[México] Ante la criminalización del aborto, el acompañamiento

En Puebla mujeres organizadas ofrecen información y ayuda para practicar la interrupción de embarazos no deseados
Cuando sonó el teléfono por primera vez, Ana* ya esperaba la típica llamada de una mujer pidiendo información para interrupir un embarazo. Pero esta vez la voz del otro lado se quedó muda. Después de varias llamadas sin intercambio de alguna palabra, la persona que llamó soltó las primeras dudas con poco sentido y antes de que Ana pudiera aclarar las preguntas, la conexión se cortó. Esto sucedió varias veces hasta que por fin llegó el mensaje: necesito tu ayuda.
Poco después Ana se reunió con ella, una joven estudiante, desesperada por un embarazo quien pese a su fuerte oposición al aborto había decidido que era su única salida de esta inesperada situación. Le contó a Ana que le fue muy difícil convencer a sus padres que la dejaran salir de su pueblo en Oaxaca para irse estudiar a la ciudad de Puebla y no podía tirar la oportunidad de cumplir sus sueños.

Ana le sugirió ir a la Ciudad de México a abortar en una de las clínicas de la Secretaría de Salud del Gobierno del Distrito Federal que ofrecen interrupción de embarazo gratuita a mujeres de otros estados, sin embargo la joven rechazó la propuesta ya que no contaba con el dinero para el pasaje. Cuando Ana le dijo que podía pagarle los viáticos, la joven le confesó que sufría violencia psicológica. Con la pareja controlando todos sus movimientos era imposible viajar a la capital para realizar la interrupción de manera legal. Su única opción era hacerlo en su casa con medicamentos.
En Puebla la interrupción del embarazo es legal sólo si cumple con una de cuatro causales: cuando el embarazo sea el resultado de una violación, si la mujer corre peligro de muerte, cuando el aborto se deba a causas eugenésicas (enfermedades o deficiencias congénitas) graves o cuando sea causado por imprudencia de la mujer.
Si la mujer no cumple con ninguno de los requisitos puede viajar a la Ciudad de México, la única entidad en el país que posibilita la interrupción del embarazo a voluntad de la mujer hasta las 12 semanas de embarazo. Entre las organizaciones que brindan apoyo financiero, emocional y logístico a mujeres que desean acceder a este servicio están Fondo María y la Red por los derechos sexuales y reproductivos en México (Ddeser).
“Cuando una mujer expresa el deseo de interrumpir su embarazo, la contactamos con nuestras compañeras de la Ciudad de México. Ellas se encargan de todo: la recogen en la terminal de autobuses, acompañan a la clínica, esperan a que salga y la regresan nuevamente a la terminal”, explica Valeria García Gaona, una de las coordinadoras de Ddeser en el estado de Puebla. Si la mujer no cuenta con recursos para el viaje, la red le puede pagar todos los gastos, incluido el pasaje, la comida y el alojamiento, ya que muchas de las mujeres que viven en las comunidades lejanas necesitan viajar a la capital un día antes.
De 2008 hasta la fecha alrededor de 800 poblanas interrumpieron su gestación en clínicas de la Secretaría de Salud del Gobierno del Distrito Federal, sin embargo esta cifra no representa a todas las poblanas que se sometieron a este procedimiento ya que muchas de ellas acuden a clínicas privadas. Sólo Ddeser anualmente acompaña más de 100 mujeres provenientes del estado de Puebla, aunque por supuesto es imposible saber cuántas más lo hacen sin solicitar su apoyo.
Sin embargo, como en el caso de la joven oaxaqueña, no todas las mujeres quieren o pueden aprovechar la opción de viajar a la Ciudad de México, así que deciden recurrir a los mismos medicamentos que se utilizan en dichas clínicas.
“Nosotras manejamos dos protocolos de medicamentos: uno es sólo misoprostol y el otro es la combinación de mifepristona con misoprostol”, cuenta Ana, integrante de un grupo de cuatro mujeres que, conscientes de que la penalización de la interrupción del embarazo no disminuirá su práctica y enfrentadas con los casos de mujeres que ponen en riesgo su salud y su vida acudiendo a hierberas, tomando grandes cantidades de medicamentos como analgésicos, antibióticos y anticonceptivos, introduciéndose ganchos y palos en su vagina o aventándose por las escaleras, decidieron brindar información y acompañamiento a las poblanas que desean abortar en su propia casa de manera efectiva y segura.
El primer paso es siempre asegurarse que la mujer no tiene más de 12 semanas de gestación. El segundo es comprobar que la identidad de la mujer coincide con el nombre de la prueba del embarazo. Luego se le explica dónde conseguir el medicamento, cómo tomarlo de manera correcta, cuántas pastillas y cada qué tiempo tienen que tomarlas, qué van a sentir, cuáles son los efectos secundarios y cuáles son los signos de alarma.
Ana y sus compañeras recomiendan la combinación de mifepristona y misoprostol ya que es más efectiva y con menos efectos adversos, sin embargo algunas mujeres prefieren tomar sólo el misoprostol ya que se puede comprar en cualquier farmacia sin receta, lo que lo hace más accesible. Durante todo el proceso del aborto Ana o alguna de sus compañeras mantienen comunicación con la mujer. “Nos cuentan cómo se sienten, si ya empezaron a sangrar, cuáles son los síntomas, estamos con ellas para ver si todo va normal hasta que termina el sangrado. Les pedimos que se hagan una revisión (ultrasoniso) para ver si el procedimiento terminó correctamente y de ser así, terminamos el proceso con ellas.”
Ana destaca la seguridad de este tipo de interrupción, ya que en cuatro años ninguna de las mujeres ha tenido alguna complicación. Aun así cuentan con el apoyo de médicos aliados, dispuestos en ayudarles en cada momento. Además en caso de emergencia la mujer puede buscar atención en cualquier institución de salud sin miedo de ser perseguidas por la inducción del aborto, agrega.
Entendiendo que muchas mujeres prefieren interrumpir embarazo solas, sin acompañamiento, Ana recomienda revisar con cuidado la información publicada en la red. “Nos preocupa que hay mucha información errónea o contradictoria con respecto al tema. Puedes encontrar páginas que dicen cosas totalmente distintas, lo que pone a las mujeres en el dilema, ¿a quién le hago caso?” De las páginas de internet con información comprobada Ana recomienda notebaja.org.
*El nombre real ha sido cambiado a solicitud de la declarante.
Información tomada de la web http://ladobe.com.mx/
Source: Noviembre 2016