Abortar en Venezuela

Resulta muy interesante que se estén iniciando a dar debates sobre temas de especial relevancia que están presentes en nuestra realidad social y que son necesarios discutir, más allá de las concepciones religiosas y de la ética privada.

 

Se ha comentado que dentro de la reforma del código penal se estudia modificar la tipificación del aborto, estableciendo la despenalización

del aborto en los primeros 3 meses de gestación del embarazo.

Estaríamos siguiendo ejemplos como el de Estados Unidos y España, que han despenalizado el aborto dentro de los 3 primeros meses del embarazo, basados principalmente en el respeto al derecho a la intimidad de la mujer.

En ese caso, el argumento recae en que es la mujer quien debe tener la potestad de decidir si aborta o no, que es ella quien debe tener esa decisión y penalizarlo sería atentar contra su derecho a la intimidad.

Claro que el contraargumento es fuerte, pues quienes entienden que la vida comienza desde la concepción se oponen argumentando que se está matando a un ser humano. Pero también es cierto que la idea de la vida a partir de la concepción es netamente religiosa.

Hay quienes consideran que despenalizar el aborto causaría una pérdida de valores, sin embargo, no debe confundirse la ética privada con la ética pública, que algo esté normado no significa que todo el mundo lo va a hacer.

Quienes crean que abortar va en contra de sus valores seguirán sin hacerlo, pero lo cierto es que el aborto es una realidad en nuestra sociedad, hay muchísimas adolescentes, jóvenes y mujeres que lo practican, que no lo ven como un antivalor y lo cierto es que debería regularse y controlarse la forma en que se practica.

En particular, creo que la vida inicia en el momento en que el feto puede vivir fuera del útero materno, y antes de los 3 meses eso es inviable. Es una discusión que debe darse, en donde existen posiciones encontradas.

La discusión está en que el Estado asuma en una ley una posición religiosa de la vida o una posición laica y el Estado debe ser y es laico, la educación religiosa y sus valores forman parte de la ética privada, la ética pública no puede nunca responder a posiciones religiosas pues sería per se discriminatoria y violentaría la libertad de conciencia.

jordyenrique@gmail.com

Fuente: http://www.eluniversal.com

Source: Octubre 2010

Jesuitas apoyan aborto de joven violada por sacerdote

Iglesia y leyes deben investigar caso de sacerdote que violó y embarazó a menor en Comalapa, Zongolica, y de comprobarse deben respetar decisión de la joven afectada respecto a interrumpir el embarazo por ser producto de una agresión, y en caso de no abortar, deben apoyarla para que saque adelante a su hijo, opinó el sacerdote de la Compañía de Jesús, Teódulo Guzmán. “En Estos casos es donde se contrapuntean

las leyes de la iglesia con las políticas, pero debe respetarse a la menor”.

 En la constitución está previsto que cuando un producto es fruto de una violación, la mujer afectada tiene derecho a interrumpir el embarazo, sin embargo, de acuerdo a las leyes eclesiásticas –el derecho canónico- el aborto no está permitido en ningún caso, sin embargo, en estas circunstancias, ambas leyes -eclesiásticas y del estado-, deben respetar la decisión de quien se vio violentada, expresó Teódulo Guzmán.

Al referirse a la acusación que pesa en la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) en contra el sacerdote católico Daniel Rodríguez Portilla, de 36 años de edad, párroco de la iglesia de San José Comalapa, Zongolica, por haber presuntamente abusado sexualmente de una menor dejándola encinta, el sacerdote jesuita Teódulo Guzmán precisó que las autoridades investiguen a profundidad el caso, y en caso de comprobarse la culpabilidad de Rodríguez Portilla, debe ser sancionado en lo eclesiástico y en lo legal.

Asimismo, dijo que en el mismo caso de comprobarse la total y única responsabilidad del párroco de Comala, y la total inocencia de la joven, es decir, que ésta no dio pie a tener relaciones sexuales con el sacerdote Daniel Rodríguez Portilla, la decisión de la menor en cuanto a abortar o no, debe ser respetada por todas las leyes.

“Yo creo que la muchacha en este caso si fue objeto de violación pues sí tiene el derecho hasta cierto punto a decidir (abortar o no), y sí tendría que respetársele su decisión y también la de su familia”.

SANCIÓN ECLESIÁSTICA Y LEGAL

En caso de comprobarse los hechos que se le imputan a Rodríguez Portilla, la arquidiócesis de Orizaba debe apoyar a la menor afectada, y en el caso de que decidiera dar a luz al producto concebido, la iglesia tiene el deber de apoyarla para tratar de resarcir el daño causado, y debe sancionar al sacerdote que cometió el delito, subrayó el padre Teódulo.

El sacerdote católico Daniel Rodríguez Portilla, quien además de estar señalado en la averiguación ministerial 92/2010, es acusado por padres de familia de Comala de haber acosado sexualmente a sus hijas, fue cesado de sus funciones eclesiásticas, sin embargo, diversos líderes sociales, políticos, e incluso eclesiásticos, como el sacerdote jesuita Teódulo Guzmán, afirman que de comprobarse su plena responsabilidad en el delito de violación, debe ser sancionado también con el peso correspondiente en materia legal.

