El calvario del aborto

El calvario del aborto

Expertos creen que el repunte de los abortos en la región se debe a que las mujeres se plantean tener menos hijos, pero faltan servicios de planificación familiar adecuados. Redacción internacional.

En 2013 se realizaron alrededor de 5 millones de procedimientos para interrumpir embarazos en América Latina, en un 95% de los casos de manera clandestina e insegura, según una investigación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Instituto Guttmacher, una organización no gubernamental de la que Juárez es asesora.

Esa cifra equivale a un promedio de 32 abortos por cada 1.000 mujeres de edades entre 15 y 44 años, una tasa superior a la de otras regiones del mundo en desarrollo como África, con 29, y a la mundial, que ha experimentado un leve descenso o estancamiento y se sitúa en 28.

Por subrregiones, el Caribe está a la cabeza, con 39 abortos por cada mil mujeres en edad reproductiva (15 a 44 años), seguido de América del Sur, con 32, y de América Central y México, con 29.

Menos hijos y menos servicios

Para la especialista, el repunte de los abortos en América Latina tiene que ver con que las mujeres de la región, cada vez más educadas y emancipadas, se plantean tener menos hijos, pero faltan servicios de planificación familiar adecuados que provean métodos anticonceptivos para las necesidades específicas de cada mujer.
Por eso piensa que si no se toman medidas, las interrupciones de los embarazos en América Latina pueden seguir creciendo y con ello también los riesgos para la salud de las mujeres.

Procedimientos inseguros

De acuerdo con el estudio de la OMS y el Instituto Guttmacher, con sede en Nueva York, el nivel de inseguridad de los procedimientos para interrumpir los embarazos no deseados en la región sigue siendo altísimo (95%).

Al respecto, estadísticas de la OMS señalan que el 12% de todas las muertes maternas en América Latina y el Caribe, se debió a abortos inseguros y que cerca de un millón de mujeres de la región son hospitalizadas cada año por complicaciones derivadas de ese tipo de procedimientos.

El estudio indica que las latinoamericanas y caribeñas que quieren interrumpir sus embarazos recurren a comadronas tradicionales, a médicos y enfermeras, que generalmente proveen servicios más seguros o tratan de hacerlo por sí mismas.
Obviamente, las mujeres con más recursos económicos tienen acceso a métodos más seguros.

El uso de fármacos

Los medicamentos están ganando terreno a las intervenciones quirúrgicas en el campo de los abortos inducidos.

El uso de fármacos, como la mifepristona o el misoprostol, “es cada vez más común en toda la región y ha aumentado la seguridad de los procedimientos clandestinos”, señala el informe, que menciona a Brasil, Colombia, Ecuador, México, Perú y la República Dominicana como los países donde es “particularmente común” esta opción.

Aspectos legales

El estudio abarca también los aspectos legales de las terminaciones de embarazos no deseados.

En siete de los 34 países y territorios de América Latina y el Caribe el aborto está totalmente prohibido: Chile, El Salvador, Haití, Honduras, Nicaragua, República Dominicana y Surinam.

Solo en Cuba, Guyana y Puerto Rico el aborto es legal en términos generales, y en los otros países hay distintas causales para permitirlo como el riesgo de vida para la madre, la malformación fetal o el hecho de que el embarazo sea fruto de una violación.

Eso significa, según el estudio, que el 95% de las mujeres latinoamericanas y caribeñas en edad reproductiva vive en países donde la ley es “altamente restrictiva” respecto a las interrupciones voluntarias de embarazo.

Un panorama trágico

La penalización no frena los abortos sino que “los hace cada vez más clandestinos y por tanto inseguros”, dice Juárez.

El estudio no arroja luz sobre la edad de las mujeres que se someten a abortos en América Latina y el Caribe, pero Juárez destaca que es “trágico” el panorama de las jóvenes.

Cada vez son más los jóvenes de la región activos sexualmente, pero generalmente no usan anticonceptivos de manera sistemática y se mantienen al margen de los programas de planificación porque no les gusta mezclar su sexualidad con lo médico, dice.

Finalmente, Juárez mencionó el caso de una niña de once años que sufrió abusos sexuales y está embarazada, pero va a seguir con la gestación aunque la ley permite el aborto en este caso, para señalar que no basta con tener leyes sino que es necesario agilizar los mecanismos para que se apliquen de manera expedita.

El aborto en el mundo

Tan solo el 0.4% de los países del mundo consideran el aborto como un delito. Está prohibido en cualquier situación y por ello se aplican sanciones al proveedor y, con frecuencia, a la mujer que se somete al mismo.

Los demás contemplan la medida en distintos tipos de legislación. El 24.9% de la población mundial acepta el aborto solo cuando está de por medio la vida de la mujer. Por ello se plantean excepciones a quienes lo provean y a quienes se lo realicen. El 12.2% lo acepta cuando la mujer presenta problemas físicos o mentales.

El primer país que en la modernidad legalizó el aborto fue Rusia, en 1920, cuando se reconoció el derecho de la mujer de detener un embarazo no deseado en relación a problemas de salud. Luego vinieron los países escandinavos en la década de los 30 e Inglaterra en 1968. A partir de ese momento, la historia es bien conocida.

Estos son algunos de los casos más representativos a favor del aborto

Países Bajos: En 1981 se legalizó el aborto. La ley permite que se hagan abortos en hospitales y en clínicas especializadas. Un hospital o clínica puede recibir licencia solamente para llevar a cabo abortos durante el primer trimestre o para abortos durante el primer y segundo trimestre (hasta 23 semanas.) Para personas de los Países Bajos y residentes extranjeros, el servicio es gratis y las clínicas reciben el pago del costo base real a través del Gobierno, lo cual asegura su carácter no lucrativo.

México: Se despenalizó en 2007. Solo es permitido en casos de violación, inseminación artificial no consentida y cuando se presentan problemas en el feto. Brasil, Ecuador, Costa Rica, Guatemala, Panamá, Perú y Venezuela, en los mismos casos.

Puerto Rico: Se permite el aborto en todos los casos.

Argentina: Está permitido únicamente cuando la mujer embarazada es demente y presenta un peligro para el bebé.

Estados Unidos: Desde 1973 legalizó el aborto en el controvertido caso Roe vs Wade y Roe vs Bolton. El aborto no es delito en ningún caso.

Unión Soviética: Fue la primera en legalizar el aborto en 1920, se reconoció el derecho de la mujer rusa para detener un embarazo no deseado en relación a problemas de salud.

China: En la República Popular China se aprobó una ley irrestrictiva del aborto en 1975 y, desde entonces, este método se ha vuelto muy popular. Con la insistencia actual del Gobierno Chino respecto a familias de un solo niño y niña, por su política en el control de la natalidad. Además de las sanciones económicas y sociales dictadas para que las familias solo tengan un hijo a la planificación familiar no es ya un asunto personal, sino que está supeditada por el estado.

España: El aborto es un delito en este país. Solo se exceptúa el embarazo resultado de violación y riesgo de daño físico o psíquico para la madre.

Perú: El país oficializó una guía de procedimientos médicos para realizar abortos y salvar la vida de las madres. Tienen que ocurrir tres requisitos para que se produzca el aborto terapéutico: que sea el único medio para salvar la vida de la madre, que el embarazo sea menor de 22 semanas y que la gestante haya firmado el consentimiento tras ser informada ampliamente.

Chile: Uno de los países más conservadores de América Latina (AL), se prepara para una discusión sin precedentes sobre la despenalización del aborto terapéutico, que debería aprobarse este año. En este país se practicarían anualmente más de 300 mil interrupciones inseguras del embarazo, en un flagelo que es hijo y padre de otros muchos dramas.

El aborto terapéutico fue legal en Chile por más de 50 años, hasta que la penalización absoluta se impuso en 1989, en el ocaso de la dictadura militar (1973-1990). Los sucesivos gobiernos democráticos no tocaron el tema hasta ahora.

El gobierno de Michelle Bachelet se prepara para iniciar la discusión del aborto terapéutico para las tres causales sugeridas por la ONU. “El aborto será despenalizado este año en Chile”, ha reiterado.

Alemania: Bajo una nueva ley, la persona que aborta no puede ser procesada durante las primeras catorce semanas del embarazo y el aborto es posible, sin ninguna razón que lo limite. Pero las mujeres que buscan el aborto deben cumplir ciertos requisitos de procedimiento y la mayoría de los abortos ya no son cubiertos por el seguro médico nacional.

Guyana: En 1995, la ley sobre aborto de Guyana fue liberalizada significativamente. Ahora está permitido sin ninguna restricción durante las primeras ocho semanas de embarazo. Después de las mismas, pero antes de que hayan concluido las doce semanas, una mujer puede tener acceso a un aborto en términos generales, incluyendo las consideraciones socioeconómicas.

Sudáfrica: Promulgó la Ley de Elección sobre la Interrupción del Embarazo en 1996, convirtiendo su ley sobre aborto en una de las más liberales del mundo. La Ley permite el aborto sin ninguna restricción durante las primeras doce semanas de embarazo; dentro de las veinte semanas, en numerosas situaciones; y en cualquier momento, si existe un riesgo para la vida de la mujer o si se presentan serias anomalías en el feto.

