Un debate entre la vida y la muerte

Un debate entre la vida y la muerte

Sin dogmas ni posturas irreconciliables, el tema del aborto se trató en un encuentro que se realizó en la ciudad de Neuquén donde se destacaron posturas disímiles y fundamentadas. 

Especialistas en el tema desde el punto de vista médico, un juez y el obispo de Neuquén aceptaron el desafío de debatir el problema.

Neuquén > Un tema complejo que involucra la vida, la muerte y la angustia. Produce un estigma social difícil de superar. Repercute de manera distinta según la clase social y causa un riesgo muy grande en las mujeres más vulnerables.
Todos tienen una opinión, que suele llevar a una intensa y apasionada discusión en base a la ideología personal, el conocimiento medicinal, el dogma, las estadísticas y el derecho.

Los jueces de la provincia organizaron una charla para debatir acerca del problema del aborto en la sociedad argentina. La cita fue el miércoles en el auditorio de una obra social. El debate evidenció posturas muy disímiles, con alto grado de conocimiento desde cada área y mucho respeto entre los participantes. Los panelistas fueron: el obispo de Neuquén, monseñor Marcelo Melani; el juez penal de Bariloche Martín Lozada; la diputada provincial por Libres del Sur, Paula Sánchez; la jefa del Departamento de Ginecología del Castro Rendón, Gabriela Luccetti; la médica y psicóloga Ana Bolsan y la teóloga María Paula Casanova. Además, contó con la presencia del presidente de la Asociación de Magistrados y Funcionarios Judiciales de la provincia, Richard Trincheri, entre otros jueces que organizaron el evento.
La Mañana de Neuquén habló con algunos de los participantes para reproducir sus conclusiones.

Marcelo Melani

Como Iglesia siempre afirmamos que hay un derecho fundamental para todos, que es el derecho a la vida y como tal no se puede cortar para nadie.
La Iglesia de Neuquén siempre peleó por el derecho de la vida de todas las personas y en especial de los más débiles. Personalmente creo que los más débiles entre los débiles son los chicos que todavía no salieron a la vida exterior pero que ya tienen vida. Entonces mi posición es no a la despenalización del aborto o a favorecerlo en todos los casos en que se pueda hacer.
No es justo que a una chica que ya asumió un dolor tan grande como una violación, agregarle un dolor más. Un aborto no es algo que pasa una vez y nunca más se lo siente. Mi experiencia como sacerdote me demostró que esas mujeres mantienen ese dolor por años, el recuerdo de lo que tuvieron que hacer o que eligieron hacer.
Si no quieren al bebé hay centenares de familias que están esperando adoptar un niño. Es cierto que para ella serán 9 meses de dificultad pero eso ya lo tenía, no lo va a sacar impidiendo que ese bebé nazca.
Los datos acerca de la muerte de mujeres por aborto clandestino son muy bajos. Los medios de comunicación tienen mucho poder para descubrir los datos verdaderos. Los Ministerios de Salud provincial o nacional demuestran que en promedio en Neuquén se mueren dos mujeres al año por abortos clandestinos.
Debemos preocuparnos en salvar a todas las mujeres, a esas dos y a las demás que se mueren dentro del hospital antes o después del parto por fallas del sistema hospitalario, pero sobre ellas nadie dice una palabra.
¿Por qué tenemos que matar una vida para salvar a otra? Esto fue el razonamiento de la dictadura…

Richard Trincheri

Se trata de un tema complejo que excede el marco jurídico, tiene muchas aristas y, principalmente, lo que advertimos es que no fue debatido en la sociedad argentina. Nos debemos ese debate. Creemos que merece ser abordado desde distintos aspectos, que participen todos los sectores, esa es la iniciativa de la Asociación de Magistrados y Funcionarios Judiciales de la provincia.
Como no hubo un debate acerca de esto creo que no sabemos qué es lo que piensa la sociedad sobre esto, para aprenderlo creo que se deben organizar pequeños debates como este con pluralidad de opiniones.
Estoy seguro que no debe haber ningún otro tema que traiga aparejada tanta discusión como el aborto. Dentro de un mismo agrupamiento hay personas que piensan distinto. Los que se dicen liberales en política hay gente que está de acuerdo en penalizar el aborto y otros que no, lo mismo pasa con los conservadores. Es un tema que excede la ideología.
En cuanto a las interpretaciones de la ley puedo decir que los jueces aplican las leyes, por eso es importante lo que se escriba en el Congreso, porque en general lo que los legisladores sancionan se entiende que es la síntesis y el consenso de la mayoría de la ciudadanía. No tengo duda que los magistrados se van a actualizar a lo que resuelva el legislador en materia legal.
En la ley vigente, artículo 86 inciso segundo del Código Penal, donde establece las situaciones de aborto eugenésico, ese artículo se interpreta de diversas maneras.
El sector más conservador aplica una sola de las posturas y desdeña la otra.
La sentencia Lozada se enmarca en una de lsa dos interpretaciones posibles de ese artículo. Hay casos en donde se siguió ese criterio, yo mismo apoyé a Lozada luego de que la Cámara revocara su sentencia. Pero casos como ese llegan a Tribunales Superiores porque hubo recursos de casaciones o apelaciones previos, lo que quiere decir que no todos están de acuerdo con que ese artículo habilita el aborto a la mujer violada demente. Hay una postura que sostiene que es también para la mujer sana.
La cuestión pasa por la letra que utiliza el legislador, si se modifica el inciso y dice que va a hacer tanto para la mujer sana o idiota todos los jueces irán detrás de eso pero cuando la norma no es muy clara sucede esto que hay distintas interpretaciones.

