Interrupción del embarazo en una niña violada

Interrupción del embarazo en una niña violada

Los médicos del hospital provincial Mariano y Luciano de la Vega, del partido bonaerense de Moreno, recomendaron no interrumpir el embarazo de una adolescente de 13 años, violada, cuya madre había solicitado un aborto no punible. Ante esta situación, como investigadores en el tema de la salud de la mujer y el embarazo, deseamos dar una opinión académica.

En las justificaciones para no realizar un aborto inducido, la doctora Mariana Dunayevich, directora asociada del hospital, afirmó en declaraciones periodísticas que “la inducción del aborto en estas condiciones aumenta significativamente el riesgo de una eliminación incompleta de la placenta y de una hemorragia posparto con riesgo de muerte y de histerectomía, es decir, de poner en riesgo su capacidad reproductiva a futuro”.

Las afirmaciones de la doctora Dunayevich adolecen de base científica. En primer lugar, al avanzar el embarazo en una adolescente aumentan las posibilidades de complicaciones del mismo. Un estudio que realizamos sobre 854.377 nacimientos en Latinoamérica, publicado en el American Journal of Obstetrics and Gynecology en el año 2005, se mostró que las embarazadas de edades muy precoces tenían cuatro veces más posibilidad de muerte en el embarazo comparado con el grupo de referencia (edades entre 20-24 años).

Comparado con este grupo, las adolescentes mostraron una mayor posibilidad de tener un niño de peso bajo (1,62), de un nacimiento prematuro (1,66), de mortalidad de su hijo (1,5), de tener una eclampsia (1,61), de anemia (1,41), de hemorragia posparto (1.59) y de infección endometrial (3,81).

Por lo tanto, estos hallazgos muestran que la prolongación del embarazo en estas niñas no garantiza una prevención de complicaciones serias incluida la muerte.

Similares hallazgos fueron encontrados en un estudio multinacional realizado por la División de Reproducción Humana de la Organización Mundial de la Salud y publicado en la revista British Journal of Obstetrics and Gynecology en 2013. Este estudio muestra que las embarazadas adolescentes tienen mayor riesgo de padecer eclampsia, endometritis puerperal, infecciones sistémicas, hijos de bajo peso y mayor mortalidad de sus hijos en comparación con las edades 20-24 años.

En la publicación aludida se refiere que “los especialistas coincidieron en recomendar a la paciente y a su familia una cesárea programada”. La cesárea programada no previene los riesgos antes mencionados y por otro lado en un artículo que publicamos en la revista Birth, en el año 2006, mostramos que la cesárea representa mayores riesgos que el parto normal relacionado con consecuencias en los futuros embarazos, como un aumento en 44 veces la posibilidad de una histerectomía, de 42 veces de rotura uterina y de 1,6 veces de tener una muerte fetal y una placenta previa en un próximo embarazo comparado con las mujeres que tuvieron un parto normal.

Estos hallazgos muestran que la opción aconsejada a esta niña representa un riesgo aumentado para la capacidad reproductiva de la misma en contradicción con lo afirmado por la doctora Dunayevich.

Quizás el compendio más riguroso desde el punto de vista científico sobre el aborto inducido es el del Colegio de Obstetras del Reino Unido, que fue publicado en el año 2011 (http://www.rcog.org.uk/files/rcogcorp/Abortion%20guideline_web_1.pdf). El mismo refiere que las mujeres deben ser informadas sobre el bajo riesgo que esta práctica implica y una reciente revisión publicada en la Biblioteca Cochrane muestra que los métodos médicos consistentes en mifepristona más misoprostol tienen más de 90 por ciento de evacuación en 24 horas para abortos segundo trimestre.

En síntesis, la evidencia existente muestra que se le puede ofrecer el aborto inducido seguro a esta niña y con ello prevenir futuras complicaciones de continuar su embarazo.

* Médico obstetra, investigador superior del Conicet.

** Médico obstetra, profesor adjunto de la Escuela de Salud Pública de la UBA.
Ambos pertenecientes al Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria.

Por José M. Belizán * y
Fernando Althabe **

Fuentehttp://www.pagina12.com.ar

Source: Mayo 2014