Sí a la comprensión y la legalización del aborto

Sí a la comprensión y la legalización del aborto

Hoy voy a compartirte unas citas que he recopilado a lo largo de varios años. Pertenecen a integrantes de nuestra iglesia que comprenden a las mujeres que toman la difícil decisión de interrumpir un embarazo no deseado. Son reflexiones serenas, preguntas pertinentes, opiniones diferentes y razonamientos profundos que entrañan una infinita benevolencia.

• “La actitud de la Iglesia en esos temas debe estar orientada por ‘un espíritu de amparo, de consuelo, de misericordia, pues pienso que no debe haber muchas personas que aborten por placer, por diversión, por festejo […]’”.  Pedro Casaldáliga, obispo emérito brasileño y referente de la Teología de la Liberación.[1]

• “La legalización no significa la afirmación de ’bondad’, de ’inocencia’ ni menos de ´defensa incondicional’ y hasta liviana del aborto como hecho, sino apenas la posibilidad de humanizar y de dar condiciones de decencia a una práctica que ya está siendo llevada a cabo. […] Para mí como cristiana, defender la descriminalización y reglamentación del aborto, no significa negar las enseñanzas tradicionales del Evangelio de Jesús y de la Iglesia, sino acogerlas en la paradoja de nuestra historia humana”.[2]  Ivone Gebara, teóloga feminista, filósofa y religiosa brasileña.

• “Aunque soy contrario al aborto, admito su despenalización en ciertos casos y soy favorable al más amplio debate, pues se trata de un problema real y grave que afecta a la vida de miles de personas”.[3]  Frei Betto, teólogo de la liberación y dominico brasileño.

• “La iglesia debe considerar que impedir el aborto puede representar un problema serio, sobre todo para las mujeres pobres, y lo mejor sería tener una posición de misericordia, pues permanecer radicalizada ‘no es una posición cristiana […] un óvulo fertilizado, evidentemente, es ya vida humana, pero no es una persona. Entonces el problema del aborto se reduce considerablemente’”.[4]  Hans Küng, teólogo, filósofo y exsacerdote suizo.

• “La ética debería tener en cuenta las circunstancias concretas de una determinada situación. Para tal ética que, por ejemplo, se pregunta cómo reducir el sufrimiento, ¿por qué no puede ser un argumento decisivo terminar un embarazo en las primeras semanas si este embarazo significa una catástrofe para la mujer?”.[5]   Eugen Drewermann, teólogo, filósofo, psicoanalista y exsacerdote alemán.

• “Pueden presentarse circunstancias en las cuales el aborto esté justificado para preservar la vida de la madre o algún otro valor equiparable a la vida […] para salvar la vida de la madre o evitarle un grave riesgo físico o psicológico, en el entendimiento de que éste debe ser realmente un daño grave que perdure”.[6]  Charles E. Curran, sacerdote diocesano y teólogo estadounidense. 

Con cariño,
Sor Juana


[1]  Periodista Digital, “Casaldáliga pide ‘misericordia’ con mujeres que abortan”. Disponible en: , 2007.

[2]  Ivone Gebara, “La legalización del aborto vista desde el caleidoscopio social”. En Guadalupe Cruz y Laura Vega, compiladoras, Dilemas éticos. Diálogos en la comunidad católica sobre el aborto. México, Católicas por el Derecho a Decidir, 2003, pp. 51 y 52.

[3]  Frei Betto, “Aborto: Por una legislación en defensa de la vida”. Disponible en <“>http://alainet.org/active/17694>, 2007. 

[4] Nayeli Roldán, “El óvulo fertilizado no es una persona”. Disponible en: <“>http://www.periodistadigital.com/religion/object.php?o=611218>, 2007.

[5]  Eugen Drewermann, Dios inmediato. Madrid, Trotta, 1997, p.112.

[6]  Citado en Philip Kaufman, Manual para católicos disconformes. Buenos Aires, Marea, 2009, pp. 226 y 227.

Tomado de: http://www.catolicasmexico.org/ 

Source: Julio 2014

Parteras, mujeres que dan y salvan vidas

Solo el 22% de los países cuentan con un número suficiente de matronas, según el UNFPA
Los 73 países que concentran más del 90% de la mortalidad materna e infantil solo cuentan con el 42% de las parteras y personal médico y de enfermería del mundo.
El Fondo de Población de las Naciones Unidas advierte de que una atención de calidad en el parto reduciría en dos tercios el total de estas muertes.
La ugandesa Agnes Kasaigi y la bangladeshí Ponita Rana Raha comparten su experiencia con eldiario.es tras recibir en Praga el Premio a la Mejor Matrona del Mundo 2014.

Se llama Agnes Kasaigi y es la jefa de la Unidad de Maternidad del Hospital de Buwenge, en Uganda. Desde que era una niña tuvo bien claro a qué se iba a dedicar: ayudar a las mujeres a dar a luz. “Tenía una hermana matrona y era tan inteligente, amable y cariñosa que yo quería ser como ella, así que a los doce años decidí que ése sería mi trabajo”. Cuidar las nuevas vidas y, siempre que pudiera, salvarlas. Agnes acaba de recibir en Praga el premio a la Mejor Matrona del Mundo 2014, concedido por la Confederación Internacional de Matronas (ICM) y Save the Children.

“Nuestro trabajo es muy importante porque de él depende que sobrevivan muchos recién nacidos y muchas madres”. Agnes conversa por videoconferencia con eldiario.es desde la capital checa, donde estos días se ha celebrado el 30º Congreso Trienal de ICM. Junto a ella sonríe Ponita Rani Raha, una matrona de Bangladesh con más de 25 años de experiencia en sus manos y que desde hace cuatro, enseña en la facultad de Enfermería de Dhaka a las futuras parteras de su país. Ponita también ha sido reconocida este año como Mejor Matrona del Mundo. Sin poder ocultar la alegría, reconoce: “este premio me hace sentir una mayor responsabilidad, me anima a prepararme mejor para defender esta profesión y trabajar por los derechos de las madres y los neonatos, para ofrecerles una atención de la mejor calidad posible”. En Bangladesh, la figura de la matrona no ha existido específicamente como categoría profesional hasta el año 2012.

Ambas son conscientes de los grandes desafíos que entraña esta especialidad, independientemente del lugar donde se ejerza. En 2013, 289.000 mujeres murieron debido a complicaciones en el parto, alrededor de tres millones de recién nacidos fallecieron durante el primer mes de vida y 2,6 millones nacieron muertos. Además, una mujer tiene 100 veces más probabilidades de morir durante embarazo o el parto en el África subsahariana que en un país industrializado. Son datos del informe El Estado de las Parteras en el Mundo 2014, elaborado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), en coordinación con ICM y la OMS, en el que han colaborado una treintena de organismos de ayuda al desarrollo y que se ha presentado en Praga, coincidiendo con la reunión internacional de matronas.

El documento analiza el panorama de la partería en 73 países de ingresos bajos y medios de África, Asia y América Latina en los que se concentran el 96% de las muertes maternas mundiales, el 91% de los mortinatos (bebés que nacen sin vida) y el 93% de las muertes neonatales (recién nacidos que no llegan a los 28 días de vida). La primera llamada de atención es que estos 73 países, donde tiene lugar la práctica totalidad de las muertes, tan solo cuentan con el 42% de las matronas y personal médico y de enfermería que existe en el mundo.