Martín Lozada

Hace 90 años los legisladores argentinos habilitaron dos formas de aborto no punible, en la actualidad vemos restricciones para que las mujeres accedan a ellos.
La primera situación que ocurre es que una mujer, quien fue violada, llega a una sala de salud para exponer su situación. El médico pide autorización judicial para realizarle el aborto y el caso lo toma un juez de instrucción. La situación entra al sistema por el lugar menos deseado para eso, por el penal.
Los médicos saben que no tienen que pedir autorización judicial pero lo hacen para resguardarse. Lo que genera dos movimientos inconvenientes dentro del sistema: la judicialización de un hecho que debería quedar suscripto a un nivel de salud y la que esas mujeres quedan deambulando por los juzgados en busca de una decisión que no obtienen y, si llega, es demasiado tarde como para poder realizarlo.
Si el médico piensa en pedir autorización es porque se encuentra ante los dos supuestos de la ley, entonces debería actuar y listo. No es necesario que exista una denuncia penal para poder hacerlo. No es necesario saber la identidad del violador o la composición genética de aquel por nacer porque no está estipulado en la ley.
En Argentina se realizan 500 mil abortos clandestinos. Las mujeres que tienen menores alcances a la educación sexual, las más vulnerables dentro de la sociedad, son las que corren riesgo su vida.
La paradoja es que esas mujeres que no acceden a los programas de salud sexual son las que corren a las salitas y luego son sujeto de persecución penal.
El acceso al aborto no punible es un tema de Derechos Humanos.

Gabriela Luccetti

El 50% de los embarazos mundiales no son planeados. En Argentina hay una baja natalidad y un bajo nivel de anticoncepción, por lo que se diría que podría haber altos niveles de aborto.
En Argentina se realizan entre 350 y 450 mil abortos por año. Todos son hechos en la clandestinidad, los que se complican son los realizados por gente de bajos recursos por haber sido perpetuados en situaciones de riesgo.
La segunda causa de internación son los casos de complicaciones en los abortos. Hay 75 mil internaciones por año en Argentina, mil en Neuquén, cien en el Castro Rendón, cien en el Heller y cien en el hospital de Zapala.
Un estudio que realizamos durante 6 años en el Castro Rendón sobre 122 abortos sépticos -que son los espontáneos o provocados por una complicación infecciosa- terminaron en 6 muertes y 16 casos donde les secaron el útero a las mujeres. El promedio de edad de esos 122 casos fue de 27 años y en el 96% de los casos ya habían tenido un aborto previo y con una media de tres embarazos anteriores.
Los métodos de aborto utilizados demuestran la desesperación del estado en que se encontraba esa mujer a la hora de hacerlo.
En la Argentina la mortalidad materna es 40 por 100 mil habitantes y el embarazo terminado en aborto es la primera causa de muerte materna en el país.

María Paula Casanova

El nivel de suicidio en los países donde el aborto está legalizado es muy alto, entre ellas, muchas son mujeres que sufrieron un aborto.
Aquellas mujeres que se realizaron un procedimiento como este sufren de un síndrome llamado post-aborto, uno de sus síntomas es el alto índice de agresividad con el resto de sus hijos.
Además, se genera un síndrome en los hijos que saben que sus padres abortaron a un hermano suyo. Se trata del síndrome del sobreviviente, hijos que piensan que podrían haber sido ellos y quedan dolientes por el accionar de sus padres.
Las estadísticas del Ministerio de Salud indican que en 2010 hubo 410 muertes maternas de las cuales 11 fueron por aborto en el país y una en Neuquén. Hay una manipulación de las cifras para lograr la legalización del aborto.
La legalización no es la solución para el aborto ilegal porque, tal como se estudió en los países donde sí es legal, muchas mujeres igual acuden a la clandestinidad porque prefieren el anonimato.
Hay mucha hipocresía porque muchos te dicen que no pasa nada con hacerse un aborto pero luego de hacértelo vienen los problemas y los síndromes ya descriptos.
La hipocresía está en la gente que lo defiende y luego en el sistema de salud le da la espalda cuando llegan los inconvenientes.
Favorecer el aborto no es la solución porque muere el bebé y queda una mujer fraccionada.

Fuente: http://www.lmneuquen.com.ar

Source: Septiembre 2011