Aborto en la adolescencia: al filo del abismo

Aborto en la adolescencia: al filo del abismo

Mis recuerdos fueron casi cuatro décadas atrás. Me retrotraje a la consulta de Ginecología del hospital santaclareño, a donde acompañaba a mi mamá a buscar un tarjetón para píldoras anticonceptivas, aquellas llamadas Mes-nor; allá por el año 1978 eran únicas, distantes, casi inalcanzables, solo prescritas por aquel galeno. 

Ahora tenía delante a varias muchachas embarazadas, escuchaban la charla educativa previa a la interrupción. Ellas tienen muchas opciones para evitarlo, sin embargo las desechan y cruzan umbrales de dolor, riesgos y hasta desesperanzas para deshacerse de la consecuencia de un momento fortuito.

Los dos contextos citados difieren y tienen puntos de contacto. La primera divergencia es la abundante disponibilidad hoy de recursos anticonceptivos y una atmósfera más desinhibida desde el punto de vista moral, incluso todas las adolescentes van con sus mamás.

Y esto marca un paralelo muy diferente en mis recuerdos, cuando en mi juventud, en aquel mismo hospital de Villa Clara, murió Carmen Rosa, una condiscípula de mi beca, que prefirió negar su condición de cardiópata, ir sola al peligroso proceder y hacerse el legrado que le costó la vida.

Sin embargo, algo es igual aún. En ese grupo de muchachas entre 13 y 19 años, percibí inseguridades y flaquezas, porque pese a tener amplios conocimientos sobre el sexo protegido, deciden correr la aventura por complacer al varón.

En 1965, Cuba despenalizó el aborto, bajó la mortalidad por esa causa y el horror del proceder a sangre fría, pero no el vendaval emocional y físico, por lo que suficientes razones para esta conclusión, apreciamos en las consultas de marras en el hospital cienfueguero.

DISCORDANCIAS ENTRE EL CORAZÓN Y LA RAZÓN

El intercambio educativo es el primer paso del aborto y acontece con las licenciadas Diademis Armas, enfermera; Marilín González Lima, psicóloga; y Milagro Sánchez Oviedo, trabajadora social de este proyecto, perteneciente al Programa de Atención Materno Infantil (PAMI) en Cienfuegos.

Las gestantes esgrimen criterios reveladores de impotencia ante su situación: “Él no se protege porque no es quien tiene que estar aquí”; …”Mi mamá está muy seria, imagínense, esto no me lo puede aprobar, yo me lo busqué sin poder, tengo solo 16 años, me falta mucho para coger una carrera.

“¿Mi novio? Pues se peleó conmigo cuando le dije de la barriga. Quise demostrarle que lo quería y me salió todo mal”. 

Estas muchachas están desde el martes hasta el viernes en la aplicación del Misoprostol. El proceso abortivo comienza el miércoles, luego de esta charla, y termina el viernes en el salón. Otras optan por el legrado con anestesia general, a ciegas, muchas veces con consecuencias ocultas.

Así asevera la psicóloga Marilín González, quien dirige la consulta de su especialidad en el programa de infertilidad y asevera:

“Un gran número de pacientes acuden a nuestro centro con la tristeza de haber afectado su futuro reproductivo por una interrupción, un alto porcentaje de las asistentes a mi consulta sufren por esa causa, frecuentemente irreversible”.

En la charla educativa, estas informaciones se diluyen, quizás porque prima el terror. La mayoría no se percata de otro bumerán, solo hasta que reparten condones y advierten además de la angustiante realidad del embarazo no deseado, sobre otras graves consecuencias del sexo desprotegido para la salud.

La doctora Doris González Díaz, ginecóloga especialista en “Patología de cuello cérvico uterino”, esgrime otros riesgos:

“La relación del Virus del Papiloma Humano (VPH) contraído por Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) en las patologías malignas ginecológicas, tiene una recurrencia altísima.

“Existen unos 150 serotipos de VPH y alrededor de 50 infectan a seres humanos con lesiones en el tracto genital, los hay de baja y de alta oncogenosidad (proclives al cáncer) y más de la mitad de las personas prescritas con carcinomas, tienen al menos dos serotipos, se adquieren a través del contacto sexual desprotegido con una persona contaminada.

“La mitad de las adolescentes y jóvenes adquieren el PVH en el primer lustro de su vida sexual activa”.

La despenalización del aborto puso el problema en manos diestras y legalizó el peligroso derecho de la mujer de decidir sobre su cuerpo y sus hijos, pero las féminas siguen víctimas de una cultura patriarcal, que conlleva a la iniciación sexual por chantajes afectivos, sin la madurez adecuada.

Queda mucho por hacer a nivel social. En el siglo XXI todavía nuestras hijas corren por el borde de un abismo de sinsabores. El aborto a través de Misoprostol o el legrado quirúrgico, es agresivo para la salud reproductiva y con un costo emocional y psicológico, aún imperceptible en edades tan tempranas.

 

 

Fuente: 5septiembre.cu

Source: Marzo 2013