El déficit de matronas con la adecuada capacitación es un problema evidente. En la actualidad, tan solo el 22% de los países cuentan con una cantidad suficiente de parteras preparadas para atender a mujeres y recién nacidos. Según el UNFPA, una inversión en atención de partería de calidad podría evitar aproximadamente dos terceras partes de las muertes maternas y neonatales, millones de vidas cada año. Sin ella, el mundo está todavía lejos de cumplir con esos Objetivos del Milenio.

“Necesitamos más matronas, sobre todo en zonas rurales”

Ponita Rani asistió un parto por primera vez cuando era una estudiante. “Estaba en cuarto año de Enfermería, era de noche y el bebé vino inesperadamente en la casa familiar. Yo todavía no tenía experiencia y me tocó conducir el parto, estaba muy nerviosa pero fue un momento muy emocionante para mí”, recuerda.

Es ese “momento dorado”, en palabras de Agnes Kasaigi, lo mejor de esta profesión que, escuchándolas, se advierte profundamente vocacional. “Cuando el bebé llora por primera vez, eso es lo más emocionante”, afirma esta mujer, considerada una experta a la hora de ayudar a respirar a los neonatos con problemas.

La unidad de Maternidad que dirige en el Hospital de Buwenge fue seleccionada para poner en práctica el programa Helping Babies Breathe (Ayudando a los bebés a respirar) un servicio de resucitación de bebés que ha ayudado a reducir el número de muertes. En su unidad reciben una treintena de mujeres al día y atienden unos cuarenta partos al mes. Un pequeño grano de arena en comparación con la totalidad. En Uganda, un país en el que el 87% de la población vive en zonas rurales, se contabilizan cada año cerca de dos millones y medio de embarazos mientras que el total de matronas ronda las 7.000, según el UNFPA.

Tanto Agnes como Ponita son conscientes de que los principales retos están en las zonas rurales. “Necesitamos más parteras, más conocimientos y habilidades y más equipamiento para poder salvar a más niños y madres, especialmente en las zonas rurales”, advierte Agnes. “Son esas las áreas que requieren de mayor ayuda. Se necesita más educación en temas de salud sexual y reproductiva, allí se desconocen muchas cosas como que las mujeres tienen que prepararse para el parto, saber reconocer las señales del cuerpo o identificar el momento en que deben acudir al hospital”, detalla.

En Bangladesh, 111 millones de personas –el 72% de la población- vive en zonas rurales. De ellas, 43,2 millones son mujeres en edad reproductiva. “Nuestro mayor desafío es la asistencia a madres en áreas rurales. No hay un número suficiente de matronas con la preparación adecuada, se necesita más formación, especialmente en el interior de estas comunidades. Es importante educar a nuevas matronas para que ayuden a las madres en los partos, sobre todo en aquellos lugares que carecen de facilidades de transporte”, apunta Ponita. “Necesitamos mejorar las condiciones de los partos que se producen en las casas, aumentar las habilidades para hacer frente a complicaciones que puedan surgir”, recalca.

Las dos han visto morir a madres por acudir demasiado tarde al hospital. Según el informe, las cuatro causas principales de mortalidad materna son las hemorragias graves, infecciones, hipertensión durante el embarazo y abortos en condiciones de riesgo. Ponita guarda muchas experiencias en su memoria, pero recuerda una en especial. “Una noche estaba de guardia en el hospital. De madrugada, muy tarde, vino una mujer muy pobre acompañada de su madre, que era una señora anciana, de 85 años o más. La mujer llegó en un estado muy grave, se estaba muriendo. Había dado a luz en su casa pero tuvo una hemorragia postparto. Junto con todo mi equipo tratamos de ayudarla pero fue imposible, murió. Ver a su madre, tan mayor y desamparada, que había perdido a su hija y no podía siquiera trasladarla fue un shock. Aprendí lo importante que es que la gente sepa cuando debe ir al hospital y tengan facilidades para hacerlo. Si hubieran llegado antes habríamos podido salvar su vida”.

Los sueldos, entre los más bajos

La formación de nuevas parteras y la educación en salud sexual y reproductiva es fundamental. Pero existen otros factores a los que también se debe prestar atención y que suelen pasar más desapercibidos. “No podemos olvidar que hay muchas parteras que están abandonado la profesión y una de las razones fundamentales son los salarios”, revela Agnes, que pide más apoyo para paliar la pérdida de profesionales.

“El estatus y la identidad que confiere una profesión suelen influenciar su atractivo y esto, en parte, se ve reflejado en las tablas salariales de cada país”, establece el UNFPA en su informe. Las matronas no salen muy bien paradas. En los países más empobrecidos los sueldos de las parteras están entre los más bajos. Cobran, comparativamente, más de dos veces y medio menos que en países de ingresos medios.

Las matronas reclaman también una mejor percepción y aceptación de su trabajo ya que muchas veces éste se ve atravesado por sesgos de género. Según el UNFPA, entre las razones que explican por qué las mujeres no buscan los cuidados de una matrona figuran: creencias sociales, culturales o religiosas; la sobrecarga de trabajo de las parteras que, además de ser pocas en número, suelen tener que ocuparse de otras tareas no relacionadas con su labor; la falta de información o conocimiento del rol de una matrona; barreras geográficas o económicas; o una visión que minusvalora el trabajo de una matrona y lleva a la gente, en algunos países, a preferir pagar a un médico al considerarse su estatus social superior al de una partera.

En Praga, Agnes y Ponita han compartido preocupaciones con colegas de diferentes regiones del mundo. “Me he dado cuenta –rescata Ponita- de que las condiciones en que se desarrolla la partería son muy similares en muchos países muy distintos”. Mujeres como ellas han pedido a sus gobiernos y a la comunidad internacional un mayor reconocimiento de su trabajo. “Las matronas somos la voz de las mujeres embarazadas y sus bebés, somos las primeras personas que tocamos esa vida, creo que la gente todavía no comprende del todo lo que esto significa, lo importante que es, pero también pienso que algo está cambiando”, asevera la ugandesa.

Hace un par de años Agnes atendió un parto especial. Una mujer dio a luz a gemelos pero una de ellas nació muy débil, prácticamente no respiraba. Sin pensárselo dos veces, Agnes puso un pañuelo sobre la boca del bebé y comenzó a soplar hasta que la criatura recuperó la consciencia y se estabilizó. “La madre me dijo que gracias a mí su bebé había sobrevivido y la llamaron Agnes”. No es la única niña que, en su honor, se llama igual que esta matrona. Al fin y al cabo, dice complacida, “¡es un nombre bonito!”.