“Si el delito queda muy claro sí debe juzgarse conforme a la ley”, enfatizó el sacerdote jesuita Teódulo Guzmán e hizo hincapié en que debe proseguir una investigación a fondo del caso para fincar las responsabilidades correspondientes, y no privilegiarse con impunidad al párroco en cuestión (Daniel Rodríguez Portilla) en caso de comprobársele el delito de violación sexual.

Fuente: http://www.imagendelgolfo.com.mx

Source: Octubre 2010

"Consentí un aborto y ahora sufro las consecuencias… no podré ser madre biológica"

Rosaura fue condenada a tres años de prisión, cambiado por medidas sustitutivas, y como consecuencia del aborto su utero fue roto y extraído. El usurpador que le practicó el aborto fue condenado a doce años de cárcel por ejercicio ilegal de la profesión.

Acostada sobre una camilla, Rosaura se encontraba confundida. Lloraba, pero no podía echarse para atrás. Había tomado la decisión y en ese momento le parecía irreversible. El aborto iba.

 

Cuando el “Doctor Raúl”, que en realidad era un usurpador del ejercicio de la profesión médica le dio las dos pastillas de misoprostol le dijo que se acostara y que le avisara cuando comenzara a sentir que su cuerpo quería expulsar el feto.

Era julio del año 2005 y  Rosaura recién acaba de cumplir los 18 años y tenía dos meses de embarazo. Su novio negó que él fuera el responsable del embarazo a pesar de que había sido la única persona con la que Rosaura había tenido relaciones sexuales.

 Sus padres residían en Estados Unidos  desde que ella era una bebé, por lo que ya eran residentes y habían logrado tramitar los documentos para llevársela a vivir con ellos. En el país Rosaura vivía con sus abuelos paternos.

Conoció a Mario en el colegio, donde fueron compañeros desde séptimo grado. Se hicieron novios y comenzaron a tener relaciones sexuales de manera ocasional desde  cuando ambos tenían apenas 17 años. Ninguno se protegía, pero la joven siempre se tomaba la pastilla del día después aconsajada por el mismo Mario.

 Alguna vez se le olvidó tomarse la pastilla y en junio de 2005 se dio cuenta que tenía seis semanas de embarazo. Se asustó porque pensó que ya no podía irse para Estados Unidos ni terminar su tercer año de bachillerato en contaduría. Más aún tuvo miedo porque Mario negó que el fuera el responsable y terminó con ella la relación de “noviazgo”.

Rosaura tenía una “amiga” oriunda de Cuscatlán, a quien confió lo del embarazo.  La compañera de estudio averiguó que en Cojutepeque había una “clínica” donde “se decía que praticaban abortos consentidos”.

 Un lunes de julio Rosaura y su compañera no fueron al colegio y se fueron a Cojutepeque a la “clínica del Dr. Raúl”, donde las recibió aquel hombre de voz pausada que las hizo pasar a un “consultorio”. Luego de contarle sus intenciones, les dijo que cobraba $300 en efectivo si eran menos de ocho semanas de embarazo.

 Rosaura tenía dinero ahorrado para su graduación e hizo cita para dentro de una semana. El usurpador le dio algunas recomendaciones dietéticas y le dio una pócima para que se la tomara todas las mañanas. El día convenido llegó, Rosaura y su compañera llegaron al consultorio que el “Dr. Raúl” tenía en la colonia Santa Clara, del barrio San Jacinto, en San Salvado. En realidad era una cochera  amplísima donde yacía una camilla, dos sillas y algunos insumos médicos. Parecía un taller de mecánica.

El hombre le dio dos pastillas de misoptostol (cuya función es dilatar el útero para ayudar a la expulsión del feto o del niño, si es que está a punto de nacer) y le dio a consumir un líquido gelatinoso que  le supo amargo. Una hora después la revisó y le inyectó una sustancia que hizo que la joven se relajara. Con ayuda de una espátula el falso galeno extrajo el feto, luego de lo cual Rosaura se durmió profundamente y despertó hasta seis horas después.

Cuando despertó los dolores eran intensos y el “Dr. Raúl” le dijo que eran normales y que se tomara algunas pastillas que el mismo le dio. Su amiga ayudó a llevarla a su casa en Antiguo Cuscatlán.

 Tres días después Rosaura no dejaba de sangrar y de sentir fuertes pulsaciones. Su amiga habló a la clínica del “Dr. Raúl” pero nadie contestaba. Esa semana la Policía Nacional Civil desmanteló una red de chantajistas entre los que se encontraba el “Dr. Raúl” acusado de ejercicio ilegal de la profesión médica y de estafa, por lo que fue condenado a finales de 2005 a 14  años de cárcel.

Rosaura fue a pasar consulta con una ginecóloga que tras ayudarla a poner la denuncia en la Fiscalía, le explicó lo que había ocurrido. El usurpador le había roto el útero y le había dejado restos de placenta, por lo que tenía que practicarle una histerectomía (sacarle el útero), con lo cual ella iba quedar estéril para siempre. De lo contrario se moría.

