Un triunfo de las mujeres

Un triunfo de las mujeres

Un triunfo de las mujeres: tenemos protocolo de aborto terapéutico

El aborto terapéutico estaba legalizado desde hace 90 años con el firme objetivo de proteger la vida de las mujeres en grave riesgo de muerte o con problemas de salud graves que impidieran que tuvieran calidad de vida luego del parto.

Pero por la terrible intromisión de la Iglesia católica, el protocolo que reglamentaría su procedimiento recién ha podido ser aprobado y puesto en funcionamiento el día sábado 28 de junio que apareció publicado en el diario oficial El Peruano. En ese transcurso, anualmente de 15 a 20 mujeres perdían la vida o quedaban con graves secuelas de salud.

Y a pesar de que el protocolo no es perfecto, se logró evitar que fuera peor de lo que esperábamos, que la interrupción fuera hasta la semana 13 (ahora es hasta las 22), que un testigo acompañara y firmara el consentimiento, como si una mujer sola no pudiera decidir entre la vida y la muerte, o que solo se pudiera implementar si había riesgo de salud y no mal grave y permanente a la salud de la mujer en estado de gestación.

La lucha por la autonomía de las mujeres ha sido un proceso largo y lleno de obstáculos en el cual muchas tuvieron que morir para que hoy podamos tener un poco de justicia. Hemos logrado arrancarle al poder religioso algo de lo que se precian: el control del cuerpo de las mujeres, y con ello controlar sus actos, sus deseos, su futuro, su libertad. El aborto, en estas circunstancias, es uno de los ejes principales en el avance de la ciudadanía de las mujeres. Mientras seamos ciudadanas de segunda clase, el Estado y los poderes fácticos seguirán decidiendo sobre nuestras vidas, y nosotras seguiremos luchando para arrancarles a ellos nuestros derechos.

Falta aún muchísimo para que las relaciones de poder entre hombres y mujeres sean desestabilizadas, el Perú tiene un alto índice de feminicidio, violencia de género, violencia “familiar”, violaciones sexuales, abortos clandestinos, violencia sexual en las calles, violencia homolesbotransfóbica que afecta principalmente a las mujeres o a todos aquellos que son feminizados y por ello pasibles de violencia de género. Falta mucho para que el déficit de ciudadanía que vivimos actualmente sea posible de superar en un contexto en donde eres más importante como consumidor que como ser humano. Falta mucho para que el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables se convierta en el Ministerio de la Mujer y la Ciudadanía, y no en lo que quieren convertirlo los conservadores: el Ministerio de la Familia. Pero en ese camino andamos, luchando día tras día por derechos efectivos.

Por siglos el trabajo de la Iglesia católica ha sido vulnerar los derechos de mujeres y homosexuales, por no mencionar otras poblaciones igual de perjudicadas. Es un deber de todas las mujeres y LGTB no permitir que esto siga sucediendo. Revelarse frente al discurso de odio y la imposición de las creencias es un imperativo ético que debemos asumir prontamente. Que ninguna religión pueda meterse en nuestras camas, en nuestros cuerpos ni en nuestras vidas si nosotras no lo queremos. Que nadie se atreva a decirnos cómo debemos vivir nuestras vidas. Que ninguna mujer, joven, adolescente, niña sea obligada a ser madre. Las mujeres seguiremos luchando hasta que al fin tengamos igualdad y justicia. Despenalizar el aborto por violación es el siguiente paso.

Tomado dehttp://diario16.pe

 

Source: Julio 2014