“Sociedad ultramachista”

“Sociedad ultramachista”

El círculo de padre ausente, mujer joven pobre, obediente y predestinada a ser madre, sexualidad precoz, prohibición del aborto, es explosivo y explica por qué Venezuela tiene el record de embarazo precoz en América latina

Así aparece retratada la sociedad venezolana en el título del reportaje que hace la reportera Julie Pacorel para el diario francés Libération sobre el embarazo precoz, publicado el 14 de septiembre. La periodista francesa ha firmado ya varios reportajes sobre Venezuela, abarcando diversos temas: el cacao, los sucesos de la cárcel del Rodeo, los sacerdotes de Petare, etc.

Sus trabajos son acertados. El de las niñas-madre ocupa dos páginas centrales del cotidiano e impresiona por su crudeza y rigor. Pacorel cita a la portavoz de Avesa, Magdimar León, para subrayar el machismo que impera en la sociedad venezolana. La violencia entre sexos está banalizada por una cultura en la que las mujeres tienen designado un rol de obediencia.

La periodista visitó varios centros en los que se atiende el problema del embarazo precoz que afecta sobre todo a las jóvenes de los barrios populares de Caracas: la asociación “Niña-Madre” en Coche, Avesa, Plafam y la institución gubernamental Inamujer.

Subraya el grito desesperado de las asociaciones y organizaciones no-gubernamentales que le hacen frente solas a lo que es quizás nuestro mayor problema de salud pública para el cual no hay ninguna política directa y explícita.

Pacorel señala una estadística que es aterradora: en Venezuela 60% de las madres crían solas a sus hijos. La cifra de madres solas es de Avesa.

El círculo de padre ausente, mujer joven pobre, obediente y predestinada a ser madre, sexualidad precoz, prohibición del aborto, es explosivo y explica por qué Venezuela tiene el record de embarazo precoz en América latina. La ausencia de políticas públicas y el abandono de los logros de los años 1980 y 1990 han producido efectos dramáticos.

Es quizás esa la paradoja que me lleva a escribir sobre este reportaje. El gobierno del presidente Chávez es moralista y pacato en lo que se refiere a la sexualidad y a las mujeres. El mejor ejemplo de esto es que las misiones están centradas en la maternidad.

El gobierno asume que las buenas mujeres son madres y que para ser mujer hay que ser madre. No hay ninguna diferencia con la mentalidad que impera en nuestros barrios donde la mujer que no haya parido a los 20 años no es “normal”.

En Venezuela, para ser mujer hay que ser madre. Así piensa el presidente Chávez, porque “las madres son gloriosas”. Todo bañado de un moralismo autoritario porque la madre está a su vez sujeta a que la penalicen cuando no se comporta como quieren las instituciones.

De allí que la Lopna sea un instrumento de amenaza y de chantaje permanente. La pregunta es, ¿así piensa también la oposición? Sabemos que en la Mesa de la Unidad hay excelentes asesores, gente de avanzada que concibe a las mujeres como ciudadanas con derecho a hacer con su vida lo que quieran, a tener hijos o no.

Pero el discursito populista machista de que “yo sé lo que es vivir/sufrir/bueno/malo porque soy madre” suena también en algunas mujeres que deberían ser ejemplo de otra manera de entendernos.

Fuente: http://www.talcualdigital.com

Source: Septiembre 2011