 Sin más opción la joven se sometió a la intervención médica y posteriormente su testimonio sirvió para lograr la condena, mientras que a ella misma se le abrió un proceso judicial por aborto consentido y fue condena a tres años de prisión, delito que le fue cambiado por medidas sustitutivas.

La pena ya la cumplió. Ahora a sus 23 años sabe que nunca podrá ser madre biológica y vive arrepentida de haber permitido el aborto. Sus padres en Estados Unidos se dieron cuenta de todo y decidieron ya no llevársela hasta que termine su carrera en el país, donde estudia idioma inglés.

“Me arrepiento, tomé una estúpida decisión porque me asusté y las consecuencias fueron fatales. Ya no podré ser madre, es lo peor que me ha pasado en la vida”, dice, mientras sus ojos brillan al asomar las lágrimas.

Delmy Anzora, fiscal de la unidad antihomicidios de la Fiscalía General de la República, sostiene que el Código Penal de El Salvador sanciona hasta con un máximo doce años de prisión a quien provoca un aborto toda vez que sea profesional en ejercicio. La pena máxima para quien con consentimiento permite o realiza un aborto es de hasta diez años.

En el país el Código Penal sanciona todo tipo de aborto, aunque este sea terapéutico. De hecho la pena mínima es de dos años en caso de la mujer que lo permite. El aborto culposo es sancionado con una pena mínima de seis meses de prisión que en toda situación es cambiada por medidas sustitutivas.

El Código Penal contempla desde el artículo 133 hasta el 137 los diferentes tipos de aborto y las diferentes penas. “Todo tipo de aborto es sancionado y penado”, dice Anzora, al hacer referencia que se castiga tanto al que da el consentimiento como al que lo realiza.

La doctora Wendy Hernández de Rodríguez, dice que médicamente un caso es aborto cuando se produce la extracción del feto, por cualquier vía, antes de las doce semanas de concebido.

Es aborto independientemente de si el feto es destrozado con algún objeto y extraído vía vaginal o si se provoca que salga a través de medicamento.

Según la doctora de Rodríguez el misoprostol es de uso restringido en los hospitales, pero el problema es que en algunas farmacias se adquiere sin prescripción médica. Se utiliza exclusivaente para ayudar a facilitar el nacimiento, pero quienes practican abortos ilegales lo utilizan para tal fin.

La posición de la ONU

El Salvador es uno de los cuatro países latinoamericano en donde no se permite el aborto por ninguna razón, ni siquiera por  motivos terapéuticos.

En ese sentido el Comité de Derechos Humanos de la ONU, que monitorea el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, calificó de “inaceptable”, la penalización absoluta del aborto en El Salvador, en la sesión realizada en Ginebra, Suiza.

El informe fue presentado en la centésima sesión del Comité, el cual está conformado por 18 especialistas, quienes esperan que El Salvador priorice mayor apertura para discutir este tema en beneficio de los derechos de las mujeres.

El informe fue presentado a la ONU por la Agrupación Ciudadana por La Despenalización del Aborto Terapéutico, IPAS, MADRES y Woman’s Link World Wide.

El Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer, CLADEM, también presentó otro informe sobre el tema

Según denuncian estas organizaciones el Estado Salvadoreño no ha realizado ninguna investigación o divulgado alguna información sobre el número de abortos anuales que se realizan en el país, ni sus condiciones, a pesar de las recomendaciones emitidas por el Comité de Derechos Humanos y otros como el Comité CEDAW.

 Actualmente hay organizaciones que apoyan el aborto, al menos en niveles terapeúticos, pero también hay quienes so oponen a toda forma de aborto.

Quienes apoyan lo hacen amparados en que las mujeres como dueñas de su cuerpo pueden decidir sobre él, pero quienes lo rechazan sostienen que desde e momento de la concepción hay vida y que provocar un aborto es cometer un homicidio.

 Para Rosaura, que nunca podrá ser madre biológica, se hace necesario que haya un debate sin pasionismos, para que en El Salvador no haya más casos como el de ella. “Si me hubieran dado educación sexual, si hubiese recibido atención médica adecuada, si me hubieran orientado, las cosas ahora fueran distintas para mí.  Consentí un aborto y ahora sufro las consecuencias, no podré ser madre biológica ”, dice, mientras sus ojos brillan con las lágrimas que asoman y le recuerdan la angustia de un aborto.

Fuente: http://www.lapagina.com.sv/

 

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Source: Octubre 2010

El grito silenciado

El jueves, varios miles de personas –entre 7 mil y 10 mil, según distintos medios– se congregaron en la Plaza de Mayo con el lema “Nos están matando”, y exigieron medidas para luchar contra el delito. Al día siguiente, el reclamo por la “inseguridad” se vio reflejado en la tapa de los principales diarios. Y la noticia se replicó por todo el país. Tres días después, el domingo, unas 30 mil mujeres marcharon en Paraná contra