Colombia: La Corte Constitucional despenalizó el aborto en tres circunstancias: cuando la vida o la salud física de la mujer está en peligro, cuando el feto presente malformaciones que hagan inviable su vida fuera del útero y cuando el embarazo sea producto de violación o incesto.

En contra del aborto

Se estima que solo el 0.4% de los países del mundo prohíben el aborto tajantemente.
Entre ellos se encuentran Namibia y la mayoría de países asiáticos y musulmanes.

En los sociedades islámicas, a comparación con las occidentales humanistas, los casos de aborto son muy pocos porque en estas sociedades se dan muy pocas relaciones sexuales extramatrimoniales o concubinatos. Y si se suscitan casos de aborto son – en su mayoría – como un solución para salvar la vida de la madre.

En Ecuador

° Desde hace 70 años, el aborto es legal en el país en dos situaciones: cuando está en riesgo la salud y la vida de las mujeres y cuando el embarazo es fruto de una violación a una mujer demente.

Mary Cabrera, representante del Frente Ecuatoriano por los Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos considera que reconocer el aborto solo en el último de los casos mencionados “discrimina a las otras mujeres que también sufren de violencia sexual”.

Añadió –en una entrevista con el diario El Tiempo- que el juzgamiento a mujeres por la interrupción de su embarazo no es común, que más bien la justicia se ha enfocado en los médicos que cumplen esa práctica de forma ilegal, a pesar de que los dos aspectos están penalizados.

“La pregunta es si una mujer víctima de violencia sexual merece también ir a la cárcel”, dijo.

Otras activistas esperan que con la reforma al Código Penal y otros aspectos que fueron parte del debate, como el femicidio, se puedan generar estadísticas más precisas de la situación de la violencia contra la mujer en el país.

Un serio problema
Las cifras son alarmantes

° En momentos en que los adolescentes inician más temprano su vida sexual y la irresponsabilidad y practicidad son sus aliados, el aborto ha logrado convertirse en la mejor opción. Sin embargo, lo que hace más alarmante la situación es que no es solo un problema de jóvenes y los números crecen cada vez más.

° Los clasificados de los periódicos en varios países están llenos de avisos de lugares clandestinos que ofrecen “acabar con un problema”, por ello se ha facilitado la solución para cientos de mujeres que recurren tratarse de procedimientos
irresponsables y más realizados.

° Debido a que la mayoría de los procedimientos son ilegales, se realizan en la clandestinidad y, frecuentemente, en condiciones peligrosas.
Como resultado de este hecho, la región enfrenta un problema serio de salud que amenaza la vida de las mujeres, pone en riesgo su salud reproductiva e impone una severa presión a sistemas de salud y hospitales .

Testimonio

° “Una amiga me dio el dato de un ginecólogo, lo vi y me dio la fecha, la hora y el lugar para juntarnos. Mi mamá me acompañó. En una esquina cualquiera de la ciudad me recogió una camioneta y me llevó sin rumbo conocido. Todavía recuerdo el rostro de mi madre, la angustia de no saber si volvería y en qué condiciones”, recordó Alicia.

“En una casa esperaba el doctor y una mujer, no sé si matrona o enfermera. Me doparon. Cuando desperté ya estaba hecho. Me subieron a la camioneta y me devolvieron a mi madre. Nunca más hablamos del tema”, relató con una sombra de tristeza.

4 millones de mujeres se inducen un aborto en América Latina y el Caribe todos los años, según la OMS.
76% de los procedimientos se complican y pueden terminar en la muerte de la paciente.

Fuentehttp://www.lahora.com.ec/

Source: Dic 2014

Lo que está en juego

Lo que está en juego

La aprobación por parte del Congreso Nacional del Código Penal y su posterior observación y devolución al Congreso por parte del presidente Danilo Medina, ha reavivado en el país el debate sobre la despenalización del aborto en casos excepcionales: cuando la vida de la mujer embarazada está en riesgo; cuando el embarazo es consecuencia de una violación o incesto; o cuando el feto tenga malformaciones incompatibles con la vida.

A los argumentos jurídicos y datos que acompañan esta discusión pública, me gustaría añadir una historia real y reciente, la del caso Esperancita. Porque traer los debates a lo concreto, al suelo que pisamos y a las realidades que vivimos siempre ayuda a ampliar nuestra mirada.

El 2 de julio de 2012 la señora Rosa Hernández, madre de Rosaura Almonte (conocida en los medios como Esperancita), joven de 16 años, acudió a un hospital de la ciudad capital. El mismo día de su ingreso fue diagnosticada con Leucemia Aguda, un tipo de cáncer de la sangre que requiere de la administración inmediata de quimioterapia. Sin embargo, esta adolescente no recibió tratamiento oportuno, junto a la leucemia se detectó un embarazo de siete semanas, inviable dada su condición de salud. Dado que la administración de quimioterapia requiere previamente de la interrupción del embarazo, los médicos tratantes se negaron a administrar tratamiento aduciendo que la legislación dominicana penaliza el aborto sin excepciones. Gracias a la fuerte presión mediática y a la indignación pública que suscitó este caso, Esperancita recibió quimioterapia veinticuatro días después de su ingreso, cuando su cuerpo ya se encontraba destrozado por la enfermedad y el embarazo. Su madre, a pesar de todos sus esfuerzos sólo pudo contemplar el deterioro progresivo de su única hija a la que no se ofreció la oportunidad que merecía de luchar contra la enfermedad.

La quimioterapia llegó tarde, el cáncer de sangre no es una enfermedad que espera a que los debates morales, religiosos y legales en torno al aborto se resuelvan. Rosaura falleció en la unidad de cuidados intensivos el 17 de agosto de 2012. Causa de la muerte: aborto completo, hemorragia masiva, leucemia aguda.

Este caso tan doloroso es un aviso de aquello que no debemos olvidar y que tan bien ha aclarado la Corte Interamericana (hoy bajo amenaza), “el objeto de protección del derecho a la vida es la mujer y la defensa del no nacido se realiza a través de la protección de la mujer” (caso Artavia Murillo Vs. Costa Rica). Recordando también las palabras de la Corte Constitucional Colombiana (sentencia C355/06), “la penalización del aborto en todas las circunstancias implica el sacrificio absoluto de los derechos fundamentales de la mujer embarazada así como el desconocimiento de su dignidad humana al reducirla a un mero receptáculo de la vida en gestación”.

El triste saldo de esta historia es que una joven de 16 años perdió la vida y una madre perdió a su única hija por razones que podríamos, como sociedad, haber evitado. Su caso ha pasado a ser emblemático y como tal constituye una advertencia del precio que pagamos, de las vidas que sacrificamos cuando decidimos ignorar la dignidad humana de las mujeres. Actualmente el caso se encuentra en manos de los tribunales y confiamos en que estos cumplan con su responsabilidad de hacer justicia y garantizar su no repetición. Pero con independencia de eso y en medio de este debate que parece que nunca termina, es nuestra obligación traerlo a la memoria. Porque no se trata de un caso aislado, es lo que le ocurre a las mujeres y niñas dominicanas día a día en hospitales públicos y clínicas privadas cuando su vida y salud se encuentran en riesgo por motivos de un embarazo. Es también el riesgo potencial que corremos las mujeres que aún no estamos embarazadas, nuestras hijas, hermanas, amigas, primas. Es el sufrimiento de los padres, maridos, hermanos, tíos que las pierden. Es el sufrimiento de familias completas. Y la pérdida de las sociedades en capital humano.

Precisamente por esto, la despenalización del aborto terapéutico es la lucha de toda la ciudadanía, hombres y mujeres, por un país más justo, por un país más humano.

Fuentehttp://hoy.com.do/

Source: Dic 2014

Una reparación histórica

Una reparación histórica

Una reparación histórica por un derecho negado

El Estado nacional y el bonaerense pedirán perdón a la joven L.M.R., que ocho años atrás no pudo acceder en el sistema público a un derecho previsto por la ley. El significado del acto.

En un hecho histórico, el Estado nacional y el de la provincia de Buenos Aires pedirán hoy disculpas públicas a una joven con discapacidad mental por haberle negado el acceso a un aborto no punible en un hospital público ocho años atrás. Se trata de la primera vez que en el país se hará un acto de reparación simbólica por una violación de los derechos sexuales y reproductivos. La ceremonia tendrá lugar a las 17 en el Salón Auditorio del Anexo de la Cámara de Diputados bonaerense, en La Plata. Y se hará en el marco de una resolución del Comité de Derechos Humanos de la ONU, que en 2011 dictaminó que la obstrucción del aborto permitido por el Código Penal constituyó una violación de los derechos humanos de la joven –que había sido abusada sexualmente por un tío–, y le ordenó al país proporcionarle “medidas de reparación que incluyan una indemnización adecuada” y “tomar medidas para evitar que se cometan violaciones similares en el futuro”.

Está previsto que autoridades de las secretarías de Derechos Humanos de Nación y de la provincia encabecen el pedido de disculpas a L. M. R. –como se la conoció entonces–. Su reclamo llegó a la tapa de los diarios y quiso obstaculizarlo la jerarquía católica. L. M. R. estará acompañada por su mamá, Vicenta, y su hermana, Verónica, quienes en 2006 tuvieron que deambular durante semanas de un lado a otro en los tribunales platenses porque les negaban el aborto no punible. “Yo no quiero que le pase nunca más a ninguna mujer lo que le pasó a mi hija, y lo que nosotras tuvimos que sufrir por ella. Cuando me entero de que a otra chica le pasa lo mismo, lloro y quiero abrazarla y decirle que tiene derecho, que pelee por sus derechos”, dijo ayer Vicenta a Página/12, emocionada, por el acto que está previsto para hoy por la tarde.