Fuentehttp://www.eldiario.es/

 

Source: Junio 2014

La urgente demanda del aborto en Chile

La urgente demanda del aborto en Chile

La demanda del aborto es una de las demandas por los derechos sexuales y reproductivos que buscan reestablecer los derechos básicos de la mujer. Ninguna de estas demandas son nuevas. Desde 1935 el Movimiento Pro Emancipación de la Mujer Chilena, MEMCH, ha planteado los problemas que conllevan el aborto clandestino, la prostitución, y la maternidad. Asimismo se planteó en su momento la necesidad de la igualdad salarial, el derecho a voto y participación política, la defensa de las trabajadoras obreras y sindicalización de las trabajadoras domésticas, entre otros[1]. La presencia histórica de estas demandas no hace sino poner de relieve la lamentable vigencia y persistencia de muchos de estos problemas.

¿Cómo hemos llegado acá? Es necesario recordar que el aborto terapéutico fue regulado en el Código Sanitario de 1931, pero fue posteriormente derogado en 1989 por la Ley 18.826, siendo una de las últimas medidas de la dictadura militar. El escenario actual deja a Chile como uno de los siete países más hostiles respecto a la autonomía de las mujeres. El hecho de que en todos estos años no hayamos podido modificar la actual regulación, heredera de la dictadura, debe hacernos reflexionar no sólo sobre la violación de los derechos humanos de las mujeres,[2] sino también sobre el grado en que somos todavía hijos de un régimen constitucional que no ha sido sancionado democráticamente. La necesidad de volver a legislar sobre el aborto debe ser un paso a la democracia y a la libertad. La actual legislación se funda en un silenciamiento político de las necesidades básicas de la población, silencio que esconde profundas injusticias de género, de edad y de clase arraigadas en la sociedad chilena[3].

Cabe destacar, por ejemplo, que no se han cumplido los compromisos internacionales en relación a los derechos sexuales y reproductivos. En enero de este año, el país se sometió por segunda vez al Examen Periódico Universal (EPU) ante Estados miembros de las Naciones Unidas. En el primer examen realizado en 2009, ya se había instado a Chile a modificar las leyes relativas al aborto pero Chile rechazó expresamente dichas sugerencias[4]. En este nuevo examen 10 países recomendaron modificar legislación pero Chile nuevamente sólo tomó nota y la representante del SERNAM en la delegación reiteró que la Constitución protege la vida desde la concepción y que el aborto es un delito. Se recomendó instar a iniciar un debate público sobre el aborto en caso de necesidad médica diagnosticada y despenalizarlo en esos casos (recomendación 121.135 del Grupo de Trabajo EPU del informe del 30 de enero); tomar medidas para garantizar el total y efectivo reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos, en particular a través de la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo (121.137), entre otras similares. Asimismo sigue pendiente la ratificación de la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), que fue reconocida por el Estado chileno en 2001 pero que desde el año 2004 se encuentra en el senado.

Que el aborto esté prohibido y que sea ilegal en todas sus prácticas, no significa que no ocurra. Reciente estimaciones hablan de entre 60.000  a 70.000 abortos por año [5].  En esa situación de clandestinidad, la práctica abortiva, lejos de garantizar que su realización en condiciones seguras y dignas, genera una situación de suma vulnerabilidad para las mujeres en general y en particular aún más difícil para aquellas mujeres y familias que carecen de los medios económicos, culturales y sociales para procurarse esas condiciones de seguridad privadamente. La creciente desigualdad del país se traduce en el caso del aborto que sólo algunos pocos pueden acceder a un aborto realmente seguro y sin miedos; la autonomía de la mujer deja de ser un derecho y se transforma en un privilegio al que acceden quienes tienen dinero para comprarlo y las redes de contacto para mantener las apariencias. Esta doble discriminación, de género y clase, es quizás lo que más debe convocar nuestros esfuerzos.

Un caso interesante es el de la droga Misoprostol, diseñada para el tratamiento de úlceras gástricas, pero que provoca contracciones uterinas y de esta forma interrumpe la gestación. En Chile se ha comenzado a usar masivamente ya que es un método en que no se necesita la intervención de un tercero y es uno de los mejores y más seguros modos para provocar un aborto. La Organización Mundial de la Salud ha reconocido su uso ginecológico ya sea para acelerar el parto o interrumpir un embarazo de hasta 12 semanas de gestación[6]. En el país desde el año 2001 la compra de Misoprostol se restringió a receta retenida y hoy sólo se encuentra en el mercado negro. El uso del Misoprostol ayuda enormemente a reducir los riesgos asociados a otros tipos de abortos, pero de todas maneras equivocaciones en la cantidad de semanas y dosis utilizada puede causar complicaciones. La información de cómo utilizar el medicamento se encuentra en la red y existen colectivos feministas que entregan información telefónica y en la web sobre la realización del procedimiento y el marco legal del aborto en Chile[7]. Sin duda esto ha sido de una ayuda enorme. Sin embargo, por razones legales no pueden entregar información sobre dónde conseguirlo. Muchas mujeres se ven así expuestas a estafas y riesgos, además de que el acceso al medicamento es más fácil en sectores más acomodados, con mayor acceso a internet, contactos y dinero para costear las pastillas (el cual varía entre 40 a 200 mil pesos).

Otro caso es el de los hospitales públicos, del que provienen la mayoría de las denuncias[8].  Esto refuerza la idea que el aborto es un delito principalmente femenino[9] y la persecución y criminalización, recae con especial fuerza sobre mujeres pobres. Parte del personal de salud opta por acusar a las mujeres que llegan con rastros de haberse provocado un aborto y no reguardan la confidencialidad con su paciente, desvirtuando la relación de confianza que debiera existir. El resultado es que el personal de salud se transforma en un persecutor de las mujeres, contando con mayores privilegios para la interrogación que los propios fiscales, puesto que las mujeres que llegan a un servicio de salud por complicaciones y con temores se ven forzadas a confesar. El problema que llama la atención es que gran parte de lo/as médico/as o enfermera/os y matrona/os desconocen el instructivo sobre tratamiento humanizado a la mujer que aborta del Ministerio de Salud[10].

Por mucho tiempo en Chile no se habló de aborto ni de derechos sexuales y reproductivos. El silencio ha tenido como consecuencia no sólo que el aborto no haya sido un tema abierto a un debate real, sino también que muchas mujeres sientan profunda soledad y abandono al no tener con quién hablar o a quién recurrir en caso de estar embarazadas. Hacer del aborto un tema tabú genera profundos temores asociados a la vida, salud y a enfrentar un eventual proceso penal. La clandestinidad, asimismo, permite el maltrato: humillación y abuso por parte de operadores de justicia, policías y profesionales de la salud e igualmente por quienes realizan el aborto.

Una de las tácticas usadas por quienes están en posiciones en el poder es la supresión y silenciamiento de los grupos históricamente oprimidos. Tal como Luther King señala en su Carta desde la Cárcel de Birmingham, los poderosos no van a ceder sus derechos por puro gusto, y en ese sentido es fundamental que la presión social se organice y se ejerza.

De Uruguay nos llega una señal muy positiva con la aprobación de ley de aborto, vigente desde diciembre de 2012. Es un ejemplo para la región de cómo los colectivos sociales y en especial las feministas lograron posicionar, luego de 30 años de lucha, sus demandas y plasmarlas en cambios concretos en la legislación. De esta forma Uruguay se une a Cuba, Guyana y Puerto Rico en la aprobación del aborto en las primeras semanas de gestación sin necesidad de presentar un motivo determinado.