otra inseguridad: la que causa la penalización del aborto. Llegadas a la capital entrerriana desde todos los rincones del país, se unieron en un mismo grito: recorrieron unas 30 cuadras desde la céntrica plaza de los Bomberos, para reclamar por la legalización del aborto. Los pañuelos verdes, símbolo de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, flamearon con algarabía. “Nosotras parimos, nosotras decidimos”, fue uno de los cánticos que entonaron. Sin embargo, la multitudinaria movilización, colorida y energizante, no existió para la mayoría de los medios. Con excepción de Página/12, que destacó en la primera plana el clamor femenino, corolario del XXV Encuentro Nacional de Mujeres, los diarios hegemónicos deslizaron en su edición de ayer en apenas una línea que se realizarían “movilizaciones”, sin explicar demasiado el motivo ni tampoco dar cuenta de su magnitud y potencia. La mención, por otra parte, quedó escondida en los últimos párrafos de una notita pobretona que redujo un evento que reunió a miles de mujeres –de pueblos originarios, campesinas, obreras, académicas, profesionales, comunicadoras, activistas, integrantes de ONG que trabajan contra la violencia machista, amas de casa, docentes– al único incidente, que se registró en uno de los tantísimos talleres que se desarrollaron sobre “anticoncepción y aborto” y que fue provocado por militantes de grupos fundamentalistas, alineados con el discurso retrógrado de la jerarquía católica, para empañar tanta reflexión, tanta fraternidad, en un marco de intercambio horizontal y democrático.

La criminalización del aborto empuja a las mujeres de los sectores más vulnerables a recurrir a métodos precarios para interrumpir un embarazo no deseado. Sin el Estado que garantice una práctica segura, igualitaria para quienes pueden pagar la intervención y quienes no pueden, el aborto se convierte en “inseguro” para las más pobres –la mayoría son jóvenes– y las mata, o las deja con severas mutilaciones (sin útero, sin ovarios). Pero esa “inseguridad” no concita la atención periodística. No conmueve a funcionarios y políticos. Y cuando miles y miles de mujeres se unen para denunciarla y exigir una reforma legal, su voz se ignora y se silencia. Es curioso: con sólo aprobar una ley que meta en la legalidad a las 500 mil mujeres que cada año abortan en la clandestinidad, la “inseguridad” del aborto desaparecería. ¿A quién le interesa acallar las voces de 30 mil mujeres que reclamaron el domingo un cambio en la legislación? El reclamo, por otra parte, ya cruzó las fronteras del movimiento de mujeres y se amplifica desde los consejos superiores de las principales universidades públicas y desde organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional. Ferviente negadora de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, la Iglesia Católica presiente con terror que podría estar cerca la posibilidad de un debate en el Congreso. “El silencio es salud”, rezaba un slogan creado por la última dictadura militar para acallar denuncias sobre desapariciones y torturas.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar

Source: Octubre 2010

Ecuador es el país con más abortos en Latinoamérica

El 32,6% de las mujeres ecuatorianas ha experimentado algún aborto. Este indicador convierte al país en el primero con más abortos, entre 11 países de Latinoamérica.

 

A esta conclusión llegó la encuesta sobre hábitos sexuales, que realizó la empresa Tendencias Digitales, para el Grupo de Diarios de América (GDA).

Tras Ecuador le siguen México, Puerto Rico y Perú. Costa Rica es el país con menos abortos.

La encuesta se efectuó con un universo de 13 349 hombres y mujeres de entre 18 y 55 años.

 

En general en América Latina, el 29% de las mujeres ha tenido algún aborto. Al analizar por rangos de edad, en Ecuador, el grupo de mujeres que más declara que tuvo algún tipo de aborto se ubica entre los 30 y 55 años. Pero con un pico alto del 75%, desde los 41 a 45 años. Desde los 18 a 21 años, en cambio, solo se registra el 14,3% de mujeres que abortaron.

Pero el estudio no especifica qué tipo de aborto afrontaron, por lo que no se puede saber si fueron inducidos o naturales.

A escala nacional, este tema recobró protagonismo en los últimos días, a raíz de las campañas de grupos feministas, que defienden la despenalización del aborto. A través de grafitis y correos electrónicos promocionan métodos, bajo la etiqueta de “aborto seguro”. Incluso, la Editorial El Colectivo y el grupo de Lesbianas y Feministas por la Descriminalización del Aborto ofrecen descargas gratuitas por Internet de un libro que titula: Cómo hacerse un aborto con pastillas.

La agrupación Salud Mujeres, en cambio, difunde el uso de la pastilla Misoprostol, a través de una línea de teléfono. Este grupo está integrado por 15 mujeres de entre 19 y 27 años. Entre ellas Ana Cristina Vera, quien indicó que el propósito es luchar por la legalización del aborto.

Actualmente, la Constitución no permite el aborto en el país y por esto la Fiscalía ordenó el bloqueo de esta línea telefónica.

Para Vera, el Estado ha tenido una actitud “inoperante” frente a las 95 000 mujeres que abortan al año en el Ecuador, según datos de la Organización Mundial de la Salud. “Es un atentado contra la vida y salud de las mujeres que deben acudir a lugares clandestinas y a prácticas peligrosas”, dijo.

Sin embargo, el medicamento que recomiendan tampoco es seguro, según los médicos. La pastilla está reconocida para la prevención y tratamiento de las úlceras gástricas, dijo la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA).

Lucrecia Capelo, gastroenteróloga de Novaclínica Santa Cecilia, en Quito, especifica que este fármaco lo recetaba hace 20 años para pacientes que también tomaban antiinflamatorios. Ahora no receta a ningún paciente, por los efectos secundarios.