La demanda contra el Estado argentino fue promovida el 25 de mayo de 2007 por el Instituto de Género, Derecho y Desarrollo de Rosario (Insgenar), el Comité de América latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (Cladem) y la Asociación Católicas por el Derecho a Decidir, de Córdoba. Referentes de las tres entidades y Estela Díaz, secretaria de Género de la CTA –quien acompañó a L.M.R. y a su familia en aquellos días de lucha– participarán de la ceremonia. “El acto de reparación es muy importante. De hecho, es la primera vez que el Estado argentino reconoce su responsabilidad por la violación de derechos humanos al haberle negado el recurso legal al aborto a una joven con discapacidad, embarazada por una violación, y pide disculpas frente a toda la sociedad. Esto significa reconocer también que los derechos reproductivos son derechos humanos. Es reconocer que, entre otros, las mujeres tienen derecho a regular su fecundidad; a no aceptar un embarazo forzado ni una maternidad forzada”, destacó en diálogo con este diario la abogada Susana Chiarotti, directora de Insgenar.

L.M.R. tenía 19 años y una edad mental de 10 en 2006, cuando fue abusada sexualmente por un tío y quedó embarazada. Su mamá, una mujer muy pobre y entonces analfabeta, reclamó un aborto no punible en el Hospital San Martín de La Plata. Pero una jueza de Menores intervino y prohibió la interrupción del embarazo. El pedido de la adolescente recorrió todas las instancias judiciales y llegó hasta la Suprema Corte bonaerense, que avaló con un fallo su reclamo y aclaró que no era necesaria la autorización judicial, dado que se trataba de un aborto no punible. Treinta y siete días demoró ese tortuoso camino legal, innecesario. Pero L. M. R. no consiguió, aun con la sentencia del máximo tribunal de la provincia, que le realizaran el aborto en un hospital público. Con el apoyo de organizaciones de mujeres, finalmente accedió a la intervención en una clínica privada. La gestación llevaba casi veinte semanas.

L. M. R. tiene ahora 27 años y sigue viviendo con su mamá en un barrio humilde de la localidad bonaerense de Guernica. La provincia de Buenos Aires, en estos años, le pagó con cierta intermitencia subsidios para que pudiera continuar estudiando. Los sábados toma clases particulares de dibujo. Le encanta pintar con acrílicos y sus pinturas serán expuestas hoy en el hall que antecede al Salón donde recibirá las disculpas públicas. En agosto, el subsecretario de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires, Nicolás Carvalho, y la coordinadora de Asuntos Jurídicos Internacionales de la Secretaría de DD.HH. de la Nación, Rosario Alvarez García, acordaron con las ONG que llevaron adelante la demanda ante el CDH una serie de medidas de reparación para la joven: además del acto de hoy, cobertura médica, la incorporación a un programa de inserción laboral, una vivienda y el pago de una indemnización. Las disculpas son el primero de esos compromisos, que cumple el Estado con L. M. R. Pero también el CDH le exigió al Estado argentino medidas concretas para que no se repitan casos como éste. Algunas, señaló Chiarotti, ya se han dado, como el fallo FAL de la Corte Suprema, de 2012 –que aclaró el alcance del aborto no punible en casos de violación–, los protocolos que dictaron varias provincias, entre otras. “Pero faltan mecanismos de cumplimiento efectivo cuando hay obstáculos o intervenciones indebidas, hay deudas en materia de educación sexual, y en la implementación de un plan nacional contra la violencia de género”, agregó la abogada.

El CDH es el órgano de la ONU que vigila el cumplimiento del Pacto Internacional de Derechos Sociales y Políticos, un tratado con rango constitucional en la Argentina. Puntualmente, el organismo dictaminó que la judicialización del pedido del aborto no punible de L. M. R. constituyó “una injerencia arbitraria” del Estado (artículo 17, párrafo 1º del Pacto) y debe ser considerada una violación del derecho a la intimidad de la joven. También entendió que la obligación impuesta de continuar con el embarazo, a pesar de estar amparada por el artículo 86, inciso 2º del Código Penal –que considera no punible la interrupción de la gestación si es producto de una violación–, causó a la adolescente “un sufrimiento físico y moral contrario al artículo 7 del Pacto, tanto más grave cuanto que se trataba de una joven con discapacidad mental”. El artículo 7 dice que “nadie será sometido a torturas, tratos crueles, inhumanos y degradantes”. En ese sentido, el CDH recordó que “el derecho protegido” en ese artículo “no sólo hace referencia al dolor físico sino también al sufrimiento moral”.

Fuentepagina12.com.ar/

Source: Dic 2014

El aborto y su mundo

El aborto y su mundo
A poco que uno se despiste más de la cuenta le empieza a resultar razonable que las leyes antiabortistas estén siendo promovidas por las compañías aéreas, con el fin de conseguir clientela para sus vuelos internacionales.

Y no es mal negocio. Sólo en 1985, cuando aún el aborto estaba penalizado en España, 15.000 mujeres viajaron desde Madrid a Londres con destino a una de las ocho clínicas que por aquel entonces realizaban abortos legales a mujeres extranjeras en el país británico. Un viaje de tres días que costaba un sueldo promedio mensual.  A lo largo de ese mismo año, cerca de 90.000 fueron las españolas que tuvieron que viajar a algún país extranjero buscando el mismo fin.

Con el temor de que el fantasma de la reacción volviera a actuar en España a través de una contrarreforma del aborto finalmente fallida, y no sin cierta dosis de ironía, hace unos meses la Coordinadora Española para el Lobby Europeo de Mujeres abrió la web http://www.abortiontravel.org, una página donde poder calcular cuánto les costaría a las mujeres el viaje de 2 días de ida y vuelta, con alojamiento incluido, a Berlín, Lisboa o París, en caso de que se les imposibilitara la interrupción voluntaria del embarazo dentro del país. Viajes todos que rondan los 2.000 euros (110.000 RD$).

Por desgracia desconocemos los datos exactos de las cientos de mujeres dominicanas que cada año se ven obligadas a viajar a Puerto Rico o los Estados Unidos con la misma finalidad. Y son cientos, y no miles, porque la pírrica riqueza de la mayoría de las familias dominicanas no permite que sean más, teniendo que realizar estas operaciones dentro de las propias fronteras de la manera más antihigiénica e insegura imaginable.

Sin desestimar, entre el absurdo y el drama, la posibilidad del negocio de las aerolíneas, este hecho requiere tener en cuenta algunos elementos más. En los últimos años son muchas las voces que denuncian una campaña de desprestigio permanente a nivel mundial hacia ciertas reivindicaciones históricas de las mujeres en el plano de la igualdad social. Estos ataques han puesto en el punto de mira los derechos reproductivos como recurso de conflicto válido en la arena política globalizada. Las restricciones a la interrupción voluntaria del embarazo parecen haberse convertido en la piedra angular de la subordinación de las mujeres en el siglo XXI. “Sabemos que la derecha moral ha convertido el derecho al aborto, en todo el mundo, en el enemigo a batir. Esto es así porque en el derecho al aborto se dirime la (des)igual ciudadanía de las mujeres. El empeño mundial contra este derecho no tiene que ver con ningún asesinato, sino con el control del cuerpo y la sexualidad de las mujeres, con el poder de los hombres, con los roles de género dentro y fuera de la familia, asuntos estos que generan una enorme tensión política, no hay más que ver lo que ocurre con la violencia de género o con la desconfianza hacia el feminismo”. Si la afirmación de Beatriz Gimeno es cierta, es de comprender que la libertad de elección respecto a la interrupción voluntaria del embarazo se haya convertido también en la punta de lanza de todo el movimiento de mujeres y feminista en general.

En este clima se encuentra hoy República Dominicana, buscando ruta en la planicie. Por ello es importante reconocer algunos de los elementos recurrentes en conflictos similares que se han vivido en otros países con anterioridad, a fin de no caer en el manido derrotismo de la originalidad perpetua dominicana, tierra sin igual, particularmente doliente. Por suerte para su solución, el debate en torno al aborto que en las últimas semanas está zarandeando la sociedad dominicana arrastra los mismos clichés y muestra las mismas expectativas que en otros muchos países.

Tres falacias vertebran los posicionamientos a favor y en contra de la reforma del Código Penal dominicano, aunque responden todas al mismo error: la ilusión de la vida sin contexto, sin raíces ni camino, equivocación que desautoriza en adelante cualquier tipo de planteamiento.

