrado en los últimos años; mismo periodo en el que muchos países del resto del mundo se debatían en sus más graves crisis; b) El mejor entendimiento de los derechos humanos, simbolizado por el, prácticamente, destierro de gobiernos militares y c) el avance de otras aspiraciones y demandas de libertad e igualdad como las uniones civiles o matrimonio entre personas del mismo sexo, de más reciente inicio en la agenda de la igualdad y que han cambiado muchísimo de nuestras sociedades, como la Ciudad de México, Argentina, Brasil, Uruguay y a las que es muy probable que se sumen Perú, Colombia y Chile.

Sin embargo, aun escasos y limitados, no podemos ni debemos dejar de visibilizar lo logrado, no sólo porque significan verdaderos cambios simbólicos, sino también porque son el resultado de muchos años de lucha, ofreciéndonos ahora un panorama esperanzador, pero desafiante. Colombia, de su negativa absoluta del aborto en sus leyes, hoy presenta 3 causales permitidas de aborto; la Ciudad de México, primer lugar de la Región Latinoamericana después de Cuba y Puerto Rico, ha avanzado no sólo en la despenalización del aborto hasta las 12 semanas, sino también en la entrega de servicios públicos que hoy le permite mostrar, en sus estadísticas, que son miles las mujeres que vienen siendo beneficiadas y que se ha reducido de forma transcendental el aborto inseguro. Argentina, a través de su sentencia de la Corte Suprema, hoy permite que las mujeres que salen embarazadas víctimas de una violación puedan también tener derecho a un aborto legal, y Uruguay que hace poco rompió en Sudamérica el molde de la despenalización, al declarar la legalidad del aborto voluntario hasta las 12 semanas de embarazo.

Junto con estos avances es imposible ignorar los retrocesos. En primer lugar somos todavía una sociedad profundamente conservadora, que guarda valores que aún no se vinculan con el sentido común, aunque este es un tema que atañe principalmente al desconocimiento de que las mujeres deben verse como sujetos de derecho.

Un segundo problema es sin duda la inequidad. Nuestra región está considerada como la más desigual del mundo, pues la diferencia que puede haber entre nosotros resulta tan abismal que podemos convivir grupos humanos de manera simultánea en distintas décadas: personas cuyas expectativas de vida desde el nacimiento apenas bordea los 65 años, mientras que en otros prácticamente llegamos a los 90; sectores donde la muerte prematura de mujeres (la mayor parte por causas obstétricas) constituye la principal causa de muerte y en otros es prácticamente inexistente.

Un tercer problema, no por ello menos importante, es la acción de activistas opositores a los derechos de las mujeres, incluyendo las iglesias (siendo más visible la Iglesia Católica), pero también los gobiernos negligentes. Esta terrible combinación nos viene llevando a situaciones extremas, por un lado, a tener leyes que no se cumplen y que siguen negando a las mujeres derechos ganados, con altísimo costo que afecta especialmente a las mujeres más pobres o imponiéndoles sanciones inexplicables que lo único que buscan es generar escarnio, no para evitar que las mujeres aborten (pues eso no está en sus preocupaciones, mientras ellas asuman los costos), sino para que el sistema no opere. Esto lo podemos ver en el Salvador, donde 129 mujeres vienen siendo procesadas por aborto, en categoría de asesinato, y cuyas penas corresponden a entre 25 y 30 años.

Es, desde este activismo mal sano, que también se proponen mecanismos que pretenden cerrar las puertas a todo avance legal y de justicia para las mujeres al promover derechos inexistentes del feto como personas, aunque no exista prueba alguna de su beneficio disociado de la mujer; al pretender seguir cosificándolas como portadoras destinadas al martirologio obligado, aunque el feto no tenga posibilidades de sobrevivencia; aspecto que no ocurre en ninguna otra situación en la vida. Por ejemplo, a ningún padre, madre o familiar, se le obliga a donar un órgano (aunque éste no sea vital) para salvar la vida de su hijo o hija, mientras que a una mujer sí se le obliga a llevar un embarazo a cualquier costo, incluso el de su propia vida.