En Chile recién estamos rompiendo el silencio haciendo que las organizaciones cobren fuerza. La discusión del aborto en los debates presidenciales del 2013 pareció un avance de la discusión pública de las problemáticas del aborto, así como la propuesta del programa de Bachelet de despenalizar el aborto en tres causales parece ser un avance en políticas públicas más respetuosas de los derechos de la mujer.

Pero todavía hay mucho por andar, y por eso la labor de las nuevas redes de solidaridad, como las líneas de información sobre aborto, será crucial en un país donde el individualismo extremo pareció por mucho tiempo estancar toda idea de comunidad y donde el principio de igualdad en muchos casos no se traduce en ninguna relación humana real.

A través de los movimientos sociales se está buscando recuperar la participación política, la actividad cívica y un real acceso y ejercicio a los derechos. En este proceso, la perspectiva de género es fundamental. Se ha evidenciado una rearticulación del movimiento feminista, incorporando nuevas generaciones y agentes, y una de las demandas urgentes es la legalización del aborto. Recientemente se configuró la “Coordinadora Feminista” que está conformada por distintos grupos y colectivos que incluyen también representantes secundaria/as, universitarias, sindicatos y otras organizaciones sociales. La “Articulación Feminista” también ha incorporado distintos actores.

Los derechos sexuales y reproductivos comprenden no sólo el derecho de las personas a decidir libre y responsablemente sobre el número y espaciamiento de sus hijos, y tener la información, educación y medios para hacerlo, sino también el acceso a la información, los servicios y el apoyo necesarios para tener una vida sana, libre y plena en el ámbito de la salud reproductiva y sexual, sin discriminación de edad, género, raza, orientación sexual, estado civil, condición socioeconómica, etc.En este sentido, por cierto, para poder ejercer dichos derechos es necesaria una educación sexual no sexista, laica y accesible para todo/as, no sólo quiénes pertenecen a cierta clase social o un entorno determinado. Debe también garantizarse el amplio acceso a métodos anticonceptivos eficaces. Un régimen neoliberal que ha constantemente desbaratado el sistema público de salud, tiene como resultado la incapacidad de otorgar atención digna que fomente una sexualidad libre y responsable, lo que se agrava en la población adolescente. Como consecuencia, los embarazos adolescentes tienen números altísimos y un sesgo de clase: quienes se embarazan provienen en su gran mayoría de sectores más vulnerables lo que ayuda a perpetuar el círculo de la pobreza.[11]

La demanda del aborto es urgente porque la regulación actual sitúa a las mujeres en situaciones de vulnerabilidad y sufrimiento que son evitables.No puede ser que unos pocos privilegiados puedan costearse un aborto en una clínica privada o en el extranjero mientras quien no dispone de recursos deba exponerse a una serie de riesgos fácilmente evitables. La situación del aborto en Chile es también la expresión de nuestra paradójica condición de mujeres en un país que protege y garantiza la libertad económica y la propiedad privada sin permitir disponer autónomamente de nuestros cuerpos. Como la declaración del MEMCH ya señalaba en 1935: “La mujer tiene derecho a la maternidad consciente, o sea solamente voluntaria, en los casos en que su estado de salud y condiciones económicas se lo permitan.” Tenemos por delante el enorme desafío de hacer valer la autonomía reproductiva de las mujeres como agentes y ciudadanas para poder ejercer nuestros derechos civiles y políticos.

 *Esta columna fue publicada originalmente en marzo en  RED de Estudios para la Profundización Democrática

Notas

[1] Rescatado de http://www.dibam.cl/Recursos/Contenidos/Archivo%20Nacional/archivos/Declaración%20de%20principios.pdf

[2] La penalización vulnera el deber de garantía y protección de los derechos humanos de las mujeres a la autonomía; a la igualdad; a la integridad y seguridad personal; a la vida; a no ser sometido a un trato cruel, inhumano y degradante; a la privacidad; al debido proceso; y a la salud.

[3] Parte de la información presentada en esta columna es el resultado de una investigación del Informe Anual sobre Derechos Humanos en Chile 2013, del Centro de Derechos Humanos de la Universidad Diego Portales, realizada junto a Lidia Casas y otras colaboradoras. En dicha investigación se realizaron 61 entrevistas a mujeres que se habían practicado aborto, personal de salud y parejas o acompañantes en el proceso. La investigación completa se puede descargar en:http://www.derechoshumanos.udp.cl/wp/wpcontent/uploads/2013/10/libro_DD_HH_capitulo2.pdf.

[4] Examen Periódico Universal, Responses to recommendation, Chile, párr. 98, en http://www.upr-info.org/IMG/pdf/Recommendations_to_Chile_2009.pdf

[5] Datos proporcionados por Olav Meirik, Instituto Chileno de Medicina Reproductiva. La estimación se efectúa a partir de tasa global de fecundidad, mujeres en edad fértil y mujeres que usan anticoncepción, www.icmer.org

[6] Organizacion Mundial de la Salud (OMS), Safe Abortion: Technical and Policy Guidance for Health Systems, 2a ed., 2012, pp. 45-46.

[7] Desde el 2009 funciona el colectivo Red de Feministas y Lesbianas por el Derecho a la Información con Línea aborto seguro y desde este año funciona Línea aborto libre.

[8] Defensoría Penal Pública, Delitos de aborto e infanticidio: Delitos procesados en Chile, 2009, sin publicar.

[9] Cuando los hombres son perseguidos criminalmente, suelen serlo por realizar los abortos o por ejercer violencia en contra de una mujer causando la interrupción del embarazo.

[10] Ministerio de Salud, Ordinario A15/1675, 24 de abril de 2009.

[11] Un estudio de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Flacso, que revela que la proporción de padres adolescentes en la comuna más pobre de Santiago era entonces 22 veces mayor que en una de las comunas más ricas de la capital.

Fuentehttp://www.sentidoscomunes.cl/

Source: Junio 2014

Aborto libre para mujeres libres

Aborto libre para mujeres libres

¿Cómo puede ser que un país democrático, que se considera a la cabeza de América Latina en materia social y de derechos, permita que se practiquen 160.000 abortos ilegales y siga estigmatizando a las mujeres que no quieren o no pueden ser madres en un momento determinado?

El proyecto de ley presentado por Bachelet, que contempla la despenalización del aborto en los supuestos de violación, riesgo vital para la madre o inviolabilidad del feto llegará al Parlamento el segundo semestre para ser debatido.

Sin obviar que es un claro avance social cabe preguntarse si es suficiente. Sobre todo porque la no legalización del aborto libre implica considerar que aquellas mujeres para las que se está legislando no están capacitadas para decidir por sí mismas si quieren o no traer un hijo al mundo. Y eso es muy grave.

Veamos primero algunos datos sobre el aborto en Chile

Desde el año 1931 y hasta 1989 el aborto terapéutico estuvo consagrado en la legislación chilena. A finales de la década de los 80 la Junta Militar aprobó su derogación sin consulta popular y así quedó reflejado en la Constitución.

Art. 344: La mujer que causare su aborto o consintiere que otra persona se lo causara será castigada con presidio menor en su grado máximo.
Si lo hiciere por oculta su deshonra, incurrirá en una pena de presidio menor en su grado medio.

