Cambio generacional en hispanos EEUU respecto al aborto

Los Angeles (Reuters) – Algunas semanas posteriores a un romance de una noche y una fallida píldora del día después, Ana vio una sola opción: luego de dos días había terminado su embarazo en una clínica pública.

La estudiante universitaria de 28 años, que llegó a Estados Unidos desde Guatemala cuando era pequeña, calificó la decisión como una de las más fáciles y más claras de su vida. “Tener un hijo no está en mis planes en este momento”, expresó Ana en una entrevista desde la Ciudad de Nueva York.

Su madre, aunque la apoyó, le reclamó: “¿Por qué no me lo dijiste y yo hubiese cuidado de tu bebé?”.

Ana, quien pidió que no se use su verdadero nombre, no le ha contado lo sucedido a su padre, quien quedaría “destrozado”, según ella misma declaró.

Esta familia es una muestra del cambio de actitud en cuanto al aborto que se registra actualmente entre los hispanos estadounidenses, tradicionalmente un grupo anti-abortista influido por su predominante fe católica romana.

Un sondeo conjunto realizado en el 2007 por el reputado Foro Pew sobre Religión y Vida Pública y el Centro Hispánico Pew reveló que el 65 por ciento de los hispanos estadounidenses de primera generación cree que el aborto debería ser ilegal.

Pero entre los hispanos estadounidenses de segunda generación, como Ana, esa cifra cae al 43 por ciento.

El tema de los hispanos y el aborto resulta oportuno ahora que Sonia Sotomayor, la primera hispana nominada a la Corte Suprema de Estados Unidos, está en su proceso de confirmación en el Senado luego de cuatro días de audiencias.

Analistas han dicho que está garantizada su confirmación como miembro vitalicio de la Corte -que son los que fallan sobre temas como el aborto y la religión- por el apoyo de los demócratas, pese a que republicanos han presionado en las audiencias que se desarrollan desde la semana pasada.

La posición de Sotomayor respecto al aborto no está clara, incluso después de que grupos a favor y en contra examinasen sus antecedentes y contexto en busca de indicios.

Décadas después del histórico fallo de la Suprema Corte en 1973 en el caso Roe vs. Wade que legalizó el aborto, el tema todavía genera amargos enfrentamientos y está al frente de las batallas políticas.

Saber cómo los hispanos ven el aborto podría ser clave para obtener votos del grupo minoritario de mayor y más rápido crecimiento en Estados Unidos.

DERRUMBE DE TABUES

Una encuesta de Gallup de mayo reveló que el 51 por ciento de los estadounidenses se autodenominaba “pro vida”, o en contra del aborto. Pero el sondeo de Pew indica que un mayor porcentaje de hispanos se opone al aborto (el 57 por ciento), más que cualquier otro grupo.

La segunda generación de hispanos, sin embargo, está “mucho, mucho más cerca a los valores estadounidenses generales (…) lo que contrasta marcadamente con la primera generación que es mucho más conservadora en cuanto a este tema”, dijo Luis Lugo, director del Foro Pew.

Los números respaldan el cambio de opiniones. Los hispanos constituyen aproximadamente el 15 por ciento de la población estadounidense. De 1,2 millones de abortos realizados en el 2005, las mujeres hispanas representaron un 22 por ciento, según el instituto Guttmacher.

Existen muchas presunciones sobre cómo se sienten los latinos en cuanto al aborto, dijo Silvia Henríquez, directora ejecutiva del Instituto Nacional Latino de Salud Reproductiva. Las encuestas realizadas por su grupo revelan una mayor tolerancia al aborto.

“Es muy común escuchar: ‘Tal vez yo no tomaría esa decisión, pero no me corresponde interferir en la decisión de otra persona'”, dijo Henríquez.

El aborto era tabú cuando Ana era niña. Las jóvenes sobre las que se rumoraba que se habían realizado un aborto solían sentirse avergonzadas.

En la escuela primaria, Ana comenzó a pensar de otro modo y consolidó su defensa del derecho al aborto durante su educación secundaria católica. Al dejar la clínica de Nueva York, ella orgullosamente recordó a mujeres que conocía que habían tomado la misma decisión.

Un sondeo llevado a cabo este año en California también refleja este cambio generacional. El Instituto de Políticas Públicas de California reveló que los latinos inmigrantes y los nacidos en Estados Unidos expresan opiniones casi opuestas en cuanto al rol del Gobierno en materia de acceso al aborto.

Mientras que el 62 por ciento de los latinos inmigrantes está a favor de restricciones al aborto, el 65 por ciento de los latinos nacidos en Estados Unidos cree que el Gobierno no debería interferir.

“LO MALO DE LA ASIMILACION”

Un factor de esta diferencia es que los inmigrantes provienen de América latina, donde pocos países permiten el aborto, dijo Lugo. La asimilación también tiene un papel importante, añadió.

Para la Iglesia Católica, esto es lo “malo de la asimilación” y un síntoma del creciente individualismo en la cultura estadounidense, dijo el padre Allan Figueroa Deck, quien supervisa la diversidad cultural para la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos.

“En la cultura latina, existe una tendencia a no actuar como individuos aislados que buscan sus propios fines”, dijo Deck. “Este es un valor para nosotros y lamentablemente este valor está desapareciendo en Estados Unidos”, agregó.

Los hispanos evangélicos protestantes son un grupo creciente e incluyen a muchos católicos conversos. Su conversión, sin embargo, no es para evitar las estrictas creencias acerca del aborto.

Este grupo es aún más conservador: el 77 por ciento considera que el aborto debe ser ilegal comparado con el 54 por ciento de los hispanos católicos, según indicó el Foro Pew.

Raimundo Rojas, director de acercamiento a la comunidad hispana de la organización anti-abortista National Right to Life (Derecho Nacional a la Vida), cree que la unidad familiar mantendrá a los hispanos en gran medida del lado de los detractores del aborto.

“La familia es muy importante para nosotros y los hispanos reconocen que un niño por nacer ya es un miembro de nuestra familia”, dijo Rojas.

Ese tal vez fue el motivo para que Inés (quien también pidió reserva de su nombre real) cambiara de decisión tras quedar embarazada de su quinto hijo. Su marido había perdido su trabajo y la familia se mudó a la sala de estar de un pariente.

La joven, quien llegó a Estados Unidos desde México en el 2000, visitó un centro de atención a embarazadas en Los Angeles creyendo que allí realizaban abortos. Pero, en cambio, le mostraron un video contra el aborto y ella cambió de parecer.

“Somos muy católicos y creemos que eso es un pecado”, dijo Inés. “Un hijo es una bendición de Dios”, agregó.

Inés espera tener a su hijo este mes, mientras Ana manifiesta su deseo de tener hijos más adelante y, con la inspiración de Sotomayor, espera convertirse en jueza.

(Editada en español por Ana Laura Mitidieri)

Fuente: lta.reuters.com

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Source: Julio 2009