Embarazos selectivos, el siguiente paso de la discriminación de género

Embarazos selectivos, el siguiente paso de la discriminación de género

En la India se han producido 12 millones de abortos intencionados. Las parejas buscan tener niños, y finalmente los tienen. Pero cualquier sociedad necesita un sano equilibrio entre hombres y mujeres, ¿hará algo el Gobierno para corregir esta moda? 

La llegada de la primera hija de Anu y Sanjay trajo alegría a la familia. Cuando llegó la segunda niña también la recibieron felices; sabían que aún podrían tener más hijos. Pero con la llegada del tercer hijo, otra niña, decidieron pasar a la acción.

Durante el cuarto embarazo de Anu, ella y su marido acudieron a un radiólogo recomendado por si ginecólogo a las afueras de su pueblo, en Maharastra, India occidental. Por 600 rupias, unos 14 dólares, el radiólogo les dio la mala noticia: una niña.

Anu volvió entonces a su ginecólogo y abortó.

“Mi marido solía insistir en que quería un hijo varón, y por eso decidí que quiero esperar a tener un niño”, dice Anu. “Así que decidí abortar”.

Anu y Sanjay, nombres ficticios debido a la delicadeza del tema, siguieron intentando tener un hijo varón. Al final, Anu se quedó embarazada ocho veces. Ha tenido cuatro niñas y cuatro abortos.

A medida que India se desarrolla y su clase media aumenta, el aborto de fetos femeninos se está volviendo cada vez más habitual. El censo de 2011 de la India muestra que la proporción de niñas menores de 7 años frente al número de niños está en su nivel más bajo desde la independencia del país, en 1947.

Un ratio natural de sexos es de 105 niños por cada 100 niñas. Así se ajusta la ligera mayor probabilidad de supervivencia de las niñas frente a los niños. Sin embargo, el censo de 2011 muestra que ese ratio en la India entre menores de 7 años es de 109 frente a 100. Si bien no es una diferencia dramática, significa que en un país de 1.200 millones de habitantes hay 7 millones menos de niñas que de niños.

Los expertos en salud pública dicen que esa proporción anormal es consecuencia de las pruebas de ultrasonido a los que se someten las embarazadas para determinar el sexo de sus fetos y abortar en el caso de que sean hembras.

Un reciente estudio publicado en la revista médica británica The Lancet indica que los abortos selectivos por motivo de sexo han aumentado notablemente en las dos últimas décadas, y que la mayor parte de la población india vive ahora en estados en donde estas prácticas son habituales. Se calcula que en las últimas tres décadas se han producido entre 4 y 12 millones de abortos en el país por estos motivos.

El estudio señala que las mujeres de familias más ricas y educadas son más propensas a someterse a este tipo de abortos que las de familias pobres, probablemente porque se pueden permitir el acceso a determinadas tecnologías.

“Los recientes aumentos del alfabetismo y de los ingresos per cápita en la India pueden por lo tanto haber contribuido a aumentar el aborto selectivo de niñas”, indica el estudio.
La discriminación de género es el motivo que suele estar detrás de los abortos selectivos, pero el fenómeno también ha aumentado debido a que los médicos se organizan para sortear las leyes que impiden revelar el sexo de los fetos a los padres.

Mientras la India se enfrenta a una creciente disparidad en la proporción de géneros, algunos activistas creen que el gobierno no está haciendo lo suficiente para afrontar el tema y han organizado acciones encubiertas en clínicas para identificar a los médicos que incumplen las leyes.

Los abortos selectivos representan “el lado oscuro del desarrollo social y económico”, asegura el demógrafo francés Christophe Guilmoto.

“Se le da más poder a la mujer, pero al mismo tiempo la vieja tradición vuelve a estar en primer plano, y las preferencias de género se implementan de una manera mucho más efectiva por el acceso a la tecnología, a la información y el conocimiento”.

La práctica de la selección de sexo ha comenzado a tener efectos nefastos en algunas zonas. En algunas comunidades, como los estados relativamente ricos de Haryana y Punjab, se sabe que las familias están comprando novias en estados más pobres.

El tráfico de novias a lo largo del país pone a estas mujeres en peligro porque se las aísla y se vuelven más vulnerables a los abusos, aseguran la activista pro derechos de la mujer Ranjana Kumari. Esas mujeres proceden además de entornos culturales diferentes, y por lo tanto tienen que luchar para adaptarse a los nuevos hábitos dietéticos y costumbres de las aldeas de sus maridos.

Presión para tener un hijo

En la cultura india existe una fuerte presión religiosa, social y económica para que las familias tengan un hijo varón. Cuando las hijas crecen, es costumbre que se casen y se vayan a vivir con sus suegros. Los hijos, en cambio, se quedan en casa y cuidan de los padres a medida que se hacen mayores.

Anu dice que habría dejado de tener hijos después de tener a sus dos primeras niñas, pero su marido y su suegra insistían en que la familia necesitaba un varón. En muchas comunidades las mujeres indias que tienen un hijo son más respetadas y tienen más estatus social.

“Tu seguro es tu hijo”, reconoce Anu, sentada en la consulta de su médico en la aldea de Mohopada.

Además, las hijas resultan más caras. Sanjay gana 20.000 rupias al mes, unos 450 dólares, trabajando en una empresa química. Eso debería de ser suficiente para darle a su familia una vida decente de clase media. Sin embargo, asegura, se ha gastado todo su dinero en la educación de sus hijas, los gastos cotidianos y ahora en casarlas.

Fuente: http://noticias.lainformacion.com

Source: Septiembre 2011