De hecho, América Latina no está en silencio, hay resistencia y es una lucha que, sin duda, vamos a ganar. Sin embargo, tenemos claro que también enfrentamos fuerzas oscuras, nubarrones y amenazas que hacen más dura la pelea y que no podemos soslayar, y es por ello que un retroceso en un país, no sólo es una afectación nacional, es también una corriente que toca a todas las mujeres del mundo; y es por eso que lo que pasa en España no es ajeno a América Latina.

Fuentehttp://revista.conlaa.com/

Source: Febrero 2014

El aborto, la irracionalidad y la hipocresía

El aborto, la irracionalidad y la hipocresía

EEl ministro Gallardón ha planteado una reforma de la Ley del aborto de 2010, reintroduciendo la prohibición general con la excepcionalidad de unos pocos casos. Justifica el, a su juicio, “ultraprogresista” proyecto de reforma con el argumento central de proveer de protección al más débil, al que no tiene voz para manifestarse.

En 1985 el Gobierno socialista aprobó una ley de supuestos. Toda ley de supuestos incorpora además plazos. A uno de los supuestos, riesgo para la salud psíquica de la embarazada, se podía acoger la mujer sin control efectivo para abortar dentro de la ley. Por ello, en la práctica, la ley de 1985 era una ley de plazos.

En 2010 otro Gobierno socialista decide reformar el texto anterior eliminando la hipocresía de los supuestos, y revisando razonablemente los plazos. En esencia apenas cambió nada, pues puede decirse que en España, desde 1985, el aborto es libre dentro de unos plazos, al igual que en la gran mayoría de los países de nuestro entorno europeo.

El actual Gobierno asegura que con su reforma se vuelve a la situación de 1985, lo cual es manifiestamente falso. La falsedad reside no tanto en la diferencia en los casos que despenalizarían el aborto, sino en la declarada voluntad de introducir controles efectivos que imposibiliten en la práctica un aborto libre dentro de ciertos plazos establecidos.

Se equipara de alguna forma el aborto con una suerte de asesinato. De ahí que se prohíba en general y se reduzcan las excepciones a muy contados supuestos, supeditados siempre al albur de un dictamen médico profesional. El Estado por tanto, y en cumplimiento de su deber con los más débiles, se erige en acérrimo defensor del nasciturus, convirtiendo en sacrosanto su derecho a vivir, e imponiendo indefectiblemente al resto de seres humanos la obligación inapelable de sostener esa incipiente vida “a sus expensas”, incluso en contra de su voluntad.

No le importa al ministro y a quienes le apoyan demoler el principio de inviolabilidad del cuerpo humano “noli me tangere”, por el cual nadie puede quedar obligado a soportar sometimiento o violencia alguna contra su cuerpo aun cuando se encuentre justificado por el interés de un semejante. El corolario relativo al aborto es, en efecto, que una mujer está obligada a gestar y dar a luz si ha quedado embarazada.

Muchas son las situaciones aberrantes a las que puede conducir este inusitado “ultraprogresismo”, especialmente en los casos de malformación del feto, que en la nueva ley, y a diferencia de la de 1985, ya no sería un supuesto despenalizador. Pero con ser llamativas, no son el tema central. Pensemos por un momento a dónde nos conduciría la demolición del principio de inviolabilidad -en virtud del cual se impide por ejemplo a los médicos proceder a una intervención, ya sea útil o necesaria, sin el consentimiento del paciente-, en otros ámbitos nada baladíes, como son las donaciones de órganos entre humanos.

Cuesta mucho imaginar un gobierno, que en aras de un bien pretendidamente superior, promueva normas que obliguen a donar en vida órganos no indispensables para el donante (un pulmón, un riñón, parte de un hígado, sangre), si con ello salváramos la vida de otra persona. Curiosamente, la Iglesia Católica considera en el apartado 2296 de su Catecismo que incluso la donación de órganos después de la muerte, y no digamos ya en vida, “es moralmente inadmisible si el donante o sus legítimos representantes no han dado su explícito consentimiento.”

Pero aceptado que una embarazada está obligada a sostener la vida de otro ser no viable por sí mismo, “a sus expensas”, sin importar su consentimiento, habría que extender el principio y aceptar también, por ejemplo, que el Estado pueda obligar a cualquier ciudadano a someterse a la extirpación o extracción de una parte de su cuerpo que no le resulte vital con el fin de salvar la vida de otro.