Homero Loza, ginecólogo obstetra del Centro Materno Fetal Natal, señala que la pastilla debilita el tejido del cuello del útero, lo dilata y provoca la expulsión del feto, pero hay riesgos de infecciones. Quienes toman estas pastillas requieren de un legrado, porque partes del feto se quedan en el interior del útero.

La situación del aborto en el mundo

Brasil. La Conferencia de Obispos pidió a los candidatos a la Presidencia que trabajen contra el aborto y consideren a la vida desde la concepción.

Uruguay. El Parlamento impulsa la legalización del aborto y un decreto que obliga a dar información sobre la interrupción de la gestación. La Iglesia analizará el tema a fines de este mes.

Unión Europea. La Asamblea Parlamentaria aprobó el derecho de conciencia en los cuidados médicos para no practicar abortos u otras operaciones.

España. El aborto está despenalizado solo en tres casos: violación, si el  feto presenta malformaciones físicas o psíquicas  y cuando represente  peligro para la salud o la vida de la madre.

Dinamarca. Este es uno de los países donde las mujeres pueden abortar y de forma gratuita en los servicios de salud pública.
 
Cuba. Este país fue uno de los primeros en despenalizar el aborto en América Latina. El aborto es legal en Cuba desde 1965 y es considerado  un derecho de las mujeres.

Fuente: http://www.elcomercio.com

Source: Octubre 2010

Mujeres prefieren aborto quirúrgico, no químico en 2do trimestre

Las mujeres que se realizan un aborto en el segundo trimestre prefieren la cirugía y no la “píldora abortiva”, según un estudio realizado en el Reino Unido.

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Al azar, a 122 mujeres se les realizó un aborto quirúrgico o inducido por medicamento en el segundo trimestre del embarazo. Todas las mujeres tratadas quirúrgicamente dijeron que, si era necesario, volverían a optar por ese procedimiento.

 

En cambio, publica BJOG, apenas el 53 por ciento de las mujeres tratadas químicamente opinó lo mismo.

Además, el grupo que recibió medicación tuvo más dolores y hemorragias vaginales que las participantes tratadas quirúrgicamente. Y dos semanas después de la intervención, registraron un resultado promedio mayor en una escala estandarizada de medición de los síntomas psicológicos “intrusivos”, como pensamientos no deseados o pesadillas.

Los resultados sugieren que, cuando se trata de abortos en etapas avanzadas del embarazo, muchas mujeres optarían por el enfoque quirúrgico.

Los abortos químicos suelen realizarse con mifepristona, un fármaco conocido como la “píldora abortiva”, junto con una medicación hormonal llamada misoprostol, que provoca contracciones uterinas.

En Estados Unidos, la píldora abortiva está aprobada para su uso en las primeras nueve semanas del embarazo. En el Reino Unido, en las primeras 24 semanas de gestación.

No obstante, la mayoría de los estudios comparativos de seguridad y efectividad de los abortos químicos y quirúrgicos se había concentrado en los procedimientos realizados durante el primer trimestre.

El equipo de Teresa Kelly, de la Newcastle University en Gran Bretaña, estudió a 122 mujeres que solicitaron un aborto entre las semanas 13 y 20 de embarazo y consintieron someterse al azar a un aborto químico o quirúrgico.

El grupo tratado con mifepristona oral regresó a la clínica de 36 a 48 horas después para recibir varias dosis de misoprostol hasta el momento del aborto.

Antes del procedimiento y dos semanas después, las mujeres respondieron un cuestionario estandarizado para medir la respuesta psicológica a las experiencias estresantes.

Las mujeres calificaron los síntomas físicos durante y después del procedimiento, y precisaron información sobre el estado de salud general y los síntomas depresivos.

Sólo el 60 por ciento de las pacientes completó el seguimiento.

En ese grupo, las mujeres tratadas químicamente sintieron más dolor el día del aborto y los días siguientes, además de más sangrado vaginal después del alta (un 37 por ciento dijo que era más denso que un período menstrual, comparado con el 4 por ciento de la cohorte tratada quirúrgicamente).

Además, ninguna de las mujeres tratadas quirúrgicamente opinó que la experiencia había sido peor que lo esperado, comparado con el 53 por ciento del grupo tratado químicamente.

Asimismo, mientras que en ambos grupos no varió demasiado el resultado promedio en la medición del estrés psicológico, el grupo tratado químicamente tuvo más pensamientos intrusivos.

Tomado de: http://www.publico.es/

 

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Source: Octubre 2010

"Que el aborto sea ilegal mata muchas mujeres"

Oculta su identidad por miedo, y no hay para menos, se juega su libertad. Sol se quedó embarazada hace medio año por accidente, e ignorante de su estado, durante los primeros días de embarazo se inoculó una vacuna contra la varicela para prevenirse del contagio de esta enfermedad, que se había extendido en su puesto de trabajo. Cuando los médicos le advirtieron del riesgo que corría la criatura que crecía en

su vientre decidió abortar, infringiendo las leyes bolivianas que condenan esta práctica con un mínimo de 2 años de cárcel.

