Rumbo al primer mundo

Rumbo al primer mundo

[Perú] Hace un tiempo, Vargas Llosa, en este mismo diario, describió a la perfección lo que parece ser el pensamiento dominante de nuestras élites, que se precian de ser de derecha liberal pero que ven al liberalismo como “una doctrina esencialmente económica, que gira en torno del mercado como una panacea mágica para la resolución de todos los problemas sociales. Esos logaritmos vivientes llegan a formas extremas de dogmatismo y están dispuestos a hacer tales concesiones en el campo político a la extrema derecha y al neofascismo”.

Es decir, a nuestra clase dirigente lo único que le importa son las cifras macroeconómicas. Salvo el MEF todo es ilusión, digamos. Pero toda libertad es mentira mientras no exista igualdad. Igualdad de oportunidades, igualdad ante la ley, igualdad de derechos.

Primer ejemplo: Alan García. Una persona que a finales de los 90 se acogió a la prescripción y que ahora, quince años después, mediante una leguleyada de último minuto, se salvó de los hallazgos de la Megacomisión. Por ejemplo: de 5.246 conmutaciones de pena, 3.207 –es decir, nada menos que el 60%– fueron a condenados por tráfico ilícito de drogas y, de estas, unas 400 fueron otorgadas a condenados por la forma agravada del delito. O sea, no eran burriers, como siempre dice el líder aprista. Entre ellos, familias y bandas enteras abandonaron las cárceles. García mismo supervisaba los casos, hay varias anotaciones de su puño y letra. ¿Esto no es, por lo menos, investigable? ¿Quién dijo que el que no la debe, no la teme? Pero, claro, si en el 2006 no había respondido por cargos mucho más graves y de todas formas salió electo, ¿por qué habría de responder ahora? ¿Para qué?.

Hay algunos que son más iguales que otros. Otro caso es el del presidente regional de Áncash, que tiene congresistas, fiscales y redes empresariales a su disposición. Nueve de sus opositores han sido asesinados. Una decena de magistrados que seguían las denuncias en su contra han sido sistemáticamente destituidos. La prensa local está amenazada. Incluso se descubrió un local de chuponeo, la famosa “Centralita”. Y todo esto viene sucediendo desde que el señor asumió su cargo en el 2007. Pero, desde Lima, existe una actitud de dejar hacer, dejar pasar lo que ocurre en el resto del Perú mientras no choquen con ningún interés. Un poco lo mismo que ha venido pasando con la minería informal.

Igualdad de derechos: en nuestro país, una mujer con dinero puede abortar sin ningún problema. En nuestro país, según Manuela Ramos, mueren 2 mujeres al día en abortos clandestinos. ¿Son acaso las mujeres con dinero las que fallecen abortando? Se ha demostrado que en varios países se ha logrado reducir drásticamente (de 5 a 30 veces) el número de muertes de madres tras legalizar el aborto y proveer clínicas de aborto seguro. Una mujer con dinero también puede, por cierto, comprar una píldora del día siguiente. Ese método anticonceptivo está prohibido para las mujeres pobres, ya que el Estado no puede distribuirlo, gracias a nuestro Tribunal Constitucional.

Y eso que ya no alcanza el espacio por cómo nuestro país pelea por una “unión civil”, que ni siquiera es matrimonio para todos. Pero hasta eso se rechaza. Hasta las migajas de un derecho. Con todos estos casos, ¿aún pretendemos ser de primer mundo?.

Fuentehttp://www.larepublica.pe/

Source: Abril 2014