Hoy  Chile es uno de los 34 países del mundo y de los 4 de América Latina donde el aborto está prohibido en todos sus supuestos.

Lejos de que esta situación prohibitoria arroje cifras bajas, se calcula que se practican unos 160.000 abortos ilegales al año en el país.

El método más usado para llevar a cabo la interrupción del embarazo clandestinamente es la ingesta de misoprostol, medicamento utilizado para la prevención y tratamiento de úlceras digestivas, ya que también provoca para la inducción del parto.

¿Cómo puede ser que un país democrático, que se considera a la cabeza de América Latina en materia social y de derechos, permita que se practiquen 160.000 abortos ilegales y siga estigmatizando a las mujeres que no quieren o no pueden ser madres en un momento determinado?

Les están robando la capacidad de decisión a las mujeres chilenas. ¿Acaso no son lo suficientemente inteligentes para saber si están preparadas, o si las condiciones en las que se encuentran son las adecuadas para ser madres?

En primer lugar falta educación sexual en el país. Falta información, falta romper el tabú y hablar más claramente de los métodos anticonceptivos y facilitarlos de forma gratuita si es necesario en centros habilitados para ello.

Y puede ser que, aún existiendo toda esa información y poniendo al alcance de los ciudadanos los métodos anticonceptivos necesarios, estos fallen. Porque no son implacables. O que llegado el momento la pasión haga que no se usen de la forma correcta.

Y nadie debería estar obligado a condicionar su vida por un error.

Ni las madres ni esos hijos no deseados que llegarían al mundo en muchos casos para que sus padres no les puedan brindar la estabilidad y el bienestar que merece cualquier ser humano.

¿O los que obligan a esa mujeres a parir les van a pasar una pensión mensual para que puedan atender de la forma correcta a sus hijos? ¿Los van a criar ellos acaso?

En vez de preocuparse tanto por un feto que todavía no siente ni padece, deberían preocuparse por los miles de niños que están en las calles, que pasan frío y hambre porque sus padres no estaban preparados para darles una vida digna y el estado no les permitió abortar.

También deberían preocuparse más por el trato dado a sus ciudadanas, indigno, a las que penan por elegir libremente lo que hacer con su vida.

Es el momento de dejar de tratar a las mujeres de este país como incompetentes y dejarlas hacer uso de su autonomía como ciudadanas de un país libre y democrático.
La maternidad es un derecho, no una obligación.

El Ciudadano

Fuentehttp://www.elciudadano.cl/

 

Source: Junio 2014

Prohibir el aborto

Emily Letts

Prohibir el aborto para proteger a las que abortan

Existen múltiples argumentos para prohibir el aborto. En México, el que más se ha utilizado en tiempos recientes es el relativo a la protección de la vida prenatal, que parte de la noción de que desde que el óvulo queda fecundado existe un ser humano (si bien sólo le falta desarrollarse). Debido a esto, según esta postura, el aborto es equivalente al homicidio, a la privación de una vida. Esta es la lógica detrás de las múltiples reformas a las constituciones estatales en México (de las cuales la más reciente es laaprobada en Nuevo León) y es la que se ha presentado en la mayoría de los casos que la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha resuelto en la última década en torno al tema. (Argumento, por cierto, que rechazó en la Acción de Inconstitucionalidad 146/2007 y su acumulada, en la que determinó que la despenalización del aborto en el primer trimestre del embarazo en el Distrito Federal era constitucional).

Pero existe otro argumento que, al menos en Estados Unidos (un país obsesionado con el debate sobre el aborto desde Roe v. Wade, el fallo de 1973 de la Suprema Corte en el que determinó que sería inconstitucional no permitir la interrupción del embarazo en un periodo determinado) ha adquirido fuerza: es necesario prohibir el aborto para proteger a las mujeres.

En “La nueva política sobre el aborto: un análisis desde la igualdad de las restricciones al aborto que protegen a las mujeres”, Reva Siegel rastrea y analiza los argumentos que sostienen esta postura. Se concentra en aquellos presentados en el 2006 en el estado de South Dakota, en el que se buscó prohibir el aborto en todos los casos, salvo cuando fuera necesario para salvar la vida de la mujer (iniciativa que fue derrotada, por cierto). Para justificar esta regulación, sus proponentes sostuvieron que había que prohibir el aborto para proteger a las mujeres de la coerción y el engaño a los que muchas veces eran sometidas. Las mujeres, bajo esta lógica, no estaban “eligiendo” los abortos, porque no contaban con la información suficiente sobre lo que implicaba el procedimiento. Las clínicas a las que acudían, además de no decirles que estarían “terminando una vida”, pintaban al procedimiento como algo que implicaría la simple remoción de un “tejido”.

El problema adicional con el aborto, para los que sostienen esta visión, se deriva de los daños que le causa a las mujeres en sus cuerpos y psiques. Por abortar, argumentaron, las mujeres padecen una serie de desórdenes mentales, que van desde la bipolaridad, la depresión neurótica y psicótica, la esquizofrenia, la culpa, el enojo, el estrés postraumático y hasta el suicidio. Las mujeres que abortan son más propensas a abusar de sustancias y a tener problemas sexuales y en sus relaciones afectivas, incluidas las filiales. Todo esto se afirmó, contradiciendo la vasta investigación en la materia producida por entidades como la Asociación Americana de Psicología (APA).

En el último informe que liberó la APA en torno a este tema, revisó estudios publicados entre 1989 y 2008 preocupados por entender la correlación entre el aborto y la salud mental de las mujeres. La mayoría de estos estudios tenían problemas metodológicos serios, por lo que de ellos no se podían derivar conclusiones sólidas en torno a la relación que pretendían establecer (aquella entre el aborto y los desórdenes mentales).

Al final de su análisis, la APA llegó a las siguientes conclusiones: (1) el riesgo de desarrollar desórdenes mentales en mujeres que tienen un aborto legal en el primer trimestre de un embarazo no deseado, por razones no terapéuticas, no es mayor que el riesgo de mujeres que llevan a término un embarazo no deseado. (2) El argumento que sostiene que el aborto, en sí (en contraste con otros factores), causa un desorden mental no tiene sustento en la evidencia existente. (3) La mayoría de las mujeres adultas que interrumpieron su embarazo no padecen de problemas de salud mental. La prevalencia de desórdenes en mujeres que abortaron es baja; la mayoría, de hecho, reportó estar satisfecha con su decisión de abortar un mes y dos años después de haberlo hecho. (4) Si bien la mayoría de las mujeres no presentan problemas de salud mental después de abortar, eso no significa que algunas mujeres no los lleguen a tener. Algunas mujeres sienten tristeza, culpa, pérdida después del acto.

Lo importante, para la APA, es entender lo que está detrás de las respuestas psicológicas de las mujeres a sus abortos. Por ejemplo, el predictor más importante para la salud mental posterior al aborto en las mujeres lo era una historia de problemas mentales previa al embarazo. Muchos de estos factores también predicen las reacciones psicológicas negativas frente a otros eventos de vida estresantes (como el nacimiento del hijo), por lo que tampoco sirven para predecir únicamente las respuestas psicológicas posteriores al aborto. Otro factor también relacionado con las reacciones negativas al aborto es el del estigma social asociado al acto y el apoyo social en torno a la decisión.

