Mónica Roa: Los Derechos Humanos, por esencia son contra la mayoría

Mónica Roa: Los Derechos Humanos, por esencia son contra la mayoría

Aunque se ocupa de la defensa de la mujer, muchas feministas la cuestionan.

La abogada Mónica Roa, conocida por sacar adelante la sentencia de despenalización del aborto, habla de los retos y obstáculos de la última década de derechos de las mujeres.

Por trabajar con hombres, porhacer parte de una generación de abogadas que prefiere la estrategia y el derecho en lugar de la protesta. Mónica Roa y el grupo de abogadas de la organización internacional Women¿s Link Worldwide acaban de cumplir diez años de trabajo en este campo. Aunque es mucho lo logrado, ella sabe que aún falta mucho para que la sociedad desmonte el machismo y asuma sus consecuencias. ¿Cuál es el mayor logro en materia de derechos de la mujer en la última década?

La gente está empezando a preguntarse cómo se mueren las mujeres, y están viendo que no lo hacen en la guerra, sino a manos de sus parejas, por falta de acceso a la salud o por causa de un aborto inseguro. También está viendo que, cuando son víctimas de tortura, siempre reciben violencia sexual, que en la mayoría de los países tiene una pena menor que la de tortura. Por eso en tribunales penales internacionales (de la ex Yugoslavia y Ruanda) se dieron las primeras condenas de violación como tortura y como genocidio. En Argentina, las violaciones sucedidas en tiempos de dictadura fueron declaradas crímenes de lesa humanidad. Y la Corte Interamericana de Derechos Humanos tomó una decisión sin antecedentes en el caso de los asesinatos de mujeres de Ciudad Juárez, en México: que los jueces consideren el contexto en el que se dan los crímenes contra la mujer.

Uno de los Objetivos del Milenio de la ONU es reducir la mortalidad materna,

¿cuál es su balance?

No se ha cumplido, a pesar del avance. Pero el que se busque reducir es un indicador de que la mujer es un agente del desarrollo de una sociedad. Muchas de las mujeres que se mueren por un aborto clandestino dejan hijos huérfanos, por eso el Comité de los Derechos de los Niños de las Naciones Unidas apoya el aborto, porque tiene claro que el bienestar de los niños depende del de sus mamás.

¿En qué radica la necesidad de tener el control sobre el cuerpo de la mujer?

La mujer hoy puede votar, trabajar y participar en política, pero las reivindicaciones femeninas que menos se han logrado tienen que ver con quién toma las decisiones sobre su cuerpo. Por ejemplo en el genocidio maya, las mujeres eran violadas para que sus esposos y sus comunidades las rechazaran y en esta cultura era la mujer la encargada de transmitir la cultura. Era una de las estrategias para el genocidio de esta cultura. La mujer en tanto reproductora no solamente de la raza sino de la cultura, es un objetivo de guerra muy específico. No es casualidad que pase. En el contexto de Ruanda, con un conflicto entre dos etnias, la estrategia fue yo violo a la mujer de mi enemigo para que quede embarazada de mi raza y la raza de mi enemigo se acabe. En el caso de Argentina, durante la dictadura, a las mujeres que estaban embarazadas en los centros de detención les quitaron a sus hijos y los dieron en adopción para ‘reformarlos’ o ‘curarlos’. En el gobierno de Fujimori, en Perú, se hicieron esterilizaciones forzosas. En las redes de esclavitud sexual del mundo son los traficantes quienes deciden qué y cuánto hace la mujer. Y en los contextos de conflicto, su cuerpo se vuelve un territorio de guerra y hasta es usado estratégicamente. El poder reproductivo del cuerpo de la mujer hace que se convierta en un sitio poderoso que el enemigo siempre quiere atacar.

¿En qué han cambiado las estrategias del feminismo?

Una de las cosas que ha hecho el feminismo, en la época en que las leyes eran claramente discriminatorias hacerlo evidente. El movimiento feminista ha tratado de hacer que todas esas ganancias que se han hecho para la humanidad también se usen para la mujeres, que aunque parecería obvio, claramente no lo es. El movimiento feminista es responsable de que internacionalmente haya una Convención para Eliminar toda forma de Discriminación contra la Mujer de las Naciones Unidas, o que en América Latina exista la Convención de Belem do Pará que es la única en el mundo sobre violencia doméstica, intrafamiliar. En todos los procesos de reformas sociales contemporáneas siempre se han incluido un par de artículos en la constitución donde se reconoce que hombres y mujeres tienen los mismos derechos. Una frase que fue revolucionaria en un momento como que el hombre nace con derechos y libertades en un momento se vuelve opresiva porque excluye a la mujer. Y se incluye. Y aunque eso ha sido una gran ganancia, lo que ha hecho es volver más difícil la denuncia de lo que pasa, porque en la medida que las normas reconozcan en el texto la igualdad de derechos, la pelea política se hace más difícil porque ¿contra qué estás peleando si ya la norma reconoce que hay igualdad? Era mucho más fácil ir a pelear cuando la constitución decía que las mujeres no podían votar. Hemos llegado al momento de entender que este no es un problema de hombres contra mujeres, que ellos son malos y ellas buenas, es un problema cultural social en donde ambos son reproductores de un sistema machista y víctimas. Hoy las estrategias tienen que ser más sofisticadas, como usar el derecho y el sistema legal como una herramienta que debe hacerse valer y que no es automática.