¿Cuál sería la reacción de quienes defienden la prohibición del aborto ante una norma como esa? Antepondrían sin duda la libertad del individuo y el derecho a la inviolabilidad de su propio cuerpo, incluso si ello implica la muerte no ya de un feto, sino de cualquier persona con derecho a la vida.

El principio general de que estamos obligados a sostener la vida de otro “a nuestras expensas” o a cambio de la propia no es aceptable en ningún caso.

La defensa de la libertad –regulada- sobre este tema se ha planteado mal, poniendo el énfasis en los derechos adquiridos de la mujer, cuando en realidad se trata de algo aún más violento que eso, pues se introduce de forma totalmente injustificada una excepción especial a un principio general. Esto se hace además aprovechando un momento político propicio, y con el impulso decidido de grupos religiosos.

Fuentevozpopuli.com

Source: Febrero 2014

Desigualdad socava 20 años de conquistas

Desigualdad socava 20 años de conquistas

Cuando falta solo un año para que venza el plazo de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) de Naciones Unidas, la ONU divulgó un nuevo informe revelando el progreso logrado por las sociedades, pero también el largo camino que les queda por transitar.

El estudio hace un seguimiento de los últimos 20 años de avances en temas como el acceso universal a los anticonceptivos, los servicios de salud sexual y reproductiva, y el acceso igualitario de las niñas a la educación.

“Debemos colaborar con los gobiernos para buscar soluciones al problema de la desigualdad, que considero es de los factores más decisivos de los ODM”, dijo a IPS/Cimacnoticias el director ejecutivo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), Babatunde Osotimehin.

“Esperamos que, a medida que avanzamos en el debate sobre lo que sucederá después de 2015, las pruebas de hoy servirán para que los Estados miembro se den cuenta de que si queremos lograr avances… debemos poner a las personas en el centro del desarrollo”, añadió.

En la histórica Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (CIPD) de 1994, en El Cairo, 179 gobiernos adoptaron un Programa de Acción para alcanzar el desarrollo basado en los Derechos Humanos en un plazo de 20 años.

Desde entonces, el UNFPA ha identificado importantes logros con respecto a los derechos femeninos y a la planificación familiar efectiva, pero también ha notado un fuerte aumento de la desigualdad.

La mortalidad materna ha disminuido casi 50 por ciento, y más mujeres tienen acceso a métodos anticonceptivos y a mecanismos de planificación familiar que nunca antes en la historia. Esto ha contribuido a la disminución de la mortalidad infantil.

Además, las mujeres tienen cada vez más acceso a la educación, son parte de la población económicamente activa y participan en la política.

Sin embargo, persiste una gran desigualdad entre los países del norte y los del sur. En conferencia de prensa, Osotimehin señaló que, si bien la probabilidad media a nivel mundial de que una mujer muera en el parto es de una por cada mil 300, la cifra aumenta a una por cada 39 en los países en desarrollo.

El informe también observa que el uno por ciento más rico de la población mundial ha acaparado 53 por ciento de la riqueza, mientras que al 10 por ciento más pobre no le ha llegado nada.

La investigación se centra en las causas fundamentales de estos problemas y los principales factores que influyen en la capacidad de las mujeres y las niñas de tomar decisiones con respecto a sus vidas. El matrimonio infantil y la educación son dos factores decisivos.

“Es importante subrayar el hecho de que, cuando las niñas no asisten a la escuela y cuando se casan muy jóvenes o tienen hijos a muy temprana edad, no pueden ser iguales a los hombres y no pueden tener el mismo poder político y económico que ellos”, explicó Babatunde.

Estos factores no sólo afectan el éxito personal, sino que también son importantes en el desarrollo de los países. “La educación y el acceso a la salud, si se planifican adecuadamente, permiten que las personas vivan más y añadan valor al desarrollo del país”, dijo Osotimehin a IPS/Cimacnoticias.

El UNFPA no trabaja solo en estos temas. Hay también otras organizaciones que recopilan información y cooperan para buscar soluciones a los problemas relacionados con la población y el desarrollo.

