Debate sobre la legislación del aborto

Desde 2005, se practican alrededor de 460 mil abortos al año. En el marco de la charla-debate “Hacia una nueva legislación de aborto en Argentina”, organizada por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, el doctor Aníbal Faúndes expone su visión sobre la penalización del aborto.

 

 
El dilema no es entre los que están “a favor” o “en contra” de la interrupción del embarazo. No conozco a ninguna persona que esté a favor del aborto. Incluso las mujeres que se hacen un aborto, no están a favor ni es algo que desean. Yo mismo, que como médico lo he realizado, no le deseo a ninguna mujer que deba hacérselo. No obstante, estoy contra la criminalización del aborto. Aquí radica la diferencia. El verdadero dilema es condenar o no condenar a la mujer que se provoca un aborto. Es allí donde yo estoy a favor de la mujer, fundamentalmente, porque penalizar el aborto no resulta eficaz para disminuir su incidencia y es socialmente injusto, dado que castiga sólo a la mujer y casi exclusivamente a las más vulnerables.

En relación a la ineficacia de una normativa restrictiva, podemos comparar la tasa de abortos por cada mil mujeres en edad fértil: en países que sí lo permiten -como Holanda (6.5), Bélgica (6.8) y Alemania (7.6)-, contra países con leyes restrictivas en Latinoamérica, Colombia (36.3), Venezuela (40.8) y Chile (50).

En materia de la injusticia social que supone una legislación criminalizadora del aborto, las pruebas son aún más evidentes. Todos saben que sólo mujeres más marginadas son procesadas y punidas por hacerse un aborto. También son aquellas que no tienen voz política, quienes se ven afectadas por esta restricción legislativa. Son mujeres que, debido a su escasez de recursos, recurren a prácticas riesgosas de interrupción de su embarazo. En cambio, si el aborto fuera legal, se reducirían drásticamente los daños graves y fallecimientos frecuentes que derivan de esta situación.

Una vez más, así lo demuestran las investigaciones más recientes: mientras que en América Latina y África la tasa de aborto inseguro es 29 por cada 1000 mujeres fértiles, en Europa Occidental y Norte América es prácticamente cero. Las altas tasas de aborto inseguro constituyen un problema de salud pública en Latinoamérica, visto que entre el 13 y el 30% de las muertes maternas son por esta causa. 

Existe otro dato no menor en relación a la falta de voz de estas mujeres de pocos recursos. Un muy significativo número de ellas se embarazan por causas que no pueden manejar. No sólo me refiero al difícil acceso y/o desinformación o falla de los métodos anticonceptivos (ninguno es 100%  efectivo). Muchas veces el embarazo no planeado que lleva al aborto resulta de una relación sexual no consentida, que no se limita a los casos de violencia sexual por desconocido o en el mismo seno de una familia. También hay una importante presencia cultural instaurada (propio de un tiempo patriarcal añejo), dado que muchas mujeres que abortaron reconocieron que el acto sexual no se había producido con su consentimiento, pero sintieron que tenían que ceder porque era su obligación con su novio o compañero más permanente.

Si la experiencia muestra que la criminalización no es eficaz para reducir el número de abortos y, a la vez, es injusta -porque perjudica exclusivamente a las más vulnerables-, por qué resulta tan difícil modificar la ley. Están los que sostienen razones morales y filosóficas y sostienen que legalizarlo aumentaría el número de abortos y significaría el sacrificio de un mayor número de embriones o fetos. Pero la experiencia muestra que éste también es un preconcepto equivocado: en Francia, que lo legalizó en 1975, el número de abortos por cada 1000 mujeres en edad fértil bajó más de 30% en 20 años; en Italia, la disminución alcanzó el 50% en el mismo período.

Por tanto, la ley no cambia porque afecta sólo a las mujeres y a las más pobres que carecen de poder político. Si los hombres fueran los que abortaran, en esta sociedad patriarcal, la disputa hubiera sido resuelta hace mucho tiempo. Hoy un hombre puede abortar con la frase “No es mío”, eso le basta. Las mujeres no tienen la misma posibilidad. Al menos hoy.

Doctor Aníbal Faúndes, en el marco de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito (que representa a casi 300 ONGs de todo el país) cuyo lema es “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”.

Fuente: http://www.entremujeres.com

Source: Septiembre 2010