'Para abortar, cierra los ojos y déjate caer por las escaleras'

'Para abortar, cierra los ojos y déjate caer por las escaleras'

Poco después de quedarse embarazada por primera vez, Paola Dragnic, que tenía 31 años, empezó a sentirse mal. Al cabo de varias semanas, cuando casi no podía caminar por los dolores, le diagnosticaron un embarazo triploide. “Un ser humano y medio”, resume con crudeza. Un feto con tres juegos de cromosomas que rara vez llega al segundo trimestre de gestación, y que, en su caso, desencadenó en un cáncer de placenta.

Los médicos me decían que fuera Estados Unidos a abortar“, rememora esta periodista especializada en salud -sabía qué le tenían que hacer y qué le estaban negando- y que ahora forma parte de laasociación MILES por los derechos reproductivos, que ha lanzado una polémica campaña a favor del aborto terapéutico, es decir, el inducido por razones médicas. Denuncian que a las mujeres solo les queda la opción del “aborto accidental”. Por eso, en vídeos de ficción,muestran cómo provocarse un aborto chocándose contra un coche o tirándose por unas escaleras.

Los vídeos, que acumulan (sumados) medio millón de visitas en YouTube desde que se lanzaron hace un mes, reclaman la aprobación en Chile de una ley que permita el aborto porque corra peligro la vida de la mujer, por inviabilidad fetal (como el caso de Paola) o por violación. Sólo hay otros cuatro países en el mundo que prohíben el aborto en cualquier circunstancia: El Salvador, República Dominicana, Nicaragua y Malta. Además de El Vaticano.

“La campaña es una ficción. Nosotros no estamos haciendo un llamado a las mujeres para que se tiren por las escaleras. Es una reflexión. Es tanta la desesperación de las mujeres cuando les dicen [los médicos] que tienen que ponerse a rezar o a subir escaleras para provocarse un aborto espontáneo. Es una paradoja que las mujeres no podamos tener acceso a la ciencia”, relata Claudia Dices, directora de la asociación Miles.

El aborto fue un derecho de la mujer hasta que lo suprimió la dictadura militar de Augusto Pinochet en 1989 . Desde entonces, no se ha regulado. “En los últimos 25 años en el país han gobernado alianzas entre partidos de centro izquierda y centro, y la derecha. La ideología que está detrás tiene que ver con una creencia católica y la Iglesia está en contra de los derechos sexuales y reproductivos“, explica Claudia, que reconoce que la campaña es “provocativa” y que han recibido muchas críticas, desde, precisamente, “posiciones religiosas” y “poderes económicos y una élite que dirige nuestro país”.

La campaña coincide con la tramitación del Proyecto de Ley que pretende restaurar el aborto terapeútico en Chile , una de las promesas electorales de la presidenta Michelle Bachelet en su última campaña presidencial .

El futuro texto está ahora en la Comisión de Salud de la Cámara de los Diputados. Allí se votará, de ahí pasará a la Comisión Constitucional y, por último, al Senado. “Podría estar entrando al Senado en octubre, más o menos”, adivina, esperanzada, Claudia.La sociedad está de su lado: según una encuesta de febrero de este año, el 71% de los chilenos está a favor de la despenalización del aborto.

Si finalmente sale adelante y se aprueba, nunca más serán noticia los casos de niñas de 11 y 13 años violadas por familiares que son obligadas a dar a luz.. Tampoco habrá más casos como el de Paola, la mujer cuya historia desencadena este texto. A los cuatro meses de embarazo, con una tripa que parecía el doble por los tumores que aplastaban el feto, la ingresaron de urgencia. Le examinaron los pulmones, para descartar que el cáncer se hubiera extendido.

“Me metieron una pastilla en la vagina que te produce contracciones y te provoca el parto”, vuelve a recordar, al teléfono. Pidió que le pusieran anestesia, porque no iba a ser madre, el feto estaba muerto.Al despertar, sólo preguntó: ¿Todavía tengo útero?. Un año después, nació Sofía. Dos años después, Simón. Y un día, cuando le iba a recoger al colegio, escribió su historia en una nota en Facebook. La compartieron 50.000 personas en dos horas. Hoy, unos vídeos impactantes, reclaman lo mismo. “Es una deuda de la democracia. Chile está viviendo una especie de despertar ciudadano, de movimientos, de sindicatos, donde se están poniendo sobre la mesa temas que son deudas y que critican el orden social existente”, concluye Claudia.

Tomado de http://www.elmundo.es/

Source: Mayo 2015