“El informe nos parece muy importante porque refleja lo que hemos logrado y, a la vez, sugiere el camino a seguir, algo sobre lo que esperamos haber contribuido a informar”, afirmó Suzanne Petroni, directora de Género, Población y Desarrollo del International Centre for Research on Women (ICRW), una organización que se dedica a detectar los aportes y los obstáculos que afrontan las mujeres en todo el mundo.

En 2000, todos los Estados miembros de la ONU suscribieron los ODM, que se abordan en el segundo informe de la CIPD. Estos serán sustituidos por los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

El Programa de Acción de 1994 no se limitaba a los derechos de las mujeres, sino que también procuraba centrarse en los efectos individuales, sociales y económicos de la urbanización y la migración, además de apoyar el desarrollo sostenible y tratar los problemas ambientales asociados con los cambios en la población.

“Garantizar que contamos con un mecanismo de vigilancia del cumplimiento de los compromisos de los gobiernos… es realmente lo más importante de cara al futuro”, subrayó Osotimehin. “Ahora debemos hacer valer los compromisos en el terreno”.

Un tema central en el informe es que en las regiones de Asia meridional y de África subsahariana, donde vive 90 por ciento de las y los jóvenes del mundo, hay una gran oportunidad para las sociedades de capitalizar sus recursos y acelerar su desarrollo.

Sin embargo, los gobiernos deben invertir en su población mediante la educación, la atención de la salud, el acceso a oportunidades empresariales y la participación política.

“La sociedad civil, los medios de comunicación, los jóvenes y las organizaciones de mujeres pueden trabajar de manera positiva para ver lo que los gobiernos están haciendo bien y señalar lo que no está tan bien… eso está sucediendo en todo el mundo”, declaró Osotimehin.

“El informe nos da el impulso para avanzar hacia la próxima etapa, en que las mujeres, las niñas y los jóvenes serán fundamentales en el próximo programa de desarrollo”, agregó.

*Este artículo fue originalmente publicado por la agencia internacional de noticias IPS.

14/JR/RMB

Fuente: Tomado de: cimacnoticias.com.mx

Source: Febrero 2014

Lo natural no siempre es sinónimo de humano

Lo natural no siempre es sinónimo de humano

El 1 de febrero nos juntamos en Atocha (Madrid) mujeres como Pilar, que, después de tener una hija mayor, se quedó embarazada, decidió abortar, pero le entró la llorera en la ducha y no lo hizo. O como Alicia, que abortó en Londres a finales de los setenta y sufrió por la intervención, la desubicación y el desamparo. Como Blanca, para quien abortar no supuso un trauma y hace poco ha sido madre. O como yo, que nunca quise tener hijos ni me he sometido a un aborto: solo una vez se me rompió un condón y, sin píldora del día después, ingerí por recomendación de un ginecólogo una sobredosis de anticonceptivos. Aun así, no me bajaba la regla: siete días horribles. Esa angustia no debería agravarse con la represión penal. En Atocha, una mujer rabiaba: “A ver si se atreven a meternos a todas en la cárcel”. Yo me compadecí de los médicos. Acabamos la manifestación bajo una pancarta que rezaba –es un decir–: “Menos rosarios y más bolas chinas”.

En las consignas de las manifestaciones se hacen inmediatos pensamientos complejos: “Gallardón, cómprate un Tamagotchi”; “Mi coño, mis normas”; “Un huevo no es una gallina, tu credulidad nos daña”. El 1 de febrero parece que no solo Lady Gaga, proabortista confesa, sino también Dios –haciéndonos creer que existe y desdeñando su fama de ser de derechas–, estaba con nosotras: amenazaba lluvia, pero no llovió, y la cabecera de la manifestación en defensa del aborto se abrió, como las aguas del mar Rojo, para recibir a Les Comadres, la tertulia feminista de Asturias de quien partió la idea de El tren de la libertad. Chus Gutiérrez, de la Asociación de Mujeres Cineastas, allí presente, insiste en que el objetivo de la película que decidieron rodar urgidas por la situación es “que no olvidemos, que las mujeres que hoy tienen 40 no tengan que volver a manifestarse a los 70. Como sucede ahora. La mecha prendió en Asturias, pero se ha extendido por toda España y más allá: Edimburgo, París, Buenos Aires…”. Una marea para no olvidar y dirigida, como en el caso de la privatización de la sanidad en Madrid, a reducir el empecinamiento de Gallardón y el Gobierno de contentar a esa derecha más de derechas que les nutre.

