No woman no cry, en favor de las mujeres

No woman no cry, en favor de las mujeres

La modelo, actriz y ahora directora de cine Christy Turlington presentó en Ícaro su documental No woman no cry.

 

Este material, que fue estrenado en el festival de cine Tribeca, en Nueva York, resulta ser interesante para los guatemaltecos, no solo porque algunas escenas fueron grabadas en este país, sino porque, además, expone una de sus problemáticas sociales más arraigadas: la muerte de

mujeres durante el embarazo y el parto.

La modelo dio algunos detalles del audiovisual a Prensa Libre.

El origen

Divisar panoramas de exceso de trabajo, incomprensión conyugal, falta de recursos de Estado, higiene precaria y más no es casual en países en vías de desarrollo, pero trasladar a este marco de grises procesos a mujeres embarazadas se lamenta en tristes desenlaces que pueden prevenirse.

“Cuando empecé supe de un programa en Perú con el que se redujo la mortalidad materna a la mitad en un período de cuatro años. Al saber de esto y cómo lo habían hecho pensé que lo mismo se puede implementar en cualquier sitio y que existe una solución. Eso me inspiró para hacer el documental”, expresó Turlington, quien estudió un máster en salud pública en la Universidad de Columbia, e incrementó su hoja de vida para poder pisar terreno conocido en la realización de No woman no cry.

Soluciones

Exponer el problema no es el único fin del trabajo fílmico.

Consciente de que en este, como en otros temas de cuidado, es mucha gente la que debe integrarse en la búsqueda de las posibles soluciones, Turlington espera hacer un poco de eco que acorte distancias hacia la salida. “No hay una varita mágica” que mueva intenciones de acción, enfatiza.

De este modo, expandir los programas que funcionan es parte de la finalidad de No woman no cry, “pero una vez que empecé a viajar a través del mundo me di cuenta de que la situación es más complicada, porque es un problema sistémico que en muchos países tiene que ver con sistemas de salud que no funcionan. Que están rotos. Y la mortalidad materna es uno de los indicadores claves para saber cómo está funcionando el sistema de salud en un país”, afirma.

Por esta razón se inclinó por motivar la opinión pública, “que la gente misma saque sus propias conclusiones”.

Un problema global

Turlington, de 41 años, enfocó el espacio del documental a exponer la infinidad de barreras que deben sortear las mujeres en el acceso de servicios en lugares como Tanzania, Bangladesh, Estados Unidos y la misma Guatemala.

“Elegí estos países para grabar porque se trata de un problema global”, apuntó.

Apoyo de Estado

“Las tasas más altas del mundo están en el África. Escogí Tanzania porque el presidente tuvo interés en abordar este tema y disminuir cifras negativas en el país, donde —además—, hay escasez de médicos y la mayoría de mujeres vive en áreas rurales”, agrega.

Asunto cultural

En cuanto a Bangladesh, resumió: “Es una población mayoritariamente musulmana, y el sudeste de Asia tiene el segundo lugar en tasas elevadas de mortalidad materna, sin contar que por razones culturales el 99 por ciento de las mujeres dan a luz en sus casas. Así que queríamos comprender por qué pasa eso y por qué lo prefieren así”.

Caso de aborto

En Guatemala, relata Turlington, “queríamos resaltar específicamente el aborto inseguro”. Esto sucedió luego de que la modelo escuchó sobre el número elevado de víctimas que ha dejado la mala práctica de ese proceso.

“Quería entender la barrera que provoca la relación entre la Iglesia y el Estado”. “Escogí Guatemala por su población mayoritariamente indígena, un caso muy parecido al que vi en Perú”.

Servicio más caro

Turlington indica que es en Estados Unidos donde se pagan por servicios médicos los precios más elevados per cápita del mundo, y aún así las mujeres continúan muriendo por complicaciones en el embarazo y a muchas se les niega la atención médica. Agregado a ello, es el número 41 en la lista de países desarrollados donde ocurren muertes por esta causa.

Al final, la actriz comenta: “Buscamos educar a más trabajadores de la salud que puedan ir a comunidades donde la mujer está en más riesgo, y que las comunidades se ocupen de las mujeres, que organicen métodos de transporte para ser utilizados en casos de emergencia”.

Turlington concluye en que su vida está llena de un ritmo bien balanceado entre familia y actividades sociales que la hacen pensar siempre en el bien común. Después de las fiestas continuará presentando su documental en el mundo.

Fuente: http://www.prensalibre.com/

Source: Noviembre 2010