En el marco de esta discusión se inserta el video que difundió Emily Letts, una chica de 25 años que tuvo un aborto quirúrgico legal (en el primer trimestre de su embarazo) y decidió filmarlo para mostrar cómo un aborto no es algo que temer. En un ensayo que publicó explicando las razones detrás de la difusión, afirma cómo, “a pesar de que hablamos mucho sobre el aborto, nadie sabe realmente cómo es. Un aborto en el primer trimestre se tarda de 3 a 5 minutos. Es más seguro que dar a luz. No requiere de ninguna incisión, y los riesgos de infertilidad son menos del 1%”.

A pesar de los múltiples comentarios violentos que recibió (“Eres una nazi”, “Mereces morir”, “Mataste a tu bebé”), Letts ama su video. Para ella, “no hay historias positivas sobre el aborto en video disponibles para todos”. Pero el suyo lo es y por eso lo ama. Reconoce que claro que hay mujeres para las cuales se trata de una experiencia traumática, pero no todas lo viven así. Lo irónico es cómo, según el estudio de la APA, la mayoría de las mujeres tienen una experiencia similar a la de Emily. Y, sin embargo, es la que menos vemos representada en los medios populares. Hecho que no me deja de sorprender. ¿Qué clase de debate es el que omite una porción importante de las experiencias de las personas sobre las cuales se discute? ¿De información crucial sobre los hechos que se disputan?

Fuente: http://blogs.eluniversal.com.mx/

Source: Junio 2014

Es mi parto. Son mis derechos

Es mi parto. Son mis derechos

El caso de Irma, mujer mazateca que dio a luz sin asistencia médica afuera del centro de salud de Jalapa de Díaz, Oaxaca, puso de manifiesto las omisiones del Estado en la prestación de servicios de salud a las mujeres embarazadas y resaltó las violaciones a los derechos humanos cometidas en contra de ella y de infinidad de mujeres, ahora y desde hace mucho tiempo, de manera sistemática.

La imagen de una mujer con su recién nacido en la intemperie convirtió un acontecimiento de la vida privada en asunto de interés público. Desde que la fotografía de Irma, mujer mazateca que dio a luz sin asistencia médica afuera del centro de salud de Jalapa de Díaz, Oaxaca, dio vuelta al mundo por el impulso de las redes sociales, el parto ha sido resignificado por distintas voces. Periodistas, médicos, políticos, académicos, funcionarios públicos y activistas han puesto la atención en un evento que había sido de incumbencia única para la mujer y su círculo familiar. Que el caso de Irma fuera contenido periodístico durante varios días dio visibilidad al parto como tema de derechos humanos, que genera obligaciones al Estado como garante de los derechos reproductivos de las mujeres en el ámbito de la atención del embarazo, parto y puerperio.

La queja que Irma, acompañada legalmente por GIRE, presentó ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos puso de manifiesto las omisiones del Estado en la prestación de servicios de salud a las mujeres embarazadas y resaltó las violaciones a los derechos humanos cometidas en contra de ella y de infinidad de mujeres, ahora y desde hace mucho tiempo, de manera sistemática; por lo tanto, la acción que emprendió Irma debe asumirse como una reivindicación de los derechos humanos de todas las mujeres y no como un caso de mala fortuna ampliamente explotado en los medios de comunicación: la falta de atención obstétrica especializada, oportuna y de calidad idónea puso en riesgo el derecho a la vida de Irma y su recién nacido, así como su integridad física; el derecho a la salud y a una maternidad sin riesgo no fueron garantizados y se violó el derecho a la igualdad y no discriminación en el acceso a servicios de salud materna por razón de género, origen étnico y condición socioeconómica, atentando contra la dignidad humana y menoscabando derechos y libertades de que son titulares, tanto ella como su hijo.

Considerar los derechos vulnerados en la atención del parto, a partir de un caso como el de Irma, y exigir la reparación del daño contribuye al fortalecimiento de una cultura de derechos humanos, empodera a las mujeres en su reconocimiento como titulares de derechos y las coloca en una posición distinta frente al personal de salud y otros servidores públicos: dejan de ser consideradas como meras beneficiarias de servicios otorgados de forma graciosa por el Estado.

Esta perspectiva permite que las autoridades responsables de legislar, diseñar e implementar política pública de atención al parto, así como las responsables de emitir recomendaciones y sentencias en casos de vulneración, pongan en el centro de sus obligaciones los derechos humanos de las mujeres. Lo cual implica, entre otras cosas, la incorporación del enfoque de género, el respeto de la interculturalidad, la utilización progresiva de recursos económicos y humanos, el acceso a información completa, veraz y objetiva, así como el acceso a mecanismos efectivos de impartición de justicia.

La incorporación de la atención del parto como un asunto de derechos humanos nos conviene a todas y todos, ya que permitiría que una diversidad de personas e instituciones (parteras, personal médico, organizaciones de las sociedad civil, comisiones de derechos humanos, comisiones de arbitraje médico, tribunales) tengan cabida, que diversas voces sean escuchadas, pero sobretodo implica que las mujeres puedan ejercer sus derechos reproductivos con la convicción de que serán respetadas y, en caso de que no sea así, serán reparadas de manera integral.

En el marco de la Semana Mundial por el Parto Respetado, que concluyó el domingo 25 de mayo, reconocemos que falta mucho para que lo anterior se logre; sin embargo, casos como los de Irma, abordados desde una perspectiva de derechos humanos, permiten que hechos tan indignantes que sufren a diario las mujeres en México no queden como notas de prensa, sino que autoridades responsables, ciudadanía y organismos internacionales (p.e. CIDH) nos hagamos cargo de estas situaciones como lo que son: violaciones a los derechos humanos de las mujeres. En este sentido, tal como GIRE ha señalado ya en el informe “Omisión e Indiferencia. Derechos reproductivos en México”, vale la pena fortalecer los sistemas de quejas y campañas de información al interior de los hospitales e instituciones de salud, de forma que las mujeres puedan denunciar prácticas violatorias de derechos humanos. Asimismo, es necesario monitorear los mecanismos de información que se establezcan para conocer el cumplimiento de las recomendaciones emitidas por las comisiones de derechos humanos, así como los tiempos y modalidades, con el fin de que se haga justicia a las mujeres tomando siempre en cuenta sus peticiones e informándoles del estado que guardan los procesos.

* Rebeca Ramos Duarte es investigadora Jurídica y Dunia Campos comunicóloga

Fuenteanimalpolitico.com

 

Source: Mayo 2014

Guerrero: alta tasa de letalidad por aborto

Guerrero: alta tasa de letalidad por aborto

Ante la suspensión del debate de la interrupción legal del embarazo, Regina Tames, directora de Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), señaló, ante la oposición de la Iglesia Católica a esta medida, que todos están por la vida; “lo que pasa es que nosotras estamos fijándonos en el derecho de la vida de las mujeres”.