La primera falacia que nace de la ilusión de la vida sin contexto es lafalacia de la sociedad enferma. Esta postura defiende que sólo en una sociedad decadente y sin arreglo puede plantearse seriamente la posibilidad de la aniquilación de una vida humana en el acto del aborto. Sin embargo, más que en sociedades en decadencia, estos debates son comunes en espacios y contextos en crisis. Acercando más el foco, en crisis de género. Y son debates que quedan atrás una vez superada la misma. Allí donde el Reino de los Hombres es el predominante, donde somos los hombres (como grupo social e individualmente) quienes monopolizamos la agenda política, los significados ideológicos, los consensos sociales. Allí donde, paralelamente, las mujeres (en masa, aunque en concreto solas) empiezan a ocupar mayor lugar social, aunque nunca llegando a alcanzar el nivel masculino, allí se da la crisis. La historia del aborto demuestra, de nuevo Gimeno, que ni las jerarquías eclesiásticas ni las fuerzas reaccionarias se ocuparon del aborto hasta que las mujeres comenzaron a poner en discusión el contrato sexual. A la caída de las monarquías absolutas en Europa surgen las sociedades modernas como resultado de un pacto entre varones libres e iguales. La fraternidad como maridos, ciudadanos y trabajadores compensará las asperezas de una sociedad capitalista (Carole Pateman) que obliga a la mayor parte de los varones a aceptar contratos de empleo caracterizados por la explotación. Aparece entonces el hogar privado como el lugar de descanso, de cuidado, refugio de las relaciones desinteresadas y solidarias. Los hombres, los hombres, a través del trabajo fuera de casa proveen de salario a su familia, a sí mismos y a sus esposas, aliviando de esta fatigosa tarea a las mujeres, las mujeres, y así éstas quedan felizmente libres de la carga de enfrentarse al “mundo de lobos” que se encuentra fuera del hogar, a cambio de la completa abnegación al cuidado y reposición sexual, emocional, higiénica y psicológica de sus maridos, padres y hermanos.

Las aperturas y procesos sociales de conflicto como el actual en República Dominicana se dan en ese momento de cambio social donde las mujeres adquieren paulatinamente mayor importancia pero más en el grueso que en la calidad de su posición, y no todavía en plano de igualdad respecto a los varones. Son momentos donde se busca dar respuesta a esta transformación social en donde las mujeres, antes huérfanas de ciudadanía, ahora están empezando a estar, pero a causa del momento inicial, lo hacen de manera pasiva, aún como objeto de estudio. En este punto el debate sobre el aborto y cualquier asunto relacionado a la vida cotidiana de las mujeres lo seguimos capitalizando los hombres, sólo que ahora en el espacio de discusión se siente la presencia, todavía no la voz, de unas nuevas inquilinas. En el debate respecto al aborto se está decidiendo sobre el futuro de unas mujeres que están empezando a estar pero que todavía no están, que empiezan a discernir pero aún no pueden decidir por ellas mismas. Estos debates no se dan o se dejaron atrás en lugares donde las mujeres tienen un papel activo en la política, en las relaciones de poder, tanto en los espacios públicos como en los privados. Más aún, estas discusiones se dan donde no solo las mujeres están en minoría de edad respecto a su capacidad política, sino donde ésta es una característica de la propia sociedad en su conjunto. No es casual que la mayoría de los países donde se persigue más duramente el aborto sea en espacios geopolíticos históricamente familiarizados con la dominación colonial y periféricos del sistema mundial. Donde se ha adoptado una cultura política súbdita a causa de la represión, en lugar de un modelo más propio del republicanismo democrático: Malta, Malawi, Chile, El Salvador, Nicaragua y República Dominicana son ejemplos de ello, todos con un fatigoso pasado que se siente viscoso todavía hoy.

La segunda de las falacias es la falacia de la mujer ausente. La explica Judith Thomson cuando denuncia que las mujeres parecen desaparecidas en cualquier debate en torno al aborto. En caso de gestación, prevalece el interés de una criatura viviente frente al de otra criatura viviente, siendo siempre la mujer, cualquiera y todas porque son intercambiables, la criatura viviente sobre la que nunca prevalece el interés. En el debate del aborto parece hacer un solo sujeto: el feto. (Marjorie Chambers) Sospechamos que, allí donde su presencia significa algo, las mujeres retroceden al estatus no político de ser simples portadoras biológicas de vida durante los meses del embarazo, sin importar su voluntad, opinión ni interés pero entrando en una preocupación grandísima la voluntad, opinión e interés del feto.

La ausencia sociológica nos dice que la jerarquía eclesiástica jamás cometería la imprudencia de obligar a un padre a donar en un trasplante el corazón a su hijo necesitado de uno para vivir, bajo pena de excomunión. Sin embargo sí obliga a una madre a dar a luz a una criatura a pesar de que la vida de la madre corra peligro. Pareciera, ya estamos despertando, que se mide con diferente patrón situaciones que de fondo no lo son. Por regla general por desgracia para las mujeres.

La tercera de las falacias es lafalacia individualista, y esta utilizada mayoritariamente por las defensoras del aborto. Por desgracia, su error parte, al igual que las otras dos falacias, de considerar el momento concreto sin atender a los procesos que lo hacen posible. La falacia individualista consiste en pretender exclusiva, de cada mujer concreta, la decisión sobre el desarrollo del embarazo o la interrupción del mismo. Se defiende la no intromisión de ningún elemento externo a la propia voluntad personal de la madre en el momento de la decisión final. Sin embargo, partir de este planteamiento no supone más que un juego intelectual, carente de cualquier tipo de objetividad. Todo acto humano, por acción u omisión, es un acto en sociedad. Nunca hecho humano alguno nace y muere en los estrechos e irreales límites de la propia individualidad. Toda acción humana es una acción desde y para su ecología. Las condiciones para la vida y el desarrollo digno de esa nueva criatura son siempre condiciones socialmente creadas, al igual que lo es la carencia de un marco de suficiencia. Todo nacimiento es, pues, un nacimiento para la sociedad, al igual que todo aborto lo es igualmente por la sociedad. No es por perversión que se aborta, sino por ausencia de un contexto provisto de bienestar tanto para la criatura como para la madre y su familia.

Cabe aquí la tentación, auspiciada por un hábito de milenios en intromisión, de pensar que toda la sociedad debiera entonces decidir. Pero como a causa del desigual reparto de los recursos simbólicos y materiales a lo largo de la historia, y de que la sociedad es en la práctica la sociedad del Reino de los Hombres, mejor es prevenir en que la sociedad no existe, o lo que es lo mismo, que cada sociedad es en realidad muchas sociedades, enfrascadas y capacitadas en base a sus propios proceso de ruptura, continuidad, conflicto y acuerdo. Grupos enfrentados se disputan la hegemonía, que no es más que universalizar al conjunto de la sociedad visiones e intereses que en realidad sólo pertenecen a una parte de la misma, hasta el punto de que el resto de la sociedad la sienta y defienda como propia. La Sociedad es, hoy todavía, la sociedad de las miradas masculinas. Debemos dejar espacio para la reflexión y el actuar de los intereses de las mujeres. Menos ingenuamente: las mujeres deben tomar, ocupar, conquistar los diferentes recursos de poder que en la sociedad se dan, creando otros, introduciendo sus propias visiones de la realidad. En este caso será todas, la mayoría, ellas, y no cada una, quien deba disponerse a decidir sobre la interrupción voluntaria del embarazo. Que se creen consejos de mujeres, parlamentos, iglesias, patios, paseos, centros de estudios, debate y decisión, que abarquen sus diferentes contextos y circunstancias dentro de cada sociedad; donde discutir si no ya los puntos concretos de cada aborto o alumbramiento, sí las claves directrices que la sociedad deba adoptar en el asunto. Por desgracia las propuestas en torno al aborto no suelen tomar en cuenta a las mujeres colectivamente, sino desde su individualidad, como personas antes que mujeres, mecanismo de extirpación de su potencial conciencia política, atomizadas y descontextualizadas del principal grupo social al que pertenecen, consecuencia del colonialismo ideológico del occidente liberal y capitalista.

“Tu cuerpo es un campo de batalla”, denunciaba la artista plástica Barbara Krugger en una obra feminista ya célebre. Si no podemos evitar esa realidad, que sean al menos las mujeres las que decidan conscientes con qué armas luchar.

Fuentehttp://www.7dias.com.do/

Source: Dic 2014

El abuso sexual y los niños

El abuso sexual y los niños

Es la tercera vez que publico en Página/12 estadísticas referidas al abuso sexual contra niños y niñas; el porcentaje mayor, estimativamente el 80 por ciento, intrafamiliar.

Abusan y violan los padres, los abuelos, los tíos, los hermanos mayores y los compañeros de la madre que a veces cumplen función paterna.

O sea, la información es pública. En este caso se trata de niños y niñas de la ciudad de Buenos Aires cuyos familiares han recurrido a las comisarías para denunciar el abuso. A veces una madre, una tía o una vecina. Llegan con la víctima de la mano, en oportunidades solamente piden la intervención policial.

La policía inmediatamente se comunica con el Equipo que se ocupa de Delitos contra la Integridad Sexual y depende del Programa las Víctimas contra las Violencias del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, porque tiene un Orden del Día, desde el año 2006, y debe cumplirla; tiene obligación de convocarnos.

El Equipo se hace presente, dialoga con el niño o la niña, además de escuchar al adulto, y automáticamente se convierte en el testigo que habrá de reproducir su diálogo con el niño o la niña en calidad testimonial ante el juez porque es la primera persona técnica que toma contacto con la víctima. El juez atiende este testimonio que le resulta fundamental para la continuidad de la investigación.

Así sucede cuando se puede investigar, tal como recomienda la protección de niños y niñas descripta en los documentos internacionales. La protección es un hecho, no alcanza con las palabras y las quejas agrupadas, voluminosas y reiteradas.