¿Cree que en estas luchas reivindicatorias de los derechos de las mujeres y de las minorías, la ley de cuotas funcionó?

No. Pienso que no ha funcionado. No se ha sabido ni manejar, ni entender que la ley de cuotas es una medida transitoria que busca simplemente asegurar que haya una participación de mujeres de tal manera que la gente empiece a darse cuenta que el hecho de que participen mujeres hace que el debate sea más rico y que ellas puedan probar que sí pueden y no simplemente que es por hacerles un favor porque no pueden. Todo lo contrario. Si se entiende de esta manera no logra el objetivo y es contraproducente.

En estos diez años, ¿qué logros ha tenido Women¿s Link Worldwide?

En Haití, ante la crisis de violencia sexual vivida después del terremoto, trabajamos con la Comisión Interamericana de DD.HH. para tomar medidas que protegieran a las víctimas de violación (como la anticoncepción de emergencia) y se evitaran más casos. En España buscamos mostrar que las mujeres no hacen parte de la red de trata, sino que son las víctimas y deben ser tratadas dentro de un contexto de derechos humanos. En Uganda y Kenia (África) nos invitaron a hacer un entrenamiento en derechos sexuales y reproductivos, en un continente donde el VIH es un gran problema. La Corte Suprema de México nos contrató para darles conferencias sobre género y justicia a los funcionarios de la rama judicial. En Marruecos quieren nuestra asesoría para hacer el primer observatorio de género y justicia en árabe; en Argentina hemos ayudado a médicos que quieren saber cómo informar sobre abortos seguro e inseguros, y en Guatemala trabajamos con los abogados que llevan el caso por el genocidio de este país para que incorporen lo sucedido con las mujeres.

Cristina Villarreal es vista en el mundo como una de las personas que más trabaja en reducir la mortalidad femenina, pero en Colombia algunos ven su fundación -Oriéntame-, como un ‘abortadero’. ¿Qué piensa?

Ella y su trabajo es una indicación de lo que está pasando con el tema del aborto en Colombia y en general con los derechos sexuales y reproductivos y es que por ejemplo todo el mundo cree que Profamilia es estatal y no, es una ONG que hace el trabajo que el Estado no ha hecho. Lo que en este país tenemos de atención en salud sexual y reproductiva es gracias a Profamilia. Internacionalmente, Colombia se convirtió en un referente obligado y líder en el tema del aborto, gracias al trabajo que han hecho Profamilia y Cristina Villarreal a través de Oriéntame (ver recuadro). Todos quieren saber qué fue lo que pasó aquí y cómo se están prestando los servicios con atención integral y respetuosa de la dignidad de la mujer donde hay un acompañamiento y la interrupción del embarazo deja de ser como ese demonio horrible  del que ninguna mujer se quiere acordar, en un sitio oscuro y tenebroso y empieza a ser una atención humana, informada, con toda la sensibilidad. Gente de todas partes del mundo quiere aprender a prestar ese tipo de servicios y abogados de todas partes se leen y se estudian la sentencia colombiana. Hace poco entrevistamos a un abogado en Malawi, en África y nos contó que había hecho su tesis doctoral sobre la sentencia de aborto en Colombia. Hay una separación gigante entre lo que pasa en Colombia y cómo eso se interpreta en Colombia y cómo eso se interpreta afuera, en el mundo.

¿Cuál es el balance de la sentencia que despenalizó el aborto en tres casos, cinco años después?

