Aborto: cuestión de derechos y de justicia

Un informe de la ONU para Argentina de diciembre del pasado año sostiene que el uso de anticonceptivos y la atención prenatal están extendidos aunque distan de ser universales, y que la fecundidad adolescente se mantiene en niveles relativamente altos. Además, afirma que la tasa de mortalidad materna muestra altibajos y no se puede realizar una proyección firme hacia el futuro.

 

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Un informe de la ONU para Argentina de diciembre del pasado año sostiene que el uso de anticonceptivos y la atención prenatal están extendidos aunque distan de ser universales, y que la fecundidad adolescente se mantiene en niveles relativamente altos. Además, afirma que la tasa de mortalidad materna muestra altibajos y no se puede realizar una proyección firme hacia el futuro. Dice el informe: “Lo alarmante es que las mujeres en Argentina se mueren por causas evitables. Un 29 por ciento de las muertes maternas en el 2006 se debieron a complicaciones de aborto y es esta la principal causa de muerte materna, seguida por causas obstétricas indirectas (19%), causas obstétricas directas (15%), sepsis y otras complicaciones principalmente relacionadas con el puerperio (13%), trastornos hipertensivos, edema, proteinuria en el embarazo, parto y puerperio (12%), hemorragia posparto (8%) y hemorragia anteparto (4%).

El peso de las complicaciones de aborto como causa de muerte materna ha permanecido casi constante en los últimos 15 años”. Repetimos: la principal causa de muerte de mujeres en nuestro país es por situaciones de aborto. Las mujeres en Argentina se mueren por causas evitables. El Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi) ha elaborado, también, una recomendación en la cual da cuenta de la desigualdad que viven las mujeres frente a estas situaciones, de acuerdo con las condiciones socioeconómicas que las determinan. Con recursos, las mujeres pueden comprar pastillas anticonceptivas, la píldora del día después, acceder al sistema de salud y hasta a un aborto en condiciones de salubridad, aunque clandestinamente.

Sin recursos, las mujeres no encuentran en los centros de salud públicos métodos anticonceptivos y/o de emergencia y, en caso de un embarazo no deseado, o se ven forzadas a continuar con la situación o arriesgan su vida frente a una práctica de aborto clandestina y en pésimas condiciones que, en algunos casos, termina con sus vidas. Es decir, nos encontramos frente a situaciones de injusticia social. No vamos a entrar en las amplias aristas del debate. Son diversas las causas por las cuales una mujer decide interrumpir un embarazo inviable. Resulta fundamental, entonces, escuchar las experiencias de las mujeres víctimas de un sistema que controla sus cuerpos y que refuerza el mito de “sos mujer si sos madre”.

En este sentido, mujeres, niñas y adolescentes son forzadas a continuar –como sea y bajo las condiciones que sea– con embarazos no deseados, producto de violaciones, de relaciones en las que hay abuso de poder, violencia, etcétera. Por su parte, los medios muestran que, en primer lugar, las temáticas de género no son parte de sus agendas cotidianas y, que, cuando lo son, la construcción de sentido común se realiza apelando predominantemente a voces de varones: sacerdotes, médicos, políticos. Sin embargo, son las mujeres y las organizaciones que luchan día a día por sus derechos las que tienen la “voz autorizada” para hablar de sus propios temas.

El contexto social y político nos invita a debatir profundamente y sin hipocresías esta problemática que tiene que ver con la vida de las mujeres y con el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos. Y decimos sin hipocresía, porque la práctica de interrumpir un embarazo ha existido, existe y existirá. El asunto es que mientras el aborto se realice clandestinamente, por un lado, continuará puesta en riesgo la vida de muchas mujeres –generalmente pobres–, y la tasa de mortalidad materna aumentará irremediablemente; por el otro, permanecerá vigente el gran negocio de médicos que en hospitales públicos se niegan a realizar esas prácticas pero en los circuitos privados cobran miles de pesos por hacerlo, perpetuando así un sistema injusto, ilícito e hipócrita.

El lema de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito es “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”. Mientras en los establecimientos educativos no se imparta educación sexual integral y laica, mientras los hospitales y centros de salud públicos no entreguen anticonceptivos, mientras el aborto siga penalizado en Argentina, seguiremos lamentando que nuestras mujeres se mueran por causas evitables.

Fuente: http://www.elsolonline.com

Source: Octubre 2010