Los números son explícitos. Este Equipo afirma que recibe cinco denuncias diarias por abuso sexual contra niños y niñas. Pero de ellas, tres adultos, después de denunciar, se niegan a instar la causa penal, es decir, a autorizar la investigación, el seguimiento del caso en el ámbito del derecho. O sea, la denuncia se cae, pierde eficacia, porque el abusador no será citado por la Justicia. Eso es exactamente lo que se espera: “cumplir con el deber” de denunciar. Pero que al abusador lo citen en Tribunales, que aparezca quizás un defensor de niños, que se pruebe el abuso y/o la violación y que el sujeto sea detenido… ¡Ah, no! Para tanto no.

Porque podría ser el padre del niño o de la niña, entonces la familia arriesga destruir la vincularidad, y como sabemos la familia debe estar protegida. ¿Y la protección de niños y niñas…? “Sí, bueno, pero no vamos a dejar al chico sin padre… Al fin y al cabo, los chicos se olvidan de esos episodios….” ¿Una niña se olvida que durante años su padre o su abuelo la manoseaban permanentemente y la obligaban a mantener el secreto para que la familia no se enterara? Lamento defraudarlos. Mi consultorio me ha colocado, y continúa sucediendo de ese modo, en contacto con adultas y adultos que a los cuarenta años o más me cuentan angustiados aquello que les sucedió durante su niñez y no pudieron mencionarlo, no hubo posibilidad de una revelación por temor, por vergüenza, y el desasosiego los acompañó durante toda su vida estropeándoles sus vínculos sexuales y sus experiencias vitales enhebradas permanentemente con ese recuerdo.

Los que “olvidaron”… cualquier día de cualquier año, debido a un estímulo inesperado, sienten que algo del pasado les devuelve las vivencias de aquella criatura y recuerdan entre nubosidades borroneadas pero presentes aquellas horas de asco y de terror.

También están aquellos y aquellas que se sobreadaptan a la situación y se mantienen apegados al abusador, entrenados en un sometimiento del que no pueden huir porque descuentan que no les van a creer. ¿Cómo dudar del abuelo que cuida al niñito mientras la mamá trabaja fuera de la casa?

No creerles a los niños y niñas es acumular goces en el océano de perversiones con las que el abusador se satisface.

Entonces, ¿qué hacer? Avanzar con la denuncia es una catástrofe familiar… Abusar de niños y niñas es una catástrofe para la familia y para quienes no pueden defenderse, porque el poder está en manos de los adultos. Los de la familia y aquellos jueces que contribuyen con su negación de los hechos.

Las estadísticas están, la policía, que al lado del Equipo que se ocupa de los Delitos contra la Integridad Sexual toma nota, también. Pendientes, por desidia moral o conveniencia económica, aquellos y aquellas que no avanzan en la denuncia y obligan a niños y a niñas a continuar conviviendo con el abusador.

Violencias ejercidas a Víctimas niñas, niños y adolescentes

 

Fuentehttp://www.pagina12.com.ar

Source: Noviembre 2014

Integristas andaluces

Integristas andaluces

A unos pasos de la puerta de entrada, una docena de personas grita ¡asesina, asesina! a las jóvenes mujeres que entran o salen de la clínica. Situada en la calle Alemanes, frente al Centro de Arte Contemporáneo de Málaga, Ginecenter se ha convertido en los últimos meses en centro del odio irracional de un grupo de ultras católicos. Más excitados ahora que el Gobierno Rajoy ha retirado su restrictiva y ultramontana ley del aborto.

El acoso, un verdadero escrache, viene de lejos. Desde hace dos años, miembros de la asociación provida Corazón Tierra de María montan guardia frente a la clínica donde, legalmente, se practican abortos de acuerdo con la ley vigente. Distribuyen folletos en los que se identifica al aborto con el holocausto.

“¿Qué diferencia los crematorios nazis de nuestras impolutas clínicas abortistas?”, reza un cartel que exhiben ante el Ginecenter. Ellos mismos responden: “Que los primeros no necesitaban ser blanqueados”.

La dirección de la clínica ha puesto tres denuncias en dos semanas, pero ahí siguen los provida reclamando su libertad de expresión.

La misma que proclama el obispo de Jerez, José Mazuelos. Tras la retirada de la ley Gallardón, buena parte de la jerarquía católica puso el grito en el cielo. La andaluza no se quedó a la zaga. Monseñor Mazuelos afirmó que, ante ese error de Rajoy, le quedaban dos armas: la libertad de expresión, que ejercía, y la amenaza de retirar el voto al PP.

En Sevilla, su hermano en Cristo, el obispo Gómez Sierra dedicaba su homilía del día de la Merced al tema de la semana: el aborto. Una verdadera “cultura del descarte”, afirmó. Según la cual “a los niños se les niega su dignidad humana quitándoles la vida”.

Aunque más lejos llegó el obispo de Alcalá de Henares que, amén de acusar al PP de estar “infectado por el lobby gay”, y de acusar a los partidos de ser “verdaderas estructuras de pecado”, afirmó que el Tren de la Libertad era en realidad el Tren de la Muerte. El tren de la libertad arribó a Madrid lleno de mujeres que defendían su derecho a decidir sobre su propia maternidad.

El malestar de los integristas andaluces no se quedó solo en el seno de la iglesia. El alcalde de Sevilla, el muy beato Juan Ignacio Zoido (PP), afirmó que ha defendido, defiende y defenderá el “derecho a la vida” y culpó, cómo no, a Zapatero del problema. Por cierto: fue una socialista gaditana, Bibiana Aído, quien sacó adelante la vigente ley del aborto. Una norma que ha hecho que disminuya el número de interrupciones del embarazo.

Estos reductos del integrismo católico, tan presentes aún en Andalucía, no se resisten a seguir impregnando de su religión la vida pública. Anteponen su moral al laicismo de un Estado moderno. Siguen anclados en el siglo XIX.

@JRomanOrozco

Fuentehttp://ccaa.elpais.com

Source: Octubre 2014

Aborto legal

Aborto legal

México DF – “Odio los abortos, pero no puedo tomar esa decisión por alguien más”. Barbara Bush

La interrupción del embarazo es legal en el Distrito Federal hasta la semana 12. La legalización se adoptó a pesar de que se mantiene la prohibición del aborto con sanción a la mujer de tres a seis meses de cárcel o de 100 a 300 días de trabajo comunitario. El cambio fue definir el aborto como “la interrupción del embarazo después de la décimo segunda semana de gestación” (artículo 144, Código Penal).

Aun cuando el aborto sea legal en la Ciudad de México, no es fácil conseguirlo. No se trata simplemente de pedirlo al ginecólogo de toda la vida. El IMSS, el ISSSTE y las instituciones de la Secretaría de Salud federal se niegan a practicarlo. Algunas clínicas de la Secretaría de Salud del gobierno del Distrito Federal sí realizan el procedimiento, pero la lista de espera es larga. La mayoría de los hospitales y médicos privados se niegan a llevarlo a cabo… algunos por razones de conciencia, otros para evitar críticas y controversias.

Ante esta falta de apoyo han empezado a surgir en la Ciudad de México clínicas de aborto privadas, algunas con respaldo de fundaciones, que ofrecen la posibilidad a las mujeres capitalinas y de fuera la posibilidad de tener un aborto seguro bajo cuidado de profesionales médicos.

Una de las mejores labores la hace la organización británica Marie Stopes, que ha estado trabajando en la Ciudad de México desde 2008. La institución (www.mariestopes.mx) tiene seis clínicas en la Ciudad de México y además de la interrupción del embarazo ofrece asesoría en métodos anticonceptivos, píldora de emergencia, detección de enfermedades de transmisión sexual y, para varones, vasectomías. El nombre de la asociación procede de una respetada académica escocesa: la primera mujer en convertirse en profesora de la Universidad de Manchester y la fundadora, con su marido, de la primera clínica de control natal en el Reino Unido. La propia doctora Stopes, curiosamente, no apoyaba el aborto sino sólo la contracepción.

Otras organizaciones también proporcionan el servicio de interrupción del embarazo en la Ciudad de México, entre ellas Profem, Femisana Women’s Clinic y Clínica NAISET. Hay una lista completa por delegaciones en www.clinicasaborto.mx.

El aborto es legal en la Ciudad de México desde el 26 de abril de 2007. En 2008 la Suprema Corte de Justicia del país avaló la constitucionalidad de la ley. Los grupos conservadores han reaccionado fortaleciendo la prohibición en otros estados. Una alianza del PAN y el PRI logró en el sexenio del presidente panista Felipe Calderón que 17 estados modificaran su Constitución para definir el origen de la vida en el momento de la concepción. Esto significaría que una interrupción del embarazo sería no ya un aborto sino un homicidio.

Yo puedo coincidir con los grupos conservadores en la necesidad de reducir el aborto, pero la prohibición no es el camino. La sociedad debe impulsar una mayor educación sexual que reduzca los embarazos no deseados. Las secretarías de Salud y de Educación podrían, además, distribuir preservativos en las escuelas.

Si una mujer se embaraza y opta por un aborto, sin embargo, nadie tiene derecho a castigarla. Como cualquier problema ético, el aborto es un tema demasiado complejo, demasiado personal, como para dar la decisión a políticos, policías, jueces o sacerdotes. Solamente la mujer embarazada debe tomar la decisión.