Hay unos obstáculos que uno podría anticipar en cualquier contexto similar: en una sociedad donde el aborto tradicionalmente no solo era un delito sino un pecado pasar de un día para otro a que se convierta en un derecho por lo menos en algunos casos, no era fácil. Los médicos si lo hacían un día eran delincuentes y si lo hacían al día siguiente era su obligación, esa transformación toma tiempo y es lógico y en la medida que se de información y se den herramientas para que los médicos que tienen la objeción de conciencia puedan apartarse sin que eso signifique que las mujeres se queden sin atención, en que haya protocolos médicos. Todas estas cosas de implementación es obvio que tomen su tiempo y que una sentencia no puede cambiar la realidad de un día para otro. Desde ese punto vista, los primeros años estaba avanzando. Pero que cuando llega el Procurador Ordoñez dejamos de hablar de obstáculos y empezamos a hablar de amenaza porque aquí desde el mismo Estado, desde una posición en la que se deben proteger los derechos y hacer cumplir las decisiones de la Corte Constitucional lo que encontramos es saboteo sin vergüenza. Y sin ningún tipo de control. Nosotras presentamos la queja disciplinaria ante la Corte Suprema de Justicia hace más de un año y no hemos recibido respuesta alguna.

¿Cómo interpreta que hoy se esté buscando desmontar la sentencia del aborto?

Ojalá no lleguemos a lo que vive hoy El Salvador, donde el aborto terapéutico que existía se eliminó con una reforma constitucional y las mujeres están siendo encarceladas. Pero ya se dieron cuenta de que esa no es la solución. Aquí no se discute si hay vida desde la concepción, o si el feto es vida humana. Sí lo es. Pero la pregunta es ¿cuál es la protección jurídica que le vamos a dar a un ser humano en estado embrionario o fetal, cuando los derechos de la mujer están en riesgo? Ahí es cuando el derecho puede ofrecer una respuesta. Existen figuras como la de la legítima defensa, en la que una persona tiene derecho a matar a otra para protegerse. En este caso sería una aplicación similar de ese concepto. A veces tengo derecho a hacer cosas que no haría en otro contexto, si no fuera porque debo protegerme.

¿Cuál sería el siguiente paso?

Mostrar cómo los derechos sexuales y reproductivos no son sinónimo de aborto, sino que es un concepto más amplio: usted puede usar un condón porque existen estos derechos, o puede pedirle a su EPS una pastilla anticonceptiva; el Viagra hace parte ellos y la atención prenatal también. Estar en su contra es abrirse al riesgo del sida, de infecciones y de muchos embarazos.

¿Qué define a quienes se oponen a los derechos sexuales y reproductivos?

Quienes se oponen tan fuertemente al aborto son las mismas personas que rechazan el uso de anticonceptivos y la educación sexual. Todos estamos de acuerdo en que ojalá el aborto no existiera, pero la manera para evitarlo es la prevención, y ésto se logra con educación sexual o con acceso a anticonceptivos. Pero si estamos en contra del condón y no queremos que se enseñe educación sexual en los colegios, pues no nos sorprendamos de que haya muchas niñas embarazadas que quieran abortar.

¿Y qué pasa con las demandas de la mayoría?

Es un muy mal entendimiento de lo que es la democracia. Ésta no es solo el gobierno de las mayorías, sino de aquellas que respetan los derechos de las minorías políticas. Los grupos minoritarios no pueden resignarse a que la mayoría pueda decidir. Eso pasó en la Alemania nazi, respaldada por la mayoría, y precisamente a partir de ahí se crea el concepto de derechos humanos, que por esencia es contramayoritario. Es ese mínimo de derechos individuales que se oponen a lo que la mayoría decide como ley que debe aplicarse a todos.

Ya identificados los problemas ¿cómo lograr los cambios?

Yo creo que lo más importante es lograr que la sociedad, hombres y mujeres, entiendan que el garantizarle los derechos a las mujeres es bueno para la sociedad. La mujer ha podido salir de la esfera privada a la pública y para que se complete el círculo los hombres deben reivindicar su rol en el espacio privado, tanto en sus beneficios como en sus responsabilidades. Lindo que cocinen, pero hay que lavar los platos, el bebé es tierno, pero hay que cambiarle los pañales. Solo allí habrá una mayor equidad de género.

¿Qué quisieran decir que lograron en los próximos diez años?

Nos gustaría poder decir que los jueces entendieron que para realmente administrar justicia tienen que preguntarse siempre qué es justicia para las mujeres. En Argentina trabajamos con los grupos que estaban promoviendo los juicios contra la dictadura para que también se incorporaran los crímenes de género e hicimos un entrenamiento para jueces y fiscales, de allí salió el mea culpa de un juez que dijo claramente ‘digámosnos la verdad no son las mujeres las que se sienten incómodas, somos los jueces los que nos sentimos incómodos de preguntar’. Si logramos que ellos empiecen a hacerse esa pregunta, independientemente de las posibles respuestas, se daría un paso muy grande, desde el punto de vista de justicia que es a lo que nosotras específicamente nos dedicamos. 

Fuente: http://www.eltiempo.com/

 

Source: Mayo 2011