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Desde que era joven Sol ha tenido muy claro que tener sexo sin usar métodos anticonceptivos conlleva un riesgo para su vida. Y digo “un riesgo” porque ella no veía más que uno: quedarse embarazada, ésa era su fijación. Así que cuando tuvo su primera relación sexual a los 23 años duplicó sus esfuerzos para prevenir ser mamá: usó condón y tomó pastillas anticonceptivas por si acaso algo fallaba. Ese día todo fue bien, pero como si fuera un mal presagio, el miedo al fracaso de los profilácticos encontró confirmación 3 años más tarde: “Tuve sexo con mi novio, y aunque como siempre usamos preservativo,  falló y me quedé embarazada”. Sol y su pareja pasaron a engrosar así ese pequeño grupo de casos en que el condón no resiste los embates del frenesí. La carrera había comenzado, y poco tiempo después, un espermatozoide dio en la diana: Sol había sido fecundada.

La noticia, sin embargo, no se hizo evidente hasta la quinta semana de gestación, cuando Sol tuvo la primera falta de menstruación y decidió hacerse un test de embarazo. “Mi novio y yo estábamos dejando la relación, porque él ya se estaba cansando de mi, así que no buscábamos tener un hijo. Aún así, cuando supe que estaba embarazada pensé que quería tenerlo, aunque fuera sola”, explica.

Las dudas llegaron más tarde, cuando cayó en la cuenta que durante los primeros días de embarazo se había vacunado contra la varicela, una vacuna contraindicada durante el embarazo. “En mi trabajo había una epidemia de varicela, y como yo no la había pasado, decidí vacunarme. ¡Yo todavía no sabía que estaba embarazada!”, aclara.

Preocupados, ella y su novio fueron a consultar a 3 médicos, y dos de ellos les advirtieron del peligro de continuar con el embarazo. “Me dijeron que el bebé podía sufrir malformaciones, y que en otros países se vigilaría el desarrollo del feto durante los 3 primeros meses para comprobar su estado, y se interrumpiría el embarazo en caso que hubiera problemas graves. Pero como aquí el aborto es ilegal, debía decidir en ese momento si quería arriesgarme a que el niño tuviera malformaciones o no, porque si abortaba más adelante sería más complicado y peligroso para mí”.

El otro médico les desaconsejó el aborto en base a un discurso moralista a favor de la vida. Lo que no les aclaró, fue que la probabilidad que el feto se contagie con el virus atenuado de la varicela, que es el que se inocula con la vacuna, era muy bajo, teniendo en cuenta que Sol se vacunó durante los primeros días de embarazo. Sin embargo, el riesgo, aunque mínimo, existía.

Sol estaba hecha un mar de dudas. “Mi novio me decía que teníamos que abortar, pero yo no lo tenía tan claro. ¿Y si el bebé estaba sano?” Además, en Bolivia el aborto está tipificado como un delito, penado con un mínimo de 2 años de cárcel y un máximo de 6. Sólo se permite practicarlo cuando la vida de la madre está en peligro (aborto terapéutico) o cuando el embarazo es fruto de una violación, rapto o incesto. Pero el caso de que el feto esté malformado no está contemplado por la ley, por lo tanto, si Sol abortaba debería hacerlo en la clandestinidad, corriendo el riesgo de ponerse en manos de alguien que le practicara un mal aborto. “Estaba muy asustada, tenía pavor de que me lo hicieran mal, de que me dejaran estéril o que la vida se vengara de mi y no me diera otra oportunidad de ser madre”, explica.

Necesitaba hablar con alguien, aclarar sus ideas y desahogarse. Y no quería hacerlo con su familia porque, según ella, no la comprenderían, “si ellos hubieran sabido lo que pasaba, habrían agarrado a mi novio de los pelos y nos habrían obligado a casarnos!”, asegura. Así que buscó el apoyo de un par de amigas que ya habían experimentado la maternidad. “Las dos eran muy católicas y me dijeron que la vida hay que respetarla, que si ese niño venía al mundo era porque Dios así lo quería”, recuerda. Escéptica, Sol les planteó su miedo: “¿Y si viene mal?”. “Lo das a una institución para personas con discapacidades”, le respondieron. “Eso me pareció mucho más cruel! No podía ser tan irresponsable y jugar con la vida de un bebé. No me parece bien traer al mundo un niño que lo va a pasar mal, ¡me parece muy injusto!”. Los consejos de las amigas surtieron así el efecto contrario, y Sol decidió interrumpir su embarazo.

Con la ayuda de una organización de mujeres, buscó un consultorio médico dispuesto a brindarle una salida, y tras discutir las opciones con el doctor, Sol decidió tomar unas pastillas abortivas que le costaron unos 100 euros. “Nunca he sentido un dolor tan horrible, toda la noche me dolió, creo que fue como un parto porque expulsé coágulos de sangre”.

El médico le aseguró que todo había ido bien y que no le quedaría ninguna secuela física. Sin embargo, la hemorragia y el dolor continuaron una semana más, y asustada, Sol decidió buscar una segunda opinión. “La segunda ginecóloga me hizo una ecografía y me dijo que no había expulsado nada, y que se me estaba infectando la zona. Así que me recomendó hacerme un raspado con urgencia”, lo que significarían unos 225 euros más, una fortuna para muchas mujeres en Bolivia.