La mañana del 1 de febrero reveló el auténtico significado de una palabra que los fanáticos, los que hacen de la biología teología y restringen la feminidad a maternidad desdeñando una sexualidad femenina desacomplejada y sin culpa, nos roban: “vida”. Vida digna frente a esa vida metafísica que defienden los que esgrimen que el aborto se usa como anticonceptivo. Morado feminista frente al de Semana Santa: el de la mortificación transmutado en el violeta de las flores. Hombres y mujeres de todas las edades alrededor de banderas de partidos, sindicatos y colectivos como la Asamblea Transmaricabollo de Sol, los Yayoflautas o la Gran Logia Femenina de España. La ley del aborto previa a la contrarreforma no suponía un problema: el paro que empobrece especialmente a las mujeres sí era y es un asunto trágico. Por eso un grupo coreaba “mentir, robar y privatizar” sobre la musiquita de la gaviota del PP. Desde la conciencia de la desventaja histórica de la mujer y de que esa desventaja aún se asocia a nuestra biología, necesitamos que la civilización encauce en la medida de lo posible los desmanes de una naturaleza maravillosa, pero también violenta y cruel. Lo natural no siempre es sinónimo de lo humano.

Fuentehttp://elpais.com/

Source: Febrero 2014

[España] Sociedades científicas y de mujeres, contra el cambio de ley del aborto

[España] Sociedades científicas y de mujeres, contra el cambio de ley del aborto

150 organizaciones de mujeres promueven un pacto para que las diputadas voten no a la reforma Seis entidades sanitarias advierten de las consecuencias de una nueva ley.

Ante la inminente presentación de la nueva ley del aborto se suceden las voces que alertan de las consecuencias de la reforma, y que piden al Gobierno que se replantee hacerlo. En esta línea, más de 150 organizaciones de mujeres han firmado un documento en el que piden a las parlamentarias de todos los partidos que voten contra la reforma de la ley. El texto, que han denominado Pacto entre mujeres en recuerdo a lo ocurrido en la legislatura constituyente cuando varias parlamentarias rompieron la disciplina de voto de su partido para pronunciarse en contra de la discriminación por razón de sexo en la sucesión a la Corona, se ha enviado ya a varios grupos políticos. El texto, que ha sido impulsado por la Plataforma Feminista de Alicante, defiende que las mujeres deben tener derecho a decidir sobre sus vidas sobre sus cuerpos. “Decidir sobre la vida de las mujeres solo les corresponde a las mujeres”, exponen. Por eso piden el compromiso de las parlamentarias con los derechos sexuales y reproductivos. “Apelamos al Pacto entre mujeres, porque solo a nosotras nos concierne decidir sobre nuestro embarazo, tanto si queremos ser madres como si no queremos serlo. Apelamos a las Parlamentarias para que hagan efectivo el Pacto porque ellas son la voz y el voto de sus representadas, son la voz y el voto de las mujeres en el Parlamento”, dicen.

“Apelamos a la Libertad de decidir de las mujeres sobre nuestra vida y la autonomía en relación a nuestros derechos sexuales y reproductivos. Recortar estos derechos significaría tutelar a las mujeres por el mero hecho de ser mujeres. Sin libertad para decidir no hay igualdad. Sin igualdad no hay democracia”, expone el texto que mañana, martes, presentarán en el Congreso de los Diputados, donde tienen un acto con el PSOE.

La cercanía de un proyecto de ley que lleva amagando muchos meses ha suscitado también el pronunciamiento de distintos grupos de expertos. Seis sociedades científicas, agrupadas en la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria, quienes exigen al Ejecutivo de Rajoy que no endurezca la ley. En un manifiesto firmado por la Sociedad Española de Epidemiología, la Asociación de Enfermería Comunitaria, la Sociedad Española de Sanidad Ambiental, la Asociación de Economía de la Salud, la Sociedad de Salud Pública de Cataluña y Baleares y la Asociación Madrileña de Salud, estos expertos manifiestan su preocupación por el riesgo para la salud física, psicológica y social de las mujeres que viven en España ante el cambio legal. Creen que si se cumplen los anuncios del ministro de Justicia, la reforma supondría un retroceso para la salud pública.

