Aborto, más allá del bien y del mal

Aborto, más allá del bien y del mal

Se celebra el debate sobre el aborto en Bolivia; aunque vaya a darse en condiciones desiguales debido a: 1º la prevalencia de valores machistas, que cuestionan los derechos de las mujeres, aún los referidos a su cuerpo, planes de vida y futuro; 2º los derechos de las mujeres no son temas de las agendas política -mediática, que reproducen y refuerzan el sistema patriarcal; 3º los medios están en manos de grupos de

poder políticos, económicos, también religiosos y conservadores que ven riesgoso el avance de las mujeres; y 4º el estigma sobre quienes respaldan el derecho a decidir de las mujeres (feministas, egoístas, radicales, superficiales, títeres de políticas imperialistas, etc.), desconociendo la legitimidad de la demanda.

 

El aborto puede ser abordado desde diversas perspectivas. Desde lo jurídico, como delito y enfatizando en el aborto impune del Código Penal (Art. 266), conocido por su incumplimiento y por condenar a niñas, adolescentes y mujeres violadas, a llevar forzosamente sus embarazos, por demora del permiso judicial y excusas de los servidores de salud. Los jerarcas de las iglesias buscan minimizar los embarazos productos de violación, aunque Bolivia tenga la segunda tasa más alta de violencia sexual de América Latina.

Algunas religiones hablan del aborto como pecado, juzgan a las mujeres desde el dogma y falsa moralidad. Se oponen a la anticoncepción que podría prevenir embarazos no deseados y han usado la fe para controlar la vida de las mujeres, sus cuerpos y sus decisiones. A pesar de ello, cientos de mujeres (católicas, evangelistas, cristianas, ateas y otras) recurren cada día al aborto.

Para la salud pública, el aborto es una causa de mortalidad de mujeres, la mayoría pobres, que interrumpen sus embarazos de forma insegura, arriesgando sus vidas en manos de inescrupulosos que lucran con esta práctica. ¿Aborto seguro? los que se practican mujeres que pueden pagar los servicios en condiciones adecuadas.

La prohibición no ha sido efectiva para responder a la temática del aborto. Lo evidencian los datos existentes: estimaciones con información disponible, pues existe subregistro por ser clandestino.

La Constitución, una de las más progresistas de la región, declara a Bolivia como Estado laico y lo separa de las religiones, para evitar su injerencia en las políticas públicas. El Estado debe mostrar voluntad política y firmeza ante presiones conservadoras y efectuar un abordaje integral, desarrollando acciones sistemáticas para encarar los desafíos vinculados al aborto: modificar leyes para garantizar el derecho a la interrupción del embarazo, adecuándolas a recomendaciones de instancias internacionales y a la realidad de las mujeres.

Prevenir embarazos no deseados: incluyendo educación sexual integral en las escuelas; ofreciendo servicios de salud sexual y reproductiva y la atención de complicaciones de aborto y acceso a anticoncepción. Cuestionar las relaciones inequitativas de poder entre mujeres y hombres y luchar contra la violencia, sobre todo la sexual; recuperando nuestros cuerpos, para planificar nuestras vidas, decidir cuándo tener relaciones sexuales, qué anticonceptivos usar, cuándo y cuántos hijos tener, fuera de mandatos que ven a las mujeres como reproductoras, antes que humanas con derechos.

No se puede eludir el debate. Sólo esperar interés genuino por debatir en el marco de la transformación del Estado, los derechos constitucionales, lejos de discursos coloniales y patriarcales de las iglesias y sus jerarquías, para decidir, en el marco de la libertad y no de la imposición de las creencias de otros.

La autora es feminista y comunicadora social

Fuentehttp://www.lostiempos.com/

Source: Agosto 2013