En entrevista con Ciro Gómez Leyva, Regina Tames, manifestó que el caso Guerrero si ha sido prioritario para GIRE, pero más allá de la presencia pública, ellos son organizaciones que están a favor de la iniciativa presentada el pasado 5 de mayo, el gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, la cual no se logra la aprobación en este periodo “y se patea para el siguiente que empieza el 15 de junio.

“Yo no perdería las esperanzas, creo que este es un tema polémico que sigue causando alguna presión por parte de este actor político, que es la iglesia, que finalmente a algunos les sigue asustando, pero creo que tienen que saber también las y los diputados que hay muchas mujeres y muchos grupos nacional e internacionalmente que estamos detrás de ellos y que obviamente aplaudiremos en el día que esto suceda, esperamos que sea muy pronto”.

Asimismo, algo interesante también es que ante las argumentaciones realizadas por la Arquidiócesis, todos están por la vida; sin embargo, las organizaciones como GIRE se van por el derecho de la vida de las mujeres.

“Sin la vida de las mujeres no habría gestación saludable tampoco y Guerrero si es un estado con un problema fuerte, es el estado que tiene la tasa de letalidad por aborto más alta, tiene una tasa más del doble del promedio nacional y esta tasa en el DF es cero”.

Además de que el tema no es de la agenda de las feministas, esta es una agenda mucho más amplia de un país, el cual se preocupa por la justicia social, por el tema de la salud pública, la iglesia siempre está en contra, abundó Regina Tames. Viva la libertad de expresión, “acá lo que hay que hacer es que prevalezca el estado laico y finalmente quien no quiera recurrir a una interrupción del embarazo no estará forzada a hacerlo”.

Fuentehttp://www.radioformula.com.mx

 

Source: Mayo 2014

Interrupción del embarazo en una niña violada

Interrupción del embarazo en una niña violada

Los médicos del hospital provincial Mariano y Luciano de la Vega, del partido bonaerense de Moreno, recomendaron no interrumpir el embarazo de una adolescente de 13 años, violada, cuya madre había solicitado un aborto no punible. Ante esta situación, como investigadores en el tema de la salud de la mujer y el embarazo, deseamos dar una opinión académica.

En las justificaciones para no realizar un aborto inducido, la doctora Mariana Dunayevich, directora asociada del hospital, afirmó en declaraciones periodísticas que “la inducción del aborto en estas condiciones aumenta significativamente el riesgo de una eliminación incompleta de la placenta y de una hemorragia posparto con riesgo de muerte y de histerectomía, es decir, de poner en riesgo su capacidad reproductiva a futuro”.

Las afirmaciones de la doctora Dunayevich adolecen de base científica. En primer lugar, al avanzar el embarazo en una adolescente aumentan las posibilidades de complicaciones del mismo. Un estudio que realizamos sobre 854.377 nacimientos en Latinoamérica, publicado en el American Journal of Obstetrics and Gynecology en el año 2005, se mostró que las embarazadas de edades muy precoces tenían cuatro veces más posibilidad de muerte en el embarazo comparado con el grupo de referencia (edades entre 20-24 años).

Comparado con este grupo, las adolescentes mostraron una mayor posibilidad de tener un niño de peso bajo (1,62), de un nacimiento prematuro (1,66), de mortalidad de su hijo (1,5), de tener una eclampsia (1,61), de anemia (1,41), de hemorragia posparto (1.59) y de infección endometrial (3,81).

Por lo tanto, estos hallazgos muestran que la prolongación del embarazo en estas niñas no garantiza una prevención de complicaciones serias incluida la muerte.

Similares hallazgos fueron encontrados en un estudio multinacional realizado por la División de Reproducción Humana de la Organización Mundial de la Salud y publicado en la revista British Journal of Obstetrics and Gynecology en 2013. Este estudio muestra que las embarazadas adolescentes tienen mayor riesgo de padecer eclampsia, endometritis puerperal, infecciones sistémicas, hijos de bajo peso y mayor mortalidad de sus hijos en comparación con las edades 20-24 años.

En la publicación aludida se refiere que “los especialistas coincidieron en recomendar a la paciente y a su familia una cesárea programada”. La cesárea programada no previene los riesgos antes mencionados y por otro lado en un artículo que publicamos en la revista Birth, en el año 2006, mostramos que la cesárea representa mayores riesgos que el parto normal relacionado con consecuencias en los futuros embarazos, como un aumento en 44 veces la posibilidad de una histerectomía, de 42 veces de rotura uterina y de 1,6 veces de tener una muerte fetal y una placenta previa en un próximo embarazo comparado con las mujeres que tuvieron un parto normal.

Estos hallazgos muestran que la opción aconsejada a esta niña representa un riesgo aumentado para la capacidad reproductiva de la misma en contradicción con lo afirmado por la doctora Dunayevich.

Quizás el compendio más riguroso desde el punto de vista científico sobre el aborto inducido es el del Colegio de Obstetras del Reino Unido, que fue publicado en el año 2011 (http://www.rcog.org.uk/files/rcogcorp/Abortion%20guideline_web_1.pdf). El mismo refiere que las mujeres deben ser informadas sobre el bajo riesgo que esta práctica implica y una reciente revisión publicada en la Biblioteca Cochrane muestra que los métodos médicos consistentes en mifepristona más misoprostol tienen más de 90 por ciento de evacuación en 24 horas para abortos segundo trimestre.

En síntesis, la evidencia existente muestra que se le puede ofrecer el aborto inducido seguro a esta niña y con ello prevenir futuras complicaciones de continuar su embarazo.

* Médico obstetra, investigador superior del Conicet.

** Médico obstetra, profesor adjunto de la Escuela de Salud Pública de la UBA.
Ambos pertenecientes al Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria.

Por José M. Belizán * y
Fernando Althabe **

Fuentehttp://www.pagina12.com.ar

Source: Mayo 2014

Rumbo al primer mundo

Rumbo al primer mundo

[Perú] Hace un tiempo, Vargas Llosa, en este mismo diario, describió a la perfección lo que parece ser el pensamiento dominante de nuestras élites, que se precian de ser de derecha liberal pero que ven al liberalismo como “una doctrina esencialmente económica, que gira en torno del mercado como una panacea mágica para la resolución de todos los problemas sociales. Esos logaritmos vivientes llegan a formas extremas de dogmatismo y están dispuestos a hacer tales concesiones en el campo político a la extrema derecha y al neofascismo”.

Es decir, a nuestra clase dirigente lo único que le importa son las cifras macroeconómicas. Salvo el MEF todo es ilusión, digamos. Pero toda libertad es mentira mientras no exista igualdad. Igualdad de oportunidades, igualdad ante la ley, igualdad de derechos.

Primer ejemplo: Alan García. Una persona que a finales de los 90 se acogió a la prescripción y que ahora, quince años después, mediante una leguleyada de último minuto, se salvó de los hallazgos de la Megacomisión. Por ejemplo: de 5.246 conmutaciones de pena, 3.207 –es decir, nada menos que el 60%– fueron a condenados por tráfico ilícito de drogas y, de estas, unas 400 fueron otorgadas a condenados por la forma agravada del delito. O sea, no eran burriers, como siempre dice el líder aprista. Entre ellos, familias y bandas enteras abandonaron las cárceles. García mismo supervisaba los casos, hay varias anotaciones de su puño y letra. ¿Esto no es, por lo menos, investigable? ¿Quién dijo que el que no la debe, no la teme? Pero, claro, si en el 2006 no había respondido por cargos mucho más graves y de todas formas salió electo, ¿por qué habría de responder ahora? ¿Para qué?.

