Colombia: Embarazos no deseados un gran impacto sobre la salud

Colombia: Embarazos no deseados un gran impacto sobre la salud

La reproducción y sexualidad, deberían ser siempre actos deseados y planeados. Lamentablemente, no es así. Prueba de ello son los embarazos no deseados, que ocurren en un momento poco favorable, inoportuno o en personas que ya no quieren reproducirse.

Aunque actualmente existen medios efectivos para regular la fecundidad, esta situación se sigue presentando. En este sentido, la anticoncepción es la herramienta idónea para que las mujeres y las parejas puedan planear el número de hijos que van a tener y el espaciamiento entre los embarazos. Sin embargo, existen mujeres que no desean reproducirse pero siguen expuestas al riesgo de quedar embarazadas, pues llevan una vida sexual activa y no usan ningún método. “Demógrafos y especialistas en reproducción se refieren a este grupo de la población como aquellas personas con una necesidad no satisfecha de planificación familiar o anticoncepción”, dice Martha Lucía Marrugo, del departamento de Ginecología y Obstetricia del Hospital de la Universidad del Norte.

Según la especialista, una de las principales razones para que se dé esta situación está en la falta de conocimientos sobre los anticonceptivos. Otras son el temor a los efectos secundarios, la oposición de la pareja, la postura de algunas iglesias y las barreras para conseguir los métodos.

Además, existen relaciones sexuales que no son voluntarias ni deseadas, como la violación y la violencia sexual, o cuando existe una fuerte presión social para el inicio de la vida sexual, como sucede en algunos grupos de adolescentes. También hay que tener en cuenta que los métodos anticonceptivos fallan y no hay ninguno que sea eficaz en un 100%. Se estima que cada año ocurren en el mundo entre 8 y 30 millones de embarazos debidos al fracaso de los métodos anticonceptivos o, lo más frecuente, por el uso incorrecto de estos métodos.

“Los embarazos no deseados que resultan de relaciones sexuales no consensuadas o del fracaso de los métodos anticonceptivos son más de los que deberían, considerando que existe un método seguro y eficaz para prevenir el embarazo tras una relación sexual sin protección: la anticoncepción de emergencia”, señala Marrugo.

Los embarazos no deseados son especialmente comunes en adolescentes, mujeres solteras y mayores de 40 años. Su frecuencia parece ser mayor entre las mujeres de escasos recursos y bajo nivel educativo, aunque ocurren en todas las clases sociales.

Un problema muy frecuente en la adolescencia. Cuando llega la adolescencia —según la Organización Mundial de la Salud, OMS, etapa que va entre los 10 y 19 años— los cambios hormonales que se presentan hacen más evidente la dimensión sexual que todos los seres humanos tenemos.

Por lo que no es de extrañar que de esta población cada año se embaracen a nivel mundial más de 3 millones, de los cuales 30 mil son menores de 15 años y en su mayoría son no planeados ni deseados.

Son varios los factores que influyen en el aumento del embarazo en la adolescencia: “Maduración sexual temprana (las niñas llegan a la primera menstruación o menarca siendo más jóvenes que en las generaciones anteriores); inicio temprano de las relaciones sexuales; mayor libertad de horarios y facilidad para encuentros íntimos; el no uso de anticoncepción preventiva por ignorancia o por inaccesibilidad a los mismos”, dice Ana Liliana Ríos, profesora del departamento de Salud Pública de Uninorte.

Es frecuente que durante los primeros encuentros sexuales los jóvenes no utilicen métodos de planificación, posiblemente porque no lo creen necesario debido a creencias como que en los primeros encuentros sexuales no se queda embarazada o que usar anticonceptivos o procede infertilidad.

“También puede ser que les de pena hablar con la pareja sobre esto o porque esos primeros encuentros pueden no ser planificados sino producto de la ocasión. A veces los factores económicos no permiten que los jóvenes, puedan comprar los métodos anticonceptivos”, indica Ríos.

La mitad de los embarazos de adolescentes ocurren durante los seis meses siguientes al inicio de la actividad sexual, y el 20% durante el primer mes.

“La prevención de un embarazo no deseado en este grupo de edad es aún más trascendente que en otros momentos de la vida, debido a las consecuencias biológicas y sociales, tanto para la madre como para el niño”, comenta Martha Lucía Marrugo.

Los embarazos a temprana edad forman parte del patrón cultural de algunas regiones y grupos sociales, pero en las grandes ciudades generalmente no son deseados y se dan en parejas que no han iniciado una vida en común, presentándose la problemática de madresolterismo.

Algunos de estos embarazos terminan en abortos practicados de manera clandestina en condiciones sanitarias inadecuadas, que ponen en peligro la vida de la adolescente. “Estos embarazos pueden complicarse con partos prematuros, bajo peso del bebé, anemia, preeclampsia o sobreinfección por infecciones de transmisión sexual”, señala Ríos.

Independiente del grupo étnico, el embarazo no deseado en adolescentes es un gran problema. Afecta tanto el proyecto de vida del padre como de la madre, pese a ello sigue siendo la mujer la más afectada de los dos en la realización de sus metas.

¿INTERRUMPIRLO O CONTINUARLO?

Hay que empezar diciendo que un embarazo no deseado no solo afecta a las mujeres, sino también a los hombres y a las familias. Las parejas enfrentan decisiones difíciles entre las dos opciones que se les abren: interrumpirlo o continuarlo.

“Cualquiera de estas decisiones tiene consecuencias sobre la salud y la situación social y económica de la mujer, su pareja y su familia”, comenta Marrugo, y agrega que indirectamente tiene consecuencias sobre el bienestar de las mujeres, donde las más graves se derivan del aborto inducido en caso de interrumpirlo.

En los Estados Unidos se sabe que la mitad de los embarazos no deseados terminan en aborto. En Colombia según los datos de Demografía y Salud, en el 2005 más del 50% de los abortos inducidos fueron en adolescentes.

Las complicaciones inmediatas más frecuentes del aborto inseguro son la perforación del útero, la hemorragia y la infección. A medio plazo, la infertilidad es una secuela frecuente. “No se cuenta con datos sistemáticos y precisos para cuantificar la morbilidad que ocurre como consecuencia del aborto inducido, excepto en los casos en los que la mujer acude a un centro hospitalario”, dice la doctora.

Conocer el número de muertes que ocurren en América Latina como consecuencia del aborto sería un dato importante para analizar y abordar el problema, sin embargo solo contamos con aproximaciones a la cifra real, debido a la calidad deficiente de nuestras estadísticas oficiales relativas a la mortalidad materna, así como a la clandestinidad del procedimiento.

ALIANZA EL HERALDO
HOSPITAL UNIVERSIDAD DEL NORTE

Fuente: http://www.elheraldo.co/

Source: Marzo 2011