Costa Rica

Acceder al aborto impune en Costa Rica: acciones de incidencia en un contexto distinto

En el marco de las “Iniciativas Locales para incrementar el acceso al aborto seguro”, a través de las causales de aborto legal, la Asociación Ciudadana ACCEDER desarrolló el proyecto “ACCEDER al aborto impune en Costa Rica”. El mismo fue implementado en los meses de mayo a octubre y tomaba en consideración la presunción de un cambio de contexto político y social, en un país en donde existen pocas vocerías sobre el tema y pretendía posicionarlo desde una perspectiva jurídica, así como brindar argumentos también técnico jurídicos para la creación de estas nuevas vocerías. De esta forma, presumimos que se podría generar un cambio en el debate que se ha mantenido a lo largo de las décadas en el país pero que se ha intensificado con el acuerdo amistoso de los casos de Ana y Aurora ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

A través de las acciones quedó claro que existe un desconocimiento acerca de elementos determinantes para el aseguramiento del derecho a decidir de las mujeres en relación al acceso a la figura legal del aborto impune en Costa Rica, y que es imperativo de cara a la posible aprobación de  una norma técnica para la implementación de la figura del aborto impune que consta en el Código Penal costarricense, tal como ha prometido el estado costarricense, hacer un giro en la discusión nacional a través de nuevas actoras y nuevos argumentos más allá de la convicción colectiva de que las mujeres somos personas plenas, con derecho a tomar decisiones sobre nuestros cuerpos y en particular en relación al marco legal asegurado desde casi hace 50 años en el país.

Así las cosas, en lugar de un solo taller, se tuvo que implementar dos, en tanto el primero resultó una base para la discusión más amplia mientras que en el segundo, fue posible ahondar en detalles de discusión más técnicos y precisos, así como una valoración de la campaña #SaludYVida121, que hace referencia precisamente al artículo penal costarricense que permite la interrupción del embarazo en casos que se requiera para prevenir peligro a la salud y/o vida de la mujer, que haya sido hecho por un médico o médica o bien por una personas profesional en enfermería obstétrica y que no haya sido podido evitar por otros medios. Esto no puede ser si no un proceso continuo sin duda, lo cual representa un reto, para un contexto en donde la sociedad civil que defiende los derechos de las mujeres, y en particular los derechos reproductivos, no cuenta con recursos para sostenerlo. Si bien en comparación con otros países de la misma región centroamericana la problemática es menos intensa, lo cierto es que al no ser prioridad para los organismos internacionales de derechos humanos y donantes, Costa Rica no ha avanzado, para no decir retrocedido, en esta temática. Es decir, que el proceso no puede acabarse en estos dos talleres, que fueron sin duda alguna vitales, para realizar un cambio incluso en el discurso mediático, a través de la campaña, materializada justamente con el desarrollo de la argumentación en el documento del presente proyecto, pero esto significará un esfuerzo que dependerá únicamente de la posibilidad de sostenerlo a través de trabajo voluntario en ausencia de recursos económicos.

Ahora bien, la intención de posicionar el tema fue el asegurar el acceso a la interrupción del embarazo bajo las causales ya establecidas por ley pero que por la inexistencia de un protocolo nunca han podido ser implementadas, en tanto previmos (y seguimos previendo) cuestionamientos a la norma técnica por un lado, pero también porque será necesario asegurarse de la demanda ciudadana para acceder a este procedimiento médico ya asegurado por ley pero negado en la práctica. A esto le hemos llamado “Cultura de denuncia” como una estrategia para crear presión al estado por parte de las mismas usuarias.

Este propósito fue cumplido en tanto se apreció cómo a partir de la generación de insumos desde los dos talleres así como de los documentos que fueron base para la campaña #SaludYVida121 y sobre la cual incluso el mismo discurso de las jerarquías católicas fue modificado para versar sobre argumentación pseudo jurídica pero variando de lo que usualmente había venido ocurriendo. También parece ser indicativo las notas que se lograron posicionar sobre la campaña resultado del trabajo conjunto pero además otras notas con un corte muy distinto al tradicional.

Adicionalmente, este proyecto permitió una interacción con otras actoras, tal a través  del sitio web lanzado www.abortoterapeutico.cr precisamente permitió el posicionamiento de otras colectivas así como organizaciones para apoyar la acción que en principio permitiría difundir la norma. El discurso alrededor del tema ha dado un giro a partir del desarrollo de la estrategia generada desde los dos talleres y la investigación concretada en los documentos del proyecto pero que además logró por primera vez tener voces distintas como por ejemplo en los videos de personal de salud e influencers. También a través de redes sociales se manejaron diferentes formatos por ejemplo en instagram con imagenes, facebook videos, twitter historias.

Uno de los grandes retos que tuvimos, fue que todas estas acciones iban dirigidas, precisamente desde la expectativa de que la norma fuera aprobada mucho antes de que se terminará el plazo del proyecto, no obstante, esto no ocurrió, a pesar de que a través de la prensa, se siguió sosteniendo que sería aprobada pronto, de tal manera que fue necesario modificar algunas acciones que habían sido previstas, en tanto existía una imposibilidad material para concretarlas.

La modificación de algunas actividades y también la estrategia planteada hizo que de los dos talleres en donde se produjo entre otros un mapeo, se determina que no era el momento para posicionar de manera directa el acceso al aborto terapéutico para víctimas de violencia sexual, incesto y niñas, cosa que había sido programada para la reproducción de materiales de CLACAI con la campaña “Niñas No Madres”. No obstante, se valoró una animación para la creación de demanda a partir de denuncias, en tanto precisamente a partir de los talleres detectó un desconocimiento incluso por parte de activistas sobre la demanda para la interrupción terapéutica del embarazo.

En resumen, logramos una convocatoria de diversas organizaciones y activistas interesadas en el tema del derecho a decidir de las mujeres, generación de alianzas y visibilización de nuevas voces en la defensa pública del derecho a decidir por parte del sector médico e influencers así como el fortalecimiento de la discusión pública del tema de aborto enfocado en el tema de salud y legalidad y la modificación del discurso mediático hacia el art. 121 del Código Penal, esto a pesar de las transformaciones en el entorno político del país que variaron el cronograma de aprobación de la norma así como del proyecto y sus actividades, el fortalecimiento de sectores fundamentalistas en el país que abren múltiples frentes de luchas simultáneas, el arreglo de confidencialidad sobre los casos de Ana y Aurora, así como el posicionamiento de este tema en año electoral agenda coptada con escándalos de corrupción, y el hecho de que Costa Rica es un país en donde la sociedad civil no está organizada y no posee recursos que permitan por ejemplo tener un lugar donde poder reunirse o personal para darle seguimiento entre otros a los compromisos de derechos humanos como CEDAW.