Hay algunos que son más iguales que otros. Otro caso es el del presidente regional de Áncash, que tiene congresistas, fiscales y redes empresariales a su disposición. Nueve de sus opositores han sido asesinados. Una decena de magistrados que seguían las denuncias en su contra han sido sistemáticamente destituidos. La prensa local está amenazada. Incluso se descubrió un local de chuponeo, la famosa “Centralita”. Y todo esto viene sucediendo desde que el señor asumió su cargo en el 2007. Pero, desde Lima, existe una actitud de dejar hacer, dejar pasar lo que ocurre en el resto del Perú mientras no choquen con ningún interés. Un poco lo mismo que ha venido pasando con la minería informal.

Igualdad de derechos: en nuestro país, una mujer con dinero puede abortar sin ningún problema. En nuestro país, según Manuela Ramos, mueren 2 mujeres al día en abortos clandestinos. ¿Son acaso las mujeres con dinero las que fallecen abortando? Se ha demostrado que en varios países se ha logrado reducir drásticamente (de 5 a 30 veces) el número de muertes de madres tras legalizar el aborto y proveer clínicas de aborto seguro. Una mujer con dinero también puede, por cierto, comprar una píldora del día siguiente. Ese método anticonceptivo está prohibido para las mujeres pobres, ya que el Estado no puede distribuirlo, gracias a nuestro Tribunal Constitucional.

Y eso que ya no alcanza el espacio por cómo nuestro país pelea por una “unión civil”, que ni siquiera es matrimonio para todos. Pero hasta eso se rechaza. Hasta las migajas de un derecho. Con todos estos casos, ¿aún pretendemos ser de primer mundo?.

Fuentehttp://www.larepublica.pe/

Source: Abril 2014

Nuestro cuerpo, nuestra decisión

Nuestro cuerpo, nuestra decisión

La manifestación del 5 de abril en Iruñea se está convirtiendo en una cita imprescindible para las defensoras y defensores de los derechos de las mujeres. El movimiento feminista de Euskal Herria toca a rebato. Ya han empezado las diversas movilizaciones por nuestros pueblos, de todo tipo: charlas, concentraciones, triki-poteo, juevintxo, flash-mob, pancartas por todos los sitios, carteles… en reivindicación permanente de la soberanía de nuestros cuerpos.

Discurren por las redes vídeos diversos, canciones, bailes, el cartel de la convocatoria y un manifiesto de apoyo que suscriben decenas de grupos, para apuntarse también a esta manifestación. Muchos, muchos autobuses se están organizando desde todos los puntos de Euskal Herria. Es obligado pensar que si estamos reivindicando la libertad para nosotras y nuestros cuerpos, esta mani va a ser gozosa, divertida, de disfrute, de mucha marcha y sobre todo muy contestataria y alternativa.

¿Qué está pasando, entonces, en nuestros pueblo que se produce una movilización tan contundente y feminista radical?

Nosotras, desde la comisión por el derecho al aborto, y después de decenas de charlas de presentación y discusión de la campaña en contra de la repenalización de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, estamos haciendo algunos apuntes que caracterizan esta nueva irrupción del movimiento feminista en la palestra social.

Es obligado decir que miles de nuevas jóvenes feministas se están incorporando al movimiento feminista. Esto, de por sí, esta re-caracterizando al movimiento ya que representa una imagen más contestaria y radical, con una reivindicación muy directa y callejera, con un estilo de movilización muy abierto, suelto, desvergonzado, desprejuiciado, muy corporal,…. Se ve que hablan en primera persona, del singular y del plural. Se está re-construyendo un nosotras muy potente. Aparecen y reaparecen lazos de solidaridad y amalgama feminista. La reivindicación del cuerpo, de la soberanía del cuerpo, de la libertad de decidir en todo momento, en las cuestiones más vitales de la sexualidad y la procreación –también para no ser madre o serlo en solitario- están en el centro de la calle.

También se debe señalar que la vuelta y la involución a períodos oscuros de la dictadura franquista y del nacional-sindicalismo no es fácil de hacerla tragar a amplios sectores de mujeres que vivieron tiempos de liberación de sus cuerpos, como un sueño real y utópico, para terminar efectivamente siendo más libres. Emerger de la inquisición católica y franquista, para poder decidir, -aunque ya se sabe que con muchas limitaciones-, sobre dos cuestiones tan elementales como las relaciones sexuales y la procreación, es un paso demasiado importante como para que un ministro de dudoso origen y peor emparentamiento y adscripción ideológica nos lo suprima de un plumazo. Además pertenece a un Gobierno, de Madrid, y a un partido, el PP, que no por lejano y ajeno a nuestro pueblo, nos deja indiferentes, pues nos está imponiendo los mayores hachazos y limitaciones a los derechos sociales y democráticos.

La propuesta del PP se está encontrando también con una sociedad que no es la de los tiempos de la primera ley del aborto. Ideológicamente la derecha ultra-conservadora, que apadrina este proyecto, puede suponer en Euskal Herria menos de un 25%, si nos atenemos a los datos electorales, y ni siquiera todos sus votantes apoyan esta recesión ideológica. La cúpula religiosa de corte obispal y curil tiene poco predicamento entre nuestros jóvenes y mayores. ¿Será que no se olvidan de los constantes y permanentes abusos y violaciones sexuales “intra-muros”, impunemente silenciados y que han dado origen a tantos abortos –clandestinos, por supuesto- o maternidades impuestas?

Es sintomático ver en las tertulias cómo el trasnochado debate de “la vida desde la concepción porque es dios el que da la vida en ese momento”, ya ni siquiera enerva, simplemente aburre y cansa.

Frente a ello la reivindicación y la explicación se está tornando franca y directa: mi cuerpo es mío, yo decido. O en palabras de nuestra amiga Onintza Enbeita, probablemente susurradas por alguna de sus mayores, “en mi coño y en mi moño, mando yo”. Y para demostrar que esto es así, en cualquier lugar aparecen unas mozas destetándose y desafiando a los bienpensantes de la sociedad con su desnudez. Como diciendo y afirmando: “ya estamos hartas de que nos desnudéis, ahora nos desnudamos nosotras, porque queremos, porque lo decidimos”.

Por aquí corre la impresión de que un nuevo movimiento feminista está reapareciendo para juntarse con las resistentes de antaño, con las feministas luchadoras que no se han rendido a los oropeles institucionales del feminismo políticamente correcto. Se está produciendo el “momentico” de la fusión feminista. Y va a ser en las calles de Iruñea donde se va a poner en el centro de la protesta y la reivindicación el cuerpo libre y soberano de las mujeres. Hala bedi!

Elena Lakabe, Oihana López y Begoña Zabala
Rebelión

Fuentehttp://www.rebelion.org/

Source: Abril 2014