España: Sin igualdad la libertad no existe

El ministerio de Bibiana Aído ha sido objeto de mofas, críticas y chascarrillos desde sus comienzos

 

De las muchas cuestiones que marcan el avance en las políticas de igualdad de nuestro país hay tres que merecen especial atención en el 8 de marzo. La primera es la reciente aprobación de la ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo. Una ley

que nace del compromiso con la libertad de las mujeres, adquirido en el año 1985 por el PSOE, en el mismo momento en que se despenalizó el aborto en nuestro país. Atendiendo a ese compromiso el Gobierno tomó la iniciativa de promover un debate serio y reflexivo sobre el aborto, debate que ha finalizado con la aprobación de esta ley que tanto parece molestar a un PP que, curiosamente, durante los ocho años en que gobernó en este país y con más de 500.000 abortos realizados en ese período, no se atrevió a proponer ni la modificación de la ley ni, mucho menos, su derogación.

Frente a la situación anterior, la nueva ley ofrece seguridad jurídica a las mujeres y a los profesionales sanitarios, respeta los derechos y el bien jurídico protegido, y es respetuosa con la Constitución. Y lo más importante, con las medidas que pone en marcha persigue reducir el número de abortos que se practican en nuestro país, situándonos en la línea de las legislaciones europeas más avanzadas, planteando la interrupción voluntaria del embarazo como parte de un programa más amplio en el que se pone el valor en la maternidad planificada y en la prevención de embarazos no deseados.

La segunda cuestión a señalar en el 8 de marzo es la preocupante aparición de conductas y declaraciones dirigidas a criticar y desprestigiar a los movimientos feministas y centrando sus ataques en el Ministerio de Igualdad y, de manera muy especial, en la Ministra. Desde su puesta en marcha, este Ministerio ha sido objeto de mofas, críticas y chascarrillos. Con su creación retornaron los valores e ideas más machistas y más retrógrados, poniéndose en marcha una campaña de desprestigio, iniciada por la misma Esperanza Aguirre, que no ha parado desde entonces. La presidenta de la Comunidad de Madrid ya señaló, a raíz de la creación del Ministerio: «Es como si yo creara una consejería de la Bondad, de la Abundancia o del Amor». Ahora el PP vuelve a la carga al considerar que se tendría que reducir el número de ministros y que el Ministerio de Igualdad, por ejemplo, es «prescindible».

Pero la demostración más evidente de ese desprecio de los nuevos machistas hacia el Ministerio se ha producido en los ataques realizados desde ciertos medios de comunicación contra las políticas de apoyo a la investigación y al conocimiento en temas feministas, de género y de las mujeres, que lideran el Instituto de la Mujer y el Ministerio de Igualdad.

Los comentarios soeces, cavernícolas y despreciativos de determinados profesionales y líderes de medios de comunicación han cuestionado las subvenciones concedidas a los estudios de temática feminista, como la investigación científica sobre el clítoris, despreciando así una línea de trabajo destinada a generar un cuerpo de conocimientos y evidencias científicas para abordar el diferente comportamiento biomédico de ambos sexos y desarrollar así una practica médica mas ajustada a las necesidades de cada sexo y edad. Este cuestionamiento sólo puede estar basado en la ignorancia, el desprecio o el miedo a las políticas de igualdad; miedo basado en arraigados prejuicios y estereotipos de género.

Muy vinculada con el Ministerio de Igualdad está la tercera de las cuestiones que quisiéramos señalar, porque el término igualdad se refiere a que a igual cualificación e igual trabajo, una ciudadana española ha de cobrar el mismo salario que un ciudadano español con el mismo nivel de formación.

Por ello la ministra de Igualdad ha abogado por convertir la igualdad salarial de las mujeres en objetivo prioritario de la UE. Para el PSOE, la brecha salarial es uno de los principales obstáculos que subsisten para alcanzar la igualdad real entre hombres y mujeres en el ámbito laboral, siendo necesario, entre otras medidas, intensificar las inspecciones a empresas para evitar estas diferencias. Para superar las desigualdades laborales es necesaria una mayor voluntad de aplicar lo dispuesto en la ley, puesto que el mercado laboral reserva para las mujeres condiciones menos favorables que para los hombres. Esta diferencia salarial acrecienta las desigualdades de género, ya que se transforma posteriormente en diferencias en la cuantía de las pensiones, encontrándonos con un obstáculo más para que ambos sexos tengan la misma independencia económica .

Nos gustaría terminar la celebración del 8 de marzo con una reflexión de nuestra compañera Amparo Rubiales: «El feminismo siempre ha sido ridiculizado y hoy, con nuevas formas, lo vuelve a ser con fuerza. Así, hablan de revancha de género, de feminismo resentido, dogmático o radical, sin más intención que la de volver a demonizarlo». Son manifestaciones de ese miedo a la igualdad que los neomachistas tratan de extender de diversas maneras: sacralizan, por ejemplo, la lactancia materna, culpabilizando a las madres que no pueden practicarla; hacen responsables a las mujeres de los problemas de los menores, con la teoría del «nido vacío»; y del aborto, ni hablemos, parece que es un capricho de algunas. Ninguno de ellos dice que está en contra de la igualdad, sino que, por el contrario, afirman que somos las mujeres las que estamos haciendo una sociedad con graves problemas de convivencia como consecuencia directa de nuestra necesidad de ser libres e iguales.

Nunca entendieron que sin igualdad la libertad no existe, y que aquélla o es real o no es igualdad, y la democracia exige ambas.

M.ª VICTORIA GONZÁLEZ DIEZ 
SECRETARÍA DE IGUALDAD PSOE-AVILÉS

Source: Marzo 2010