Deben prevalecer argumentos legales en discusión sobre aborto: CDHDF

Emilio Alvarez-Icaza planteó que los argumentos religiosos y morales contra el aborto pueden ser muy válidos para quien los crea, pero no se puede olvidar la laicidad del Estado mexicano.

 Ciudad de México.- El ombudsman capitalino, Emilio Alvarez-Icaza, dijo que en el debate en la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre la despenalización del aborto deben prevalecer los argumentos de orden constitucional sobre los de tipo religioso o moral.

 

Entrevistado en el marco de la celebración del Día del Vecino, defendió su postura de apoyo a la constitucionalidad de las reformas realizadas hace más de un año que permiten la interrupción del embarazo antes de que se cumplan las 12 semanas de gestación.

El presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal confió en que haya una discusión fundada en estándares internacionales y en los compromisos del Estado mexicano para que la Corte pueda considerar la constitucionalidad de esa medida.

“Espero que la Corte dé un poderosísimo mensaje a favor de los derechos de las mujeres, es un buen momento para que la justicia mexicana y sus instituciones manden un poderoso mensaje de respeto a los derechos humanos”, expresó.

Alvarez-Icaza Longoria planteó que los argumentos religiosos y morales contra el aborto pueden ser muy válidos para quien los crea, pero no se puede olvidar la laicidad del Estado mexicano.

Notimex

Sáb, 16/08/2008 – 17:40
Fuente: http://www.milenio.com/node/64232

Source: Agosto 2008

Paraguay: Católicas feministas exigen un estado laico que garantice los Derechos Humanos

Asunción, jueves, 7 de agosto de 2008 (ALC) – Mujeres de la organización Católicas por el Derecho a Decidir-Paraguay hicieron público un comunicado donde hacen notar la creciente presencia pública de grupos católicos conservadores que “buscan presionar e imponer dogmas y doctrinas de fe como políticas públicas para todos/as los/as paraguayos y paraguayas”.

 Afirman que un grupo que ha venido negando el derecho de gozar de todos los Derechos Humanos tanto a las mujeres católicas como a las mujeres que no profesan ninguna fe ha sido la Jerarquía conservadora de la Iglesia Católica y otros grupos conservadores, con el objetivo de influir en las políticas publicas del país “y de ésta manera convertir en ley los preceptos morales y creencias religiosas. Creemos que estas actitudes y acciones representan y generan violencia simbólica, como intentos de imponer una forma de pensar no sólo a todos, todas los y las católicas sino también a quienes profesan otra fe y a quienes también tienen el derecho de no profesar ninguna religión”. 

 

Nuestra Constitución Nacional Paraguaya de 1992, dicen, establece en su Artículo 24. De la Libertad Religiosa y la Ideológica: “Ninguna confesión tendrá carácter oficial” otorgándonos una herramienta jurídica importante para la exigibilidad del CARÁCTER LAICO DEL ESTADO PARAGUAYO y la separación ESTADO-IGLESIA. El estado no tiene religión, por ello tiene la obligación de legislar para todos y todas bajo principios democráticos y sobre la base de los Derechos Humanos. 

Afirman que estudios en todo el mundo demuestran que los católicos utilizan anticonceptivos y están a favor del uso del condón o preservativo para prevenir la diseminación del VIH. La prohibición de la anticoncepción sin embargo, ha impedido el acceso a métodos de planificación familiar confiables y condones para muchas mujeres y hombres alrededor del mundo. “Queda claro entonces que la Iglesia Católica no podrá avanzar mientras no confronte honestamente la paradoja de la Humanae Vitae: la mayoría de los católicos utilizan métodos modernos de anticoncepción, creen que hacerlo es una opción moralmente buena y se consideran buenos católicos. La jerarquía sin embargo, niega por completo esta realidad, sometiendo al clero al silencio en este campo y en la mayoría de asuntos relacionados con la sexualidad”. 

La organización católica llega a la conclusión que cuando La iglesia católica se refiere a las mujeres, habla de valores, no de derechos, negándoles ciudadanía al interior de ella y de la sociedad. La Iglesia Católica debe ser capaz de reconocer y asumir la diversidad de pensamiento que existe al interior de ella sobre diferentes temas, no como amenaza sino como riqueza, expresan.

“Creemos en la construcción de una Iglesia Católica que pase del discurso retórico a la vivencia concreta de la libertad de expresión, de la igualdad, la justicia social, la democracia, el respeto, la ética, el pluralismo y la no discriminación. No queremos imposiciones de pensamientos únicos o verdades incuestionables ni de la sociedad, ni de ninguna religión o credo. No solo la voz y el pensamiento de obispos o sacerdotes”, finalizan.

Fuente: Agencia Latinoamericana y Caribeña de Comunicación (ALC)

Source: Agosto 2008