Recomendada por la ginecóloga, fue al hospital privado con un claro advertimiento: “la doctora me dijo que no reconociera que me había hecho un aborto. Por seguridad debía decir que lo había perdido por accidente”. La creyeron y la atendieron sin mayor complicación. Por casos como éste en que centenares de mujeres acuden a sus centros de salud con hemorragias o abortos incompletos, la organización boliviana RED ADA (Red Nacional de Trabajadores de la Información y la Comunicación) calcula que cada día abortan clandestinamente unas 115 mujeres en Bolivia, arriesgando su vida en intervenciones no seguras. De hecho, se estima que cada año mueren más de 600 mujeres por complicaciones durante el embarazo, el parto o el post parto, siendo el aborto clandestino una de las principales causas.

“Que el aborto sea ilegal mata a muchas mujeres”, se queja Sol. “Yo fui una privilegiada porque tuve a mi novio a mi lado y pagó todo, pero hay muchas otras mujeres en Bolivia que no pueden soñar con pagar un médico privado ni los medicamentos, y se hacen abortos sin garantías. Si yo hubiera estado en otras circunstancias, me moría o me quedaba estéril”, se queja. Por eso, ella y otras organizaciones de mujeres piden su despenalización y la legalización en Bolivia. Además, denuncian la doble moral que impera en el país: “Te dicen que no puedes quitar la vida a alguien, y cada día otros lo hacen de otras maneras y nadie los juzga. Si maltratas a alguien, atentas contra su vida. Si no le pagas el salario mínimo, también lo haces, porque esas personas necesitan comer cada día y vivir en condiciones dignas”.

Tras la intervención, Sol se quedó físicamente agotada y deprimida por el dolor de la pérdida. “Al principio me la pasaba llorando, andaba como shockeada y estaba todo el día triste. Ahora estoy mejor, pero todavía me afecta mucho. Para mi fue muy duro, me costó mucho decidirme y tenía miedo de no hacer lo correcto”.

Ya ha pasado medio año y Sol todavía se siente abatida por lo sucedido. Sin embargo, espera que el tiempo sane sus heridas y sueña con hacer realidad su deseo de ser madre: “En otro momento más propicio voy a tener un niño”, asegura, “porque si no hubiera pasado lo de la vacuna, yo habría tenido al bebé. No soy una asesina, es mi vida y tengo derecho a decidir si quiero tener un hijo o no”.

Fuente: http://www.elmundo.es/

Source: Octubre 2010

‘Inaceptable’ la penalización del aborto en El Salvador: ONU

El Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas calificó de “inaceptable” la penalización absoluta del aborto en El Salvador, al revisar el reporte de ese país centroamericano sobre su cumplimiento del Pacto de Derechos Civiles y Políticos.

Durante la centésima sesión del Comité, formado por 18 expertos, se señaló la necesidad de que El Salvador tenga una amplia discusión sobre el tema del aborto dado que era considerado ilegal, incluso en casos de violación o de incesto lo que ha provocado un aumento de muertes.

 

Uno de los expertos afirmó que al Comité le era “muy difícil” comprender las penas que se han impuesto a mujeres de hasta 30 años de cárcel por abortar y calificó la situación como “sencillamente inaceptable”.

El grupo de expertos de la ONU lamentó que por ser ilegal el aborto en El Salvador, muchas mujeres no acudan a los hospitales cuando éste es necesario y en consecuencia un gran número de ellas han perdido la vida o se encuentran en prisión cumpliendo largas sentencias.

Situación que contrasta con las sentencias que reciben los hombres que han sido culpables de violencia doméstica quienes “no parecen estar cumpliendo condenas similares”.

Un informe sometido al Comité por varias organizaciones no gubernamentales al que tuvo acceso Notimex denunció que El Salvador es uno de los cinco países de América Latina que “prohíbe el aborto bajo cualquier circunstancia”.

Incluso, destacó el texto, “si la vida de la mujer esta en peligro, si el feto no es viable debido a anormalidades, o si el embarazo es producto de incesto o violación”.

Antes de 1997, citó el documento, el aborto era criminalizado pero existían excepciones para las circunstancias extremas mencionadas.

Sin embargo, en 1998 se estableció un nuevo Código Penal que trata sobre los delitos relativos a la vida del ser humano en formación, criminaliza a mujeres que se provocan un aborto o dan consentimiento a otra persona para que se los practique.

Asimismo, la legislación salvadoreña criminaliza a doctores u otros proveedores de salud además de personas que induzcan a una mujer o le faciliten los medios económicos para que aborte y personas que sin intención causen un aborto.

Mediante esta ley, “todas las formas de aborto fueron prohibidas, aún en los casos en que se requiere para salvar la vida de la mujer”.

En conjunto con estas leyes, el gobierno estableció “un aparato policial para procesar, investigar y denunciar cualquier actividad sospechosa en los hospitales públicos y en otros lugares del país”.

“La permanencia e implementación de estas leyes violan los derechos básicos a la vida, integridad, igualdad, privacidad y presunción de inocencia”, denuncia el informe.

