La salud no es igual para la mujer pobre

El tratamiento sanitario en el contexto de la desigualdad de género se refleja en la publicación de la OMS “Las mujeres y la salud. Los datos de hoy, la agenda de mañana”, y en “La salud de las mujeres y los hombres en las Américas. Perfil 2009”, que la Organización Panamericana de la Salud (OPS) dio a conocer este mes.

 

 
El avance femenino en educación y acceso al mercado laboral en las Américas no ha ido aparejado con similar progreso en el ejercicio de los derechos a la salud.

Las desigualdades de género que impiden a las mujeres el máximo nivel de salud, se acentúan en las poblaciones más vulnerables, como las pobres, indígenas, afrodescendientes, adolescentes y rurales.

Los grados de mortalidad materna, la evolución de las infecciones de VIH/sida y la violencia son tres de los aspectos examinados en el estudio de la OPS.

Pese a que las muertes maternas son evitables, persisten niveles muy altos en las Américas. La tasa de mortalidad materna es de 63,7 por 100.000 nacidos vivos, con un rango que va de 8,8 en Canadá a 630 en Haití.

La mortalidad materna es la primera causa de muerte en las mujeres de 15 a 24 años en algunos países. Esto se debe a desigualdades en la prevención y en la atención.

Así, la mortalidad materna es menor cuando las mujeres tienen acceso a planificación familiar, pero el estudio revela que las adolescentes, las indígenas y las pobres son las más afectadas por la falta de asistencia.

De igual manera, el acceso a la atención profesional del embarazo y el parto presenta grandes disparidades, con las mujeres de aquellos mismos sectores las más perjudicadas. En los últimos años, el VIH ha aumentado rápidamente entre las mujeres, con proporciones más altas que en los hombres en algunos países del Caribe y de América Central, especialmente en el grupo de 15 a 24 años. La violencia contra las mujeres es un problema de salud pública que afecta a todos los grupos de población de las Américas. La violencia física aparece junto con la psicológica y muchas veces con la sexual.

En los países con información disponible se registra una alta prevalencia de violencia física y sexual contra la mujer por parte de su esposo o compañero. La proporción de mujeres que declararon haber sido víctimas de violencia física fluctúa entre 14 y 52 por ciento, en tanto la violencia sexual presenta un rango de entre 4 y 15 por ciento.

El perfil de la mortalidad continental cambió en las últimas décadas. En la mayoría de los países, afecciones crónicas degenerativas y causas externas, como accidentes y homicidios, van desplazando a enfermedades transmisibles como causas principales de morbilidad y mortalidad. La creciente prevalencia de enfermedades crónicas, sumada a la privatización de la salud, elevó la demanda de atención sanitaria en los hogares, tarea asumida sobre todo por las mujeres, sin reconocimiento social ni económico, ni ponderación de las consecuencias sobre su salud física y mental.

Hay estudios que muestran que algunas mujeres se ven obligadas a dejar sus trabajos remunerados para cuidar en sus hogares a personas que no pueden valerse por sí mismas. Tras 100 años de lucha por la igualdad de género, se registran avances innegables, pero aún tenemos mucho camino por recorrer. Es necesario elevar la conciencia y movilizar energías de la sociedad civil para exigir políticas públicas que, con decisión, firmeza y celeridad, corrijan las desigualdades que afectan la salud de las mujeres.

*Mirta Roses
Directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Derechos exclusivos IPS.

Fuente: http://www.tiempo.hn

Source: Marzo 2010