El titular de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, ha apuntado en varias ocasiones que el proyecto que prepara se asimilará al modelo vigente desde 1985 a 2010, cuando el aborto era un delito salvo en tres supuestos (violación, riesgo para la salud de la mujer o malformación del feto). Un modelo mucho más restrictivo que el actual, que permite abortar sin alegar ninguna causa hasta la semana 14 de gestación y que crea un sistema de supuestos a partir de ese plazo (hacerlo por anomalía fetal extremadamente grave o incompatible con la vida, por ejemplo, puede hacerse si un comité médico la diagnostica, sin límite de plazo).

Los firmantes del manifiesto alertan también de que los países con las leyes más duras no han logrado atajar su tasa de abortos. “La prohibición de la interrupción voluntaria del embarazo no implica una disminución de las mismas, sino que deriva en que estas se produzcan en peores condiciones sanitarias legal el cambio legal, si cumple con los avisos que ha hecho el ministro de Justicia”, advierten, citando un estudio de la OMS sobre esto publicado en la prestigiosa revista científica The Lancet.

El manifiesto menciona también varias convenciones internacionales –El Cairo, Pekín, una resolución del Consejo de Europa—que han pedido a los estados que pongan los medios para garantizar que el aborto sea seguro. Además, apuntan a la importancia de promover métodos anticonceptivos.

Fuentehttp://sociedad.elpais.com/

Source: Diciembre 2013

[Bolivia] La situación de las niñas

[Bolivia] La situación de las niñas

El informe anual de la Defensoría del Pueblo sobre el respeto a los derechos humanos en el país evidencia que las niñas se llevan la peor parte.

A los elevados casos de violencia sexual se suma la ineficiencia del sistema judicial, lo que deriva en impunidad.

La Misión Justicia en Bolivia, estableció que cada día 16 niñas o niños sufren vejámenes sexuales. Se denuncia menos de la tercera parte. Apenas el 0,5 por ciento de las denuncias llega a una sentencia. El resto de los casos no avanza por falta de dinero, de tiempo o porque la familia es amedrentada. Solo el 0,2 por ciento de las víctimas de violaciones recibe terapia especializada y apoyo psicológico. El 90 por ciento de las audiencias conclusivas y el 65 por ciento de las audiencias del juicio, en casos de violencia sexual, se suspenden. Entre 2011 y 2012 se registró un incremento del 49 por ciento de casos de abuso sexual a menores.

La violación a los derechos de las niñas se da desde el nacimiento. La investigadora de Visión Mundial Jimena Tito constató que en algunos municipios dejan morir a las bebés porque son mujeres, queman nalgas a los niños que se orinan o las manos para enseñarles disciplina. Incluso se ha observado la iniciación sexual de las niñas por parte de los padres.

Uno de los obstáculos para reducir la incidencia de la violencia hacia niños, niñas y adolescentes es que se considera a la familia como espacio de protección, cuando allí se perpetra la mayor cantidad de agresiones, igual que en la escuela y los centros laborales.

El informe defensorial pondera la aprobación de leyes de protección a la niñez y adolescencia. También destaca la reformulación del Reglamento Disciplinario del Sistema Escolar para garantizar el respeto a los derechos humanos de niños, niñas y adolescentes. Otro avance es la aplicación de la pedagogía de la ternura y del buen trato.

Las autoridades de los municipios, por su parte, muestran cada vez mayor sensibilidad frente a las necesidades de la niñez y adolescencia, por lo que asignan mayor presupuesto a programas en favor de esos grupos etéreos. Pese a esos logros, hace falta un plan integral que articule a todos los actores y que logre efectivamente promover y garantizar el respeto a los derechos de niños, niñas y adolescentes.

Bolivia no puede seguir con los niveles más altos de violencia. En el mundo, un promedio de 20 por ciento de las niñas sufre agresiones sexuales, mientras en el país el promedio llega al 34 por ciento.