Comités internacionales que supervisan la implementación de los tratados de derechos humanos ratificados por El Salvador, han establecido que legislaciones absolutamente restrictivas del aborto vulneran varios de los derechos humanos.

El documento agregó que “El Salvador, como firmante de estos tratados, debería modificar la penalización absoluta del aborto”.

Además, denunció que la violencia contra las mujeres y las niñas en El Salvador persiste y se extiende, reforzando la necesidad del acceso al aborto terapéutico ya que violaciones y violencia sexual son comúnmente reportadas.

Las niñas también son vulnerables y son víctimas de actos de violencia sexual e incesto en el ámbito privado y público.

La incapacidad de acceso a abortos seguros para mujeres y niñas, y la resultante criminalización y encarcelamiento por hacerlo, “contribuye a la feminización de la pobreza en el país y exacerba la inequidad de las mujeres”.

Fuente: http://www.frontera.info/

 

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Source: Octubre 2010

México: Puebla, entre los seis estados con más muertes por aborto en el país

Puebla es uno de los seis estados que concentran más del 50 por ciento de las 617 muertes maternas que se dieron en el país a causa del aborto en el periodo de 2002 a 2008.

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La entidad reportó 32 fallecimientos por aborto de acuerdo con las estadísticas de la Secretaría de Salud federal, cifra sólo superada por los estados de México (93), Veracruz (47), Chiapas (55), Distrito Federal (60) y Guerrero (36).

 

De acuerdo con los registros de la dependencia, Puebla registró la muerte de al menos 32 mujeres por realizarse un legrado, aunque cabe destacar que en la entidad, la llamada Ley de la Familia prohíbe y sanciona a las féminas que decidan optar por la interrupción de su embarazo.

Después de 2002, año en el que se registraron ocho muertes a causa o complicación del aborto, los años más críticos en Puebla fueron el 2005 y 2007 en donde se registraron 6 y 5 casos respectivamente.

Es importante destacar que Puebla se encuentra dentro de los 10 estados con mayor número de muertes maternas por complicaciones relacionadas con el embarazo, parto y puerperio.

La estadística señaló que alrededor de una tercera parte de las madres que fallecieron en Puebla tuvieron complicaciones a causa de hemorragias ya sea en el embarazo, parto o postparto; mientras que una quinta parte de las muertes correspondieron a causas obstétricas indirectas.

Los renglones de complicaciones en el primer trimestre del embarazo y el parto, junto con la preeclampsia -hipertensión- ocupan el 35 por ciento de las muertes maternas en la entidad.

Es importante señalar que en la comparativa entre 2007 y 2008 destaca que las muertes maternas aumentaron en más de 12 por ciento en el estado de Puebla, luego de que pasaron de 58 casos registrados, a 65.

Fuente: http://www.e-consulta.com

 

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Source: Octubre 2010

Perú: Critican 'indecisión' de ministro Ugarte

Nuevamente. Susana Chávez, de Promsex, le exige que se pronuncie. Rechazan inacción para no aprobar protocolo de aborto terapéutico y considera “broma de mal gusto” llevarlo a consulta ciudadana.

Si el ministro de Salud, Óscar Ugarte, no aprueba de una vez el protocolo del aborto terapéutico, antes de acabar su gestión, no lo hace por falta de decisión y convencimiento, sino solo “por oportunidad política y disposición para negociar los derechos de las mujeres”.

 

 Así, con evidente contrariedad, la directora del Centro de Promoción y Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos (Promsex), Susana Chávez, exigió a Ugarte aprobar de una vez el referido protocolo, guía técnica que regirá la práctica de dicha actividad en todos los hospitales del país.

“Es evidente que él está de acuerdo con esta medida, pero no entendemos su falta de decisión y convencimiento”, manifiesta Promsex y exige una explicación.

Chávez, también, comentó lo que califica como una broma de mal gusto, que el ministro llevaría el protocolo a consulta ciudadana. “No puedo evitar preguntar, ¿en qué otra medida sanitaria se ha mencionado siquiera una consulta ciudadana? En ninguna, solo cuando tiene que ver directamente con las mujeres”, señaló.

Sintetizó lo que piden las organizaciones de defensa de la mujer. “No creemos que Ugarte sea un hombre retrógrado o cucufato. Las gestiones ministeriales pasadas nos han legado ostensibles retrocesos en salud sexual y reproductiva, y el ministro no ha enmendado esta lamentable situación”.

“La defensa tardía, declarativa y, por qué no decirlo, oportunista de la AOE no es un indicador suficiente para decir que este ministro defendió la salud sexual y reproductiva, su posición nunca se tradujo en medidas concretas, y de allí los desabastecimientos cíclicos”.

Datos

Mayo. En la Conferencia de Mujeres Líderes sobre reducción de mortalidad materna, Ugarte precisó que el protocolo del aborto terapéutico estará listo en 2 ó 3 meses (setiembre).

Octubre. Promsex criticó la inacción del ministro . “Cada día que pasa hay mujeres a las que él, con su omisión, les niega la ley y viola sus derechos. Sr. ministro, ojalá que al regresar a una posición ciudadana, pueda decir que Ud. no negoció con los derechos de las mujeres”.

Fuente: http://www.larepublica.pe

Source: Octubre 2010