La legislación sobre el aborto en la Ciudad de México ha sido un paso en la dirección correcta porque coloca la decisión en las manos correctas. Organizaciones como Marie Stopes lo vuelven posible al ofrecer un servicio responsable y profesional que da a la mujer la información y el apoyo para tomar la decisión.

Crimen y aborto

Steven Levitt de la Universidad de Chicago y John Donohue de Yale han argumentado que la legalización del aborto en Estados Unidos en 1973 produjo una disminución en el crimen al reducir los nacimientos no deseados. Una versión popular del argumento se encuentra en el libro Freakonomics (2005) de Levitt y Stephen Dubner.

@SergioSarmiento

Fuente: tomado de http://ntrzacatecas.com/

Source: Agosto 2014

“Estoy orgullosa de hacer abortos”

“Estoy orgullosa de hacer abortos”

Stella Maris Manzano, una médica pionera en cumplir con el derecho de las mujeres al aborto no punible.

Es especialista en tocoginecología y se ocupa en Chubut de hacer las intervenciones que la ley autoriza. Aquí, relata el proceso personal que la llevó a poner en práctica sus convicciones. Y explica cómo funciona en su provincia la ley que permite el acceso al aborto no punible a toda mujer que enfrenta un embarazo que pone en riesgo su salud física o psíquica.

Chubut parece una isla en el país. En los hospitales públicos, una mujer que enfrenta un embarazo que puede ser riesgoso o inconveniente para su proyecto de vida puede acceder a un aborto no punible, en menos de cinco días desde que lo solicita. Sin trabas. Sin dilaciones. Sin que un juez católico pretenda prohibirlo. Sin funcionarios que lo impidan. Se aplica la “causal salud”, es decir, se realiza con el fundamento de que se está protegiendo la salud de la mujer, tomando la definición amplia que recomienda la Organización Mundial de la Salud, que incluye la salud psíquica. Es la única provincia que tiene regulada la atención de los abortos no punibles por una ley. La norma fue sancionada en 2010 por unanimidad, luego de un caso de una adolescente de 15 años, de Comodoro Rivadavia, que tuvo que llegar a la corte provincial para que se garantizara su derecho a interrumpir una gestación producto de una violación, un reclamo que tuvo enorme repercusión en los medios a nivel nacional y derivó en la histórica sentencia FAL del máximo tribunal del país sobre abortos no punibles. Además, médicos del sistema público recetan oxaprost –el medicamento que contiene misoprostol, la droga que se utiliza para interrumpir un embarazo–, y las mujeres que no tienen obra social o no pueden comprarlo lo reciben en forma gratuita en farmacias de los hospitales para usarlo en la intimidad de sus hogares.

Una de las gestoras de que en Chubut se garanticen sin obstáculos arbitrarios los abortos no punibles tiene nombre y apellido: se llama Stella Maris Manzano, es especialista en tocoginecología y medicina legal y trabaja en el Hospital Zonal de Trelew. Ella fue quien realizó el aborto de aquella adolescente de Comodoro, cuando nadie quiso hacerlo en esa ciudad, a pesar de que había un fallo de la corte de Chubut que lo avalaba. Y también se encargó de hacérselo a otra chica de la misma ciudad y la misma edad que también resultó embarazada en una violación casi al mismo tiempo que la otra muchachita. Esas dos intervenciones le valieron una injustificada reducción salarial, a modo de represalia de parte de algún funcionario del Ministerio de Salud, situación que logró revertir (ver aparte). En una entrevista de Página/12, Manzano detalló cómo se logró en la provincia instalar la idea de que el aborto es un derecho y reveló el proceso personal que ella misma atravesó para convencerse de que debía hacerlos para evitar enfermedad y muerte de mujeres por embarazos en término y partos no deseados. “Estoy orgullosa de hacer abortos”, dice, sin incomodidad. La médica decidió contar su experiencia con la idea de animar a otros colegas a defender el derecho de las mujeres a interrumpir una gestación cuando su salud, la psíquica incluida, podría estar en riesgo. Le gustaría también que otros médicos y médicas perdieran el miedo a ser estigmatizados o perseguidos por cumplir con la ley. Hace cuatro abortos por semana y sigue, desde hace cuatro años, en su mismo puesto, con dedicación full-time.

La trampa

En otras provincias, como Santa Fe o Buenos Aires, el panorama es muy alejado al de Chubut. En algunas ciudades, como Rafaela y Tandil, entre otras, casi todo el plantel de tocoginecólogos de los hospitales públicos locales se declaró objetor de conciencia y no habría ni un profesional que garantizara el derecho de una mujer a realizarse un aborto cuando corre riesgo su vida o su salud o en casos de violación, como está previsto en el artículo 86 del Código Penal, desde 1921, y reafirmó la Corte Suprema dos años atrás.

La médica chubutense se opone férreamente a la objeción de conciencia. Viene trabajando el tema de su inconstitucionalidad en las leyes de salud sexual y reproductiva hace varios años y cree que no se puede legislar sobre esa cláusula porque significa “legislar el derecho a discriminar”. La objeción de conciencia, dice, logra que los médicos no se sientan interpelados por la problemática del aborto clandestino e inseguro. “No asisten a capacitaciones sobre aborto no punible, no analizan sus deberes. Si garantizaron los derechos civiles a la comunidad LGTB, impidiendo que ningún funcionario de un registro civil se negara a celebrar matrimonios de personas del mismo sexo, es absurdo que se niegue nuestro derecho a la salud y la vida permitiendo la objeción de conciencia en todas las leyes de salud sexual y reproductiva. Nuestro derecho a la conciencia moral no puede vulnerar derechos de terceros. No se permitiría que un médico Testigo de Jehová ingrese a un servicio de hemoterapia para obstaculizar trasfusiones. Con nuestros derechos, ¿por qué se permite?”, se pregunta Manzano.

Fue jefa de División Ginecología y del Departamento de Area Externa en el Hospital Zonal de Trelew, y representante provincial, en Chubut, del Programa de Mejoramiento en la Calidad de Atención del Posaborto, del Ministerio de Salud de la Nación, durante los años 2008 y 2009. Además, es integrante de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito y acaba de estar en Buenos Aires para participar en diferentes iniciativas que buscan impulsar el debate por una reforma legal que despenalice esa práctica.

–¿Qué cambió en Chubut a partir de 2010? –le preguntó este diario.

–Nosotros recetamos el oxaprost en cualquier centro de salud y en el hospital de Trelew. Y el Ministerio de Salud lo provee gratis a toda mujer a la que un médico se lo recete y ponga que es para un aborto no punible. Se lo dan en la farmacia del hospital si no tiene obra social o no lo puede comprar.

Se trata de un protector gástrico, que contiene misoprostol, la droga que la OMS recomienda para realizar abortos con medicamentos. En otros países, como México, donde está despenalizado el aborto en el Distrito Federal hasta la semana doce de gestación, se combina como sugiere la OMS con la mifepristona, otra droga, que en la Argentina está prohibida, y que hace que el tratamiento sea más efectivo.

Chubut es la única provincia que tiene una ley que regula la atención de los abortos no punibles. Fue votada por unanimidad en junio de 2010, como consecuencia de dos casos de adolescentes violadas en Comodoro Rivadavia, que debieron recurrir a la Justicia para conseguir un aborto. La ley provincial, recordó Manzano, establece que el aborto se tiene que hacer en el plazo de cinco días a partir del momento en que fue pedido. Y que el Estado tiene la obligación de garantizarlo. “Empezamos primero con casos de violación. Y con causal salud en casos en que eran más evidente en que la salud estaba en riesgo porque tenían enfermedades previas, leucemia, cardiopatías, problemas de columna, etcétera. Y también con la causal psicológica. La ley provincial dice que si la salud psíquica está en riesgo un psicólogo puede certificarlo. Esto nos ayudó en algún punto, en algunas ciudades como Puerto Madryn. En otras, se constituyó en un obstáculo porque muchas psicólogas tenían miedo de escribir el diagnóstico. Y en esta maduración que hemos tenido todos, y yo en lo personal, me di cuenta de algo que es muy obvio, que ni siquiera hace falta un psicólogo, que todo aborto es no punible por el Código Penal de hoy, porque dice que cualquier médico diplomado lo puede hacer con el consentimiento de la mujer si el embarazo pone en riesgo su vida o su salud. Y todas las mujeres ponemos en riesgo nuestra vida y nuestra salud en cualquier embarazo”, dice Manzano.

–¿Podría explicarlo un poquito más?

–Las cifras de mortalidad materna del país son más que claras. La gran mayoría de las mujeres que mueren lo hacen por causas obstétricas directas. Es decir, empezaron el embarazo y en el tercer mes, por ejemplo, aparece presión alta, pre eclampsia, eclampsia, diabetes gestacional, hemorragias por desprendimiento de placenta, placenta previa, hemorragias puerperales. Entonces, llegué a entender que la ley no obliga a nadie a arriesgar su vida si no quiere. Con lo cual no se puede obligar a una mujer embarazada a llegar a un parto cuando un aborto hecho en un hospital no tiene riesgos. No hay muertas en países que han legalizado el aborto como Uruguay, el Distrito Federal mexicano, o Finlandia desde 1976. Intelectualmente lo había entendido hacía bastantes años, pero me llevó un tiempo llevarlo a la práctica. En el Hospital Zonal de Trelew hay cuatro médicos más de planta y varios residentes que también están haciendo abortos. Y hay médicos generalistas o ginecólogos que los hacen en los once centros de salud y uno de adolescencia que tiene la ciudad. En el Hospital de Madryn también hay tres médicos que no son objetores. Profesionales del servicio de Adolescencia de Puerto Madryn presentaron un trabajo en el Congreso de Adolescencia con unos 160 abortos no punibles realizados en dos años por causal de salud integral.