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Source: Diciembre 2013

ACAI presenta un trabajo que da voz a tres mujeres que han interrumpido su gestación

ACAI presenta un trabajo que da voz a tres mujeres que han interrumpido su gestación
Virginia por voluntad propia, Alba, quien con 17 años no pudo comunicar la situación a sus progenitores, y Lucía afectada por una patología fetal.
 
Tres mujeres, tres situaciones que representan a las miles de afectadas que no podrán abortar si el anteproyecto que prepara el Ministerio de Justicia es aprobado en los términos que su Titular, Alberto Ruíz Gallardón, ha manifestado públicamente.

Source: Diciembre 2013

Activistas de Madrid promueven un 'Pacto Feminista por las Mujeres'

Activistas de Madrid promueven un 'Pacto Feminista por las Mujeres'

La Plataforma Feminista del Ateneo de Madrid busca la adhesión de organizaciones y asociaciones de mujeres para unificar la estrategia de su lucha.

La Plataforma Feminista del Ateneo de Madrid ha decidido promover un Pacto Feminista por las Mujeres con las organizaciones feministas y las asociaciones de mujeres para “coordinar objetivos y estrategias” en la lucha feminista.

En el borrador del manifiesto que las activistas consensuarán el próximo martes en Madrid y el miércoles en Barcelona, la plataforma denuncia que en los últimos 30 años han sido asesinadas 2.400 mujeres —”lo que supone multiplicar por cuatro las víctimas del terrorismo”— y que en España 500.00 mujeres están obligadas a prostituirse. Las feministas critican las diferencias salariales de hasta el 30% por razón de sexo, la precariedad del empleo de las mujeres, la escasa presencia femenina en los puestos directivos —el 12% en la Administración Pública— y la cultura que reproduce “arcaicos estereotipos machistas sin escándalo alguno de la sociedad civil ni de los que la influyen y dirigen”. Por todo ello, la plataforma presidida por Lidia Falcón llama a “todas las asociaciones feministas, a las organizaciones de mujeres y a las mujeres y hombres de buena voluntad” a sellar un pacto que reivindique la modificación de la legislación penal —para proteger a las mujeres de la violencia machista—, de la legislación contra el tráfico de mujeres y menores con fines de explotación sexual —para que la represión de esos delitos sea eficaz— y de la legislación civil para que “la custodia compartida de los hijos menores sólo se pueda acordar cuando exista un acuerdo entre los padres y se den todas las condiciones adecuadas para ello”. El colectivo pide también la abolición legal de la prostitución y que se introduzca en la legislación penal “el delito de apología de la violencia machista y de la denigración de las mujeres y el odio sexista”.

Además de las reformas legales, las feministas reclaman que se persiga eficazmente el acoso sexual y el trato despectivo y denigratorio a las mujeres en el trabajo y en la calle, la igualdad de salario entre hombres y mujeres, el control de la publicidad machista y “la instauración de la enseñanza del feminismo, como historia de las luchas de las mujeres y como filosofía social, en todos los grados de enseñanza”.

Falcón, que considera “imprescindible” dar protagonismo a la lucha feminista, denuncia su escasa visibilidad en los medios de comunicación y, en consecuencia, su poca precepción social. “Hay cerca de 3.000 asociaciones de mujeres en España y parece que no existan”, señala tras criticar que el “movimiento feminista aún se percibe como algo lejano y antiguo”.

La plataforma ha planteado el Pacto Feminista por las Mujeres en Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, San Sebastián, Zaragoza y está en contacto con compañeras de Portugal. Ha convocado una reunión en Madrid el próximo 10 de diciembre a las 19.00 en la calle Barquillo, 44 —donde el movimiento feminista lleva reuniéndose hace 30 años— y en Barcelona, el próximo 11 de diciembre a las 18.00 en La Cuina de la casa Bonmaison (calle Sant Pere Més Baix, 7).

Falcón plantea que es “una obligación” que “el movimiento feminista tenga una estrategia común”. “Cada grupo de mujeres trabaja en lo suyo, no se toman decisiones conjuntas ni siquiera en colectivos que están en la misma ciudad y eso genera debilidad”, señala para concluir que, igual que los sindicatos dejan al margen sus diferencias cuando convocan una huelga, “la lucha feminsita debe ser unitaria”.

Fuentehttp://www.publico.es/

Source: Diciembre 2013