Políticamente incorrecto

Políticamente incorrecto

(Argentina) Nuevamente, la hipocresía invade las calles de Buenos Aires. La gigantografía de Natalia Fassi que muestra cómo se clava dos jeringas en su panza de embarazada con la inscripción de la palabra Vida, haciendo clara alusión al aborto y al “asesinato’ que supone, fue colocada en el Obelisco el jueves 7 de julio para impulsar la campaña en contra de esta práctica que la diputada y candidata a legisladora porteña Cynthia Hotton (Valores para mi País) lanzó en el Congreso Nacional. Otra vez, la jugada sucia de los grupos pro-vida intenta generar polémica poniendo la discusión de la legalización del aborto alrededor de interrogantes morales.

Se deja por fuera, por ende, el hecho de que se realicen alrededor de 460.000 abortos por año en la Argentina. Se omite que 80.000 terminan en hospitalizaciones por consecuentes complicaciones. Se oculta que, en nuestro país, mueren aproximadamente 500 mujeres al año a raíz de la prohibición de una práctica que limita la libertad individual del género femenino. El aborto es un problema que aqueja a nuestro país y a gran parte de América Latina, aunque los medios masivos de comunicación no lo reflejen ni quieran tratarlo. En nuestro país, el aborto constituye la causa número uno de muerte por maternidad, muertes que, además, habría que agregar en el rubro de “evitables”. La religión es un factor que pesa en esta temática y que ha promovido la ilegalidad de esta práctica que, de manera clandestina, se sucede habitualmente. Sin embargo, existe una cantidad considerable de mujeres católicas que pasan por esta instancia. Es, entonces, un tema tabú que excede a las creencias religiosas, que está instalado en la sociedad con una connotación negativa que no permite, siquiera, discusiones complejas sobre el tema. Cómo es que, en época de elecciones, casi ningún candidato trata la cuestión del aborto en sus plataformas? O al menos no públicamente, ni en sus discursos ni en los medios. Y es que, por su condición de tabú social, sensible para el común de los ciudadanos, hablar de su despenalización o legalización parecería ser políticamente incorrecto.

En el año 2008 en Uruguay, por citar un ejemplo, el ex presidente Tabaré Vázquez vetó la Ley de Salud Sexual y Reproductiva aprobada en el Parlamento que despenalizaba el aborto, es decir, que permitía la interrupción voluntaria del embarazo durante las primeras doce semanas de gestación. En Brasil, otro país vecino, la presidente Dilma Rousseff, activista feminista, intentó esquivar la discusión acerca del aborto durante su candidatura y aún continúa sin elevar propuestas que modifiquen la penalización. No es de extrañar, entonces, que a pocos meses de las elecciones presidenciales no haya ningún partido que se embandere con el proyecto de Ley por la Interrupción Voluntaria del Embarazo, aún cuando existen 50 diputados de todos los frentes políticos (menos el PRO) que firman la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

No debería sorprendernos, entonces, que el obelisco, centro de la Ciudad de Buenos Aires, en la que ejerce su poder el Jefe de Gobierno Mauricio Macri, hoy cara visible de lo que vendría a ser la nueva derecha de la política argentina (sin vueltas, el PRO), vista la fotografía retrógada de una figura pública que intenta seguir acentuando el tabú y promoviendo la comparación aborto-homicidio en el imaginario social. Como escribía una periodista en este mismo medio en base a la televisación de la captura del ‘Doctor Aborto”, parecería ser que la única manera de tratar el tema es dejando escaso margen a la problemática de fondo, a que se trata de algo que pasa, y no de casos aislados de mujeres que no supieron entender el rol que debían cumplir en el mundo. Habría que poner en común, desde los grandes medios de comunicación, las consecuencias que la penalización acarrea y, de este modo, habría que abrir un debate más rico que una sola cara de la moneda.

Hoy, la manera de hablar del aborto es desde la condena social, desde el castigo y la caracterización de monstruo para quien se lo practique o ayude a practicarlo. Evidentemente, este año electoral tampoco ayudará a que se genere un debate público.

Fuente: http://reporteplatense.com.ar

Source: Julio 2012