Manzano explica a otros médicos por qué realiza abortos. Les dice que si ven una persona ahogándose en un río, la ley no los obliga a tirarse para salvarla. Los puede obligar a arrojarle un salvavidas, porque de lo contrario sería abandono de persona. Pero no a tirarse al agua; no a poner en riesgo su vida. No obliga la ley a cualquier persona a donar órganos en vida. No se obliga a ningún varón a donar un riñón a un chiquito desconocido porque se entiende que no se puede obligar a una persona a poner en riesgo su vida. “Y donar un riñón es menos peligroso que parir en la Argentina. Es mucho más peligroso un parto”, termina su explicación.

–¿Es así? Sorprende ese dato…–le pregunta Página/12.

–Empecé a ver las estadísticas oficiales de 2012 de mortalidad materna: 283 mujeres perdieron la vida por causas vinculadas al embarazo en la Argentina en ese año. Un 11 por ciento murió por abortos clandestinos; un 56 por ciento, por causas obstétricas directas, es decir, empezaron sanas el embarazo y una causa obstétrica directa las mató. Y las causas obstétricas directas más comunes son hipertensión, hemorragias posparto, infecciones puerperales, diabetes gestacional. Me llamó mucho la atención que hay una nena muerta de entre 10 y 14 años. Murió por una causa obstétrica directa.

–¿Lo que quiere señalar es que si se hubiera hecho un aborto en esos casos se hubieran salvado sus vidas?

–Yo quisiera saber si a esas mujeres les dieron la posibilidad de elegir. Porque si murieron queriendo continuar con ese embarazo está todo bien. Pero los médicos, ¿les estamos explicando a las mujeres que en la Argentina es entre 80 y 160 veces más peligroso parir que abortar? No el doble ni el triple. Es muchísimo. ¿O que la OMS dice que una de cada 530 mujeres muere por complicaciones de un embarazo en la Argentina? Durante muchos años nos han hecho creer que el aborto es terriblemente peligroso. Que nos podemos desangrar, morir. Nunca he visto una muerte por hemorragia. Todas mueren por infección porque han sido hechos en la clandestinidad. Y nadie nos habla de los riesgos del parto. Ni siquiera circulan las cifras de cuántas mujeres enferman durante el embarazo. No se las consigue en el Ministerio de Salud. Aun mirando las cifras más duras, que son las de mortalidad materna, vemos que llegar a un embarazo a término tiene mucho peligro de muerte, que no lo tiene un aborto realizado en un hospital.

La médica saca algunos apuntes y muestra otras estadísticas oficiales. En 2012, las adolescentes de entre 15 y 19 años muertas por complicaciones de embarazo representaron el 5,6 por ciento de las muertas de esa edad por todas las causas registradas por el Ministerio de Salud de la Nación. Y el 5,7 por ciento de las mujeres de 20 a 24 años que falleció fue por las complicaciones de embarazo: “El 11 por ciento por aborto, las otras 89 por ciento, intentando llegar a un parto, muriendo al final del embarazo o en el parto –destaca Manzano–. Y no murieron por mala praxis. Murieron porque hay muchas enfermedades que los médicos no podemos evitar”.

Fuentehttp://www.pagina12.com.ar

Source: Julio 2014

“¿Para qué nos sirve el desarrollo científico si no podemos decidir sobre nuestros cuerpos?”

“¿Para qué nos sirve el desarrollo científico si no podemos decidir sobre nuestros cuerpos?”

Sergio y Gisela son una pareja de la Ciudad de Buenos Aires que con ayuda de inseminación artificial logró quedar embarazada. A los pocos meses se descubrió que el bebé tenía malformaciones congénitas importantes e irreversibles. Aunque el caso encuadraba en el artículo 1 del Código Penal que dice que un embarazo puede ser interrumpido si está afectada la vida o la salud de la madre (Gisela no sólo se angtustió sino que volvió a tener ataques de asma, enfermedad de la que no tenía episodios hacia años), no encontraron ninguna institución médica que cumpliera con la ley. Con la ayuda de Socorristas en red, finalmente concretaron un aborto en la semana 23. Hoy piden una ley que reconozca los derechos de una pareja a decidir su futuro, y se preguntan “¿Para qué nos sirve el saber si no es para decidir?”  Éste es su testimonio.

 

COMUNICAR IGUALDAD – Quisiéramos compartir con Uds. la lamentable experiencia que hemos vivido y los motivos por los cuales apoyamos plenamente la despenalización del aborto.

Somos una pareja de Capital Federal, de poco más de 30 años. Hace 3 años comenzamos a buscar nuestro primer embarazo por medios naturales, sin éxito. Por lo que luego de una larga y frustrante espera, decidimos realizar una inseminación artificial, logrando el embarazo en el segundo intento.

Desde el comienzo realizamos todos los estudios y cuidados indicados. Somos ambos completamente sanos (no cigarrillo, no droga, no obesidad, no alcohol….y llevábamos una vida totalmente sana).

Lograr el embarazo nos llenó de una inmensa felicidad. Finalmente, y tras mucho sacrificio, habíamos alcanzado nuestro sueño más grande, que imaginamos casi desde el día en que nos conocimos.

Al principio todo transcurrió perfecto, hasta que la prueba de traslucencia nucal salió mal (principalmente por los valores hormonales).Se nos recomendó realizar una punción para efectuar biopsia de corion, y por otra parte, hicimos también los cariotipos nuestros. La biopsia dio como resultado cromosomas normales para el bebé. Los cariotipos nuestros también fueron normales.

Ese día nos volvió el alma al cuerpo. Pensamos que había sido una falsa alarma, sólo un susto. Y continuamos normalmente disfrutando del bebé, anunciándolo a todos, comprando ropa, juguetes. Soñando como iba a ser nuestra nueva vida. Para muchos en la familia también significaba el primer nieto y sobrino.

Lamentablemente en la semana 19 de gestación realizamos un Scan fetal según indicación médica, y nos llevamos la horrible sorpresa de que el bebé padecía malformaciones congénitas importantes e irreversibles, que afectaban severamente su motricidad, su corazón y su cabeza. Realmente no podíamos creer lo que estábamos escuchando. Ni siquiera los médicos pudieron darnos una explicación confiable sobre lo que pasaba. No sabían qué era, y mucho menos cómo iba a continuar. Sólo atinaron a decirnos que parecía ser algo genético, y probablemente formara parte de un síndrome más complejo, y que (para mayor desgracia) existía una probabilidad de que volviera a ocurrir en futuros embarazos, socavando nuestro sueño de ser padres…. Fue el día más triste de nuestras vidas… Sólo pudimos abrazarnos y llorar desconsoladamente. Y no imaginábamos aun que lo peor estaba por venir.

A pesar del inmenso dolor, estábamos seguros que continuar esto no nos hacía bien. Luego de tan larga lucha para conseguirlo, no era sano emocionalmente ni psíquicamente para mi esposa seguir adelante viviendo esta pesadilla con final incierto. Anímicamente estábamos destruidos, e incluso mi esposa comenzó a somatizar esta angustia con nuevos episodios de asma (enfermedad que había superado hacia 8 años).

No queríamos arruinarnos la vida, ni condenar a nuestro bebito a vivir una vida horrible, pasando todos sus días dentro de un consultorio médico, rodeado de sufrimientos físicos y frustraciones psíquicas por no poder vivir una vida normal. No lo merecía él, ni lo merecíamos nosotros.

Lamentablemente, cuando comenzamos a buscar opciones para interrumpir el embarazo, nos dimos cuenta que sólo contábamos con el férreo apoyo de nuestra familia. Las instituciones se negaban rotundamente a realizarlo dentro de sus instalaciones. Los médicos se lavaban las manos y se desentendían del problema. Los burocráticos comités de bioética necesitaban tiempos inciertos para “analizar el caso”. Los profesionales comerciantes que supuestamente practicaban abortos y que cotizaban sus servicios en miles de pesos, también nos rechazaban por el avanzado tiempo de gestación (ya iban 20 semanas).

En el transcurso de los siguientes 20 días buscamos nosotros y nuestras familias desesperadamente entre médicos conocidos, recomendados, parientes, vecinos… Recorrimos toda la ciudad de Buenos Aires de una punta a la otra, y parte del Gran Buenos Aires también. Nada servía… Y cuando algo parecía que iba a darse, en breve se caía (por distintos motivos) y era volver a empezar de cero otra vez. Tuvimos – sin exagerar – casi 10 alternativas diferentes que nos prometían que “seguro” podían resolver el problema. TODAS fueron cayéndose, una a una…. Parecía una maldición…

Ahí nos dimos cuenta que el alma también puede doler, aunque no tenga terminales nerviosas. Porque la soledad, la angustia y la infinita tristeza que se siente en estos casos, no tiene otra manera de describirse.

Es dolor ante la inminente pérdida de un hijo.

