“Es terrible ser pobre, indígena y campesina”. Josefa Ramírez denuncia la elevada mortandad de las madres andinas de Perú

La trabajadora social peruana Josefa Ramírez Peña pasó estos días por León para participar en la campaña solidaria y de divulgación de Amnistía Internacional ‘Exige dignidad: Derechos Humanos=menos pobreza’. Esta mujer, que desarrolla su función en una comarca muy pobre de su país, limitando con Ecuador, pretende concienciar a los españoles y europeos “sobre la pobreza y las injusticias que están viviendo las mujeres andinas indígenas ; especialmente el gran problema de la mortalidad materna, que tiene una incidencia muy superior al resto del país, más del doble”. La tasa de mortalidad materna en Perú está en 185 mujeres por cada 100.000 nacidos, en estas comarcas andinas indígenas del norte del país está en más de 300 mujeres muertas. “El riesgo de morir está ahí, es una realidad diaria”.

Ramírez Peña se muestra convencida de que este olvido se debe fundamentalmente a que se trata de “un departamento muy pobre, con un elevado índice de analfabetismo, lo que provoca la existencia de la peor de las injusticias, la derivada de la pobreza, la de no saber leer y escribir, la de no tener acceso a la información sobre métodos antoconceptivos y similares. Una situación que deriva en el “permanente riesgo de quedar embarazadas primero, con 12 años incluso, y de perder la vida cuando van a dar a luz con posterioridad, lo que no deja de ser una situación de violencia de género”.

Las mujeres y los pobres peruanos ya habían vivido una cruel situación de violencia política, sobre todo en la etapa de Fujimori. Ha pasado aquella etapa pero permanece lo que esta mujer define como “una violencia estructural, del sistema, derivada de la pobreza, lo que conlleva una sanidad y una educación muy deficientes; poblados sin acceso al agua potable o a la luz”.

Las causas más frecuentes de las muertes de las mujeres son las hemorragias y los abortos clandestinos, además del deficiente sistema de salud. “Su condición de pobres, campesinas e indígenas las relega a un olvido cruel. Muchas veces se presenta el problema, van al centro de salud y se encuentran con que el médico no está o el obstetriz no las puede atender. Otras veces les dicen que irán a sus casas y, a la hora de la verdad, se encuentran con que no aparece nadie”.

Fuente: la-cronica.net

Source: Junio 2009