Es impotencia porque nada en el mundo puede remediarlo.

Es agotamiento por la lucha extensa e inútil.

Es frustración por el sueño incumplido.

Y es desesperación por sentirnos solos, naufragando en un océano de desinterés y conveniencia.

Todo eso, era el “dolor en el alma” que sentíamos.

La tensión aumentaba, la panza seguía creciendo, ya sentíamos patear al bebe… Y nuestra búsqueda no progresaba…

Para colmo de males, buscando desesperadamente por internet encontramos una organización que decía ayudar y asesorar en estos casos, con procedimientos “seguros”. Una vez allí nos dimos cuenta que en realidad era una organización religiosa disfrazada de agrupación pro-aborto, que nos engañó para concurrir, y allí sentados torturaron aún más nuestra mente, dándonos cátedra de mística y moral, mientras nosotros una vez más nos ahogábamos en llanto…

Es difícil comprender esa tendencia sádica de una parte de la sociedad, que busca el padecimiento del otro a cualquier precio, escudándose en su fundamentalismo ético o religioso, sin mostrar una pizca de sentido común ni de empatía… Pues no hace falta tener un doctorado en filosofía para entender el sufrimiento de otro. Sólo hace falta ponerse en su piel por un instante, escucharlo, abrazarlo y sentir lo que siente.

Afortunadamente aún existen personas genuinamente solidarias, con gran responsabilidad social y sentido común, dispuestas a ayudar al prójimo sin condiciones. Y luego de mucho buscar, finalmente las encontramos…. El día que recibimos un mail de Socorristas en Red, con la respuesta de Ruth desde Neuquen, sentimos un enorme desahogo. Por primera vez no estábamos solos. Alguien fuera de nosotros y nuestro grupo familiar, se preocupaba por nuestra situación.

Ruth se ocupó como nadie por aliviarnos lo más rápido posible. Nos recomendó lugares, nos contactó con médicos, nos escribía a diario para saber cómo estábamos y si habíamos podido avanzar. Nos separaban miles de kilómetros de distancia, pero la sentíamos más cerca de lo que nadie había estado…

Ruth finalmente nos pudo vincular con un profesional médico que ayudaba en este tipo de casos. Y cuando hablamos con él, rápidamente nos dimos cuenta que antes que médico, se trataba de un gran ser humano.

Teníamos la buena fortuna de haber encontrado a estas personas que nos entendían y acompañaban, y que nos dijeron las 3 frases que fueron el salvavidas para mantener a flote la poca fuerza de voluntad que aún nos quedaba: “Estamos con ustedes”, “Vamos a ayudarlos”, “Esto se va a solucionar”.

Ahora sólo nos faltaba derrotar a la burocracia institucional que seguía poniendo trabas para encontrar un lugar adecuado donde llevarlo a cabo. Para esto debimos dar varias vueltas más, pero al menos ya no estábamos solos. Finalmente el médico que nos ayudaba pudo encontrar el lugar y acordamos fecha para realizar la interrupción del embarazo. Él se preocupó en todo momento por nosotros, nos contuvo telefónicamente, nos dio una charla previa junto a una psicóloga, vino dos veces a nuestro domicilio fuera de horario, nos hizo las recetas necesarias, se la jugó por nosotros, arriesgando incluso su trabajo y su matrícula. Pues lamentablemente estos procedimientos aun hoy día (año 2014) deben hacerse en secreto y a escondidas, como si fuéramos delincuentes…

¿Quieren saber cuánto cobró este médico por trabajar 10 días previos fuera de horario para nosotros, por arriesgar su matrícula sin conocernos, por realizar el aborto cuidando a mi mujer durante 12 horas de trabajo de parto, y por continuar controlándola durante los 15 días posteriores?… NADA. No lo hacía por dinero, solo por convicción. Hasta nos resultaba difícil de creer… En este mundo donde todo y todos parecieran tener un precio, descubrimos que aún existen personas que son fieles a sus principios, y para quienes el ejercicio de la justicia va más allá de cualquier cuestión material.

Finalmente, alcanzando ya las 23 semanas de gestación, el momento llegó, y el aborto pudo realizarse exitosamente. El médico nos confirmó allí mismo que de todas maneras, el embarazo no hubiera llegado a término, pues la placenta estaba también en pésimas condiciones.

Nuestra interrupción no fue algo feliz, pues implicó la perdida de una situación muy deseada. Pero fue para nosotros un acto de justicia, porque entendíamos que no éramos responsables ni merecedores de lo que nos pasaba. Ni nosotros, ni nuestro hijo.

Como saldo nos quedan muchos sinsabores por las idas y vueltas, mucha decepción por ciertas personas y mucho agradecimiento por otras. Y nos quedan miles de preguntas sin respuesta. Y la sensación de que nos falta madurar mucho como país y como sociedad.

Existe mucha preocupación en el Estado por resguardar el “derecho de propiedad” (garantizar que la gente pueda ser dueña de su casa, su auto, su empresa, su canasta básica…) Sin embargo, se han olvidado por completo del principal derecho de propiedad, que es fundamental y origina a todos los demás; que es la propiedad del “sí mismo”, el derecho de cada uno de nosotros a ser dueños de nuestro cuerpo y de nuestro destino. Y no hay derecho que duela tanto en su carencia como éste…

También existe mucho interés por mejorar la salud pública y financiar el desarrollo de la medicina. Un avance científico cargado de hipocresía… ¿Para qué nos sirve el saber si no es para decidir? ¿Cuál es el sentido de desarrollar sofisticadas técnicas de diagnóstico prenatal si no podemos usar el resultado en nuestro propio beneficio?

Es imperioso contar con una ley que reconozca los derechos que una pareja tiene para decidir su futuro, así como el derecho que toda mujer tiene para preservar su integridad física y psicológica.

Ojala pronto podamos conseguirla.

Fuentehttp://www.comunicarigualdad.com.ar/

Source: Julio 2014

Un triunfo de las mujeres

Un triunfo de las mujeres

Un triunfo de las mujeres: tenemos protocolo de aborto terapéutico

El aborto terapéutico estaba legalizado desde hace 90 años con el firme objetivo de proteger la vida de las mujeres en grave riesgo de muerte o con problemas de salud graves que impidieran que tuvieran calidad de vida luego del parto.

Pero por la terrible intromisión de la Iglesia católica, el protocolo que reglamentaría su procedimiento recién ha podido ser aprobado y puesto en funcionamiento el día sábado 28 de junio que apareció publicado en el diario oficial El Peruano. En ese transcurso, anualmente de 15 a 20 mujeres perdían la vida o quedaban con graves secuelas de salud.

Y a pesar de que el protocolo no es perfecto, se logró evitar que fuera peor de lo que esperábamos, que la interrupción fuera hasta la semana 13 (ahora es hasta las 22), que un testigo acompañara y firmara el consentimiento, como si una mujer sola no pudiera decidir entre la vida y la muerte, o que solo se pudiera implementar si había riesgo de salud y no mal grave y permanente a la salud de la mujer en estado de gestación.

La lucha por la autonomía de las mujeres ha sido un proceso largo y lleno de obstáculos en el cual muchas tuvieron que morir para que hoy podamos tener un poco de justicia. Hemos logrado arrancarle al poder religioso algo de lo que se precian: el control del cuerpo de las mujeres, y con ello controlar sus actos, sus deseos, su futuro, su libertad. El aborto, en estas circunstancias, es uno de los ejes principales en el avance de la ciudadanía de las mujeres. Mientras seamos ciudadanas de segunda clase, el Estado y los poderes fácticos seguirán decidiendo sobre nuestras vidas, y nosotras seguiremos luchando para arrancarles a ellos nuestros derechos.

Falta aún muchísimo para que las relaciones de poder entre hombres y mujeres sean desestabilizadas, el Perú tiene un alto índice de feminicidio, violencia de género, violencia “familiar”, violaciones sexuales, abortos clandestinos, violencia sexual en las calles, violencia homolesbotransfóbica que afecta principalmente a las mujeres o a todos aquellos que son feminizados y por ello pasibles de violencia de género. Falta mucho para que el déficit de ciudadanía que vivimos actualmente sea posible de superar en un contexto en donde eres más importante como consumidor que como ser humano. Falta mucho para que el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables se convierta en el Ministerio de la Mujer y la Ciudadanía, y no en lo que quieren convertirlo los conservadores: el Ministerio de la Familia. Pero en ese camino andamos, luchando día tras día por derechos efectivos.

Por siglos el trabajo de la Iglesia católica ha sido vulnerar los derechos de mujeres y homosexuales, por no mencionar otras poblaciones igual de perjudicadas. Es un deber de todas las mujeres y LGTB no permitir que esto siga sucediendo. Revelarse frente al discurso de odio y la imposición de las creencias es un imperativo ético que debemos asumir prontamente. Que ninguna religión pueda meterse en nuestras camas, en nuestros cuerpos ni en nuestras vidas si nosotras no lo queremos. Que nadie se atreva a decirnos cómo debemos vivir nuestras vidas. Que ninguna mujer, joven, adolescente, niña sea obligada a ser madre. Las mujeres seguiremos luchando hasta que al fin tengamos igualdad y justicia. Despenalizar el aborto por violación es el siguiente paso.

Tomado dehttp://diario16